Retomar los principios y apretar tornillos

Es difícil que tus principios permanezcan inalterables al contacto con tu propia humanidad. Esta es una situación de perfecta normalidad y, en el mejor sentido estoico, también lo es el recordar que podemos reiniciarlos y retomarlos sin importar el pasado, pues lo importante es continuar con tu camino.

Ayer fue un día bastante improductivo. Uno de esos en los que no apetece hacer nada más allá de vaguear sin rumbo ni actividad fija.

Y aún así monté una mesa que compré en Ikea. Una tarea titánica que completé después de haber comprado un destornillador en la ferretería por la mañana. El lance, me sirvió para aprender el término en griego: κατσαβίδι.

También, para apretar los mangos de los cacharros de la cocina, casi todos de saldo o derribo, y casi todos bailoteando a un pemigroso ritmo cuando están colmados de agua o aceite a altas temperaturas.

De nuevo constaté, por otro lado, que lo mío con la ficción asiática no tiene remedio. Acabé a duras penas el segundo capítulo de «El juego del calamar» y me dormí un rato viendo la última película de Evangelion. Jamás había visto nada de la serie, así que he empezado por el final, como en aquellos años en los que compraba El País en papel y empezaba a leer por la contraportada.

Pregunta del día: ¿Cuánto tiempo es aceptable dejar pasar hasta responder el mensaje de alguien a quien acabas de conocer? ¿Cual es la reacción apropiada para cuando alguien se toma 36 horas para contestar? ¿Hay una norma de etiqueta definida para los chats de Instagram?

Elizabeth Haigh, el plagio y el burbujón editorial

Escándalo en el mundillo de los libros de cocina por la retirada de las estanterías de «Makan», el libro de recetas de la chef Elizabeth Haigh.

El tomo parafrasea, cuando no plagia, numerosos fragmentos de otro volumen de 2012, escrito por la autora singapurense Sharon Wee, que ha puesto el grito en el cielo en Instagram hasta que la editorial Bloomsbury Absolute ha retirado la obra de Haigh para revisarla a fondo.

En Eater lo resumen bastante bien todo y apuntan también a otra cuestión:

Este es otro indicio de cómo los recuerdos y las historias vinculadas a las recetas se han convertido en la moneda de representación en el mundo de los libros de cocina; otra consecuencia de que la experiencia vivida se considere la forma definitiva de credibilidad. No puede explicar el plagio, pero sí las limitaciones y presiones impuestas a los escritores por los editores que supuestamente sólo quieren que cuenten su historia. Así que hasta que el mundo de los libros de cocina no adopte un nuevo enfoque, no sólo en cuanto a referenciar, sino también en cuanto a la forma en que obliga a los escritores a convertirse en portavoces de culturas que no pueden, ni deben, comprender en su totalidad, lo único que chocará será la magnitud de este tipo de incidentes, más que el hecho de que existan.

Eater London. London Chef Elizabeth Haigh’s Cookbook Withdrawn After Plagiarism Allegations.

Como el trabajo en sí no da suficiente dinero o no da para escapar de unas condiciones laborales deprimentes, una buena forma de obtener rentabilidad adicional o promoción para un negocio es la publicación de un libro. Pero, ¿hace falta que todos los cocineros publiquen un libro en esta época de inundación de novedades y contenidos? Probablemente, no. El mundo editorial es otro burbujón.

El trailer de Scream 5 nos trae de nuevo a Neve Campbell y eso es bien

Habemus trailer de Scream 5 Uno de esos que te destripan la peli entera. Aunque supongo que en este caso es aceptable que te destripen la peli.

Vuelve la saga y vuelve Neve Campbell, que está estupenda. También buena parte de los personajes del original (Courtney Cox y David Arquette con su bigote para la ocasión, están). Los que no pasaron a mejor vida, claro.

Normalmente no soy especialmente fan del cine de terror ni de las sagas de sustos semiadolescentes, pero tengo debilidad especial por Scream, porque en términos generales es desenfadada, divertida y original.

Al parecer, la fecha de estreno de Scream 5 es el 14 de enero de 2022, justo 25 años y 25 días después del estreno de la película primigenia.

Affleck, Clooney, The Tender Bar

El domingo, Ben Affleck apareció solo y feliz para la presentación de «The Tender Bar», una de las dos películas que va a estrenar en un futuro cercano (la otra es The Last Duel, de Ridley Scott, con pintaza).

The Tender Bar la dirige George Clooney y está basada en una novela de J. R. Moehringer en la que un chaval busca referentes paternos entre los clientes del bar de su tío (así está definido oficialmente el argumento).

Además es la segunda colaboración de Affleck y Clooney, que ganaron el Oscar como productores por «Argo», que dirigía el bueno de Ben. También se reúne con ellos para The Tender Bar, como en aquella ocasión anterior, Grant Heslov, que tiene un año más que un servidor, pero ha conseguido bastante más en la vida.

Yo, mientras, he pedido un maxi falafel picante y debato acaloradamente en Instagram que si Team Ruby o Team Maeve, a cuento de la última temporada de «Sex Education», que la llevo a mitad y es genial. Para variar.

Team Ruby forever, por si no os quedó claro.

Multitudes

Parece que 2019 hubiese sido hace un millón de años. En otra era. Una difusa en la que no llamábamos normalidad a la normalidad. Nos juntábamos en eventos masivos y disfrutábamos de las multitudes.

Este fin de semana, por fin, he recobrado esa sensación tras este año y medio pandémico en Grecia. Primero estuve en el Orgullo de Thessaloniki con amigos y amigas y me sorprendí de la concurrencia. Nadie esperaba que hubiese tanta asistencia, porque aquí falta un poquito por avanzar en diversidad y derechos sociales.

Luego, excursión a Skra mediante, recuperé el fútbol. El ambiente de fútbol, digo. Por fin he visto al PAOK en su estadio (el Tumba). Me sentó bien. De las particularidades de la cosa hablaremos otro día. Da para post por sí solo.

Aunque a algunos parece que les pesa, la vida de siempre se abre camino. Habrá matices, seguro, y algo nuevo habremos aprendido de toda esta experiencia con el Covid. Pero volveremos a tener ferias y fiestas y también disfrutaremos de los espectáculos rodeados de nuestros semejantes. Como nunca debió dejar de pasar.

Progresamos adecuadamente.

Éxitos fantasma y secciones de streaming eróticas

Hace poco, al hilo de su último estreno en Cannes, el director de cine francés Gaspar Noé comentaba estas dos cosas en una entrevista con el NYT:

«Irreversible» fue probablemente mi película más perversa y sucia. ¡Y ha sido mi único éxito comercial hasta la fecha! Y la que podría haberse convertido [también] en un éxito era «Love«, pero la vendieron a Netflix. Todo el mundo la ha visto, pero no he ganado ni un céntimo con ello. Es como un blockbuster fantasma.

Gaspar Noé. Cannes: This Is the Only Thing Gaspar Noé Fears About Death.

En Estados Unidos y Europa, cualquiera que quiera hacerse una paja y no sepa donde encontrar una revista en casa de sus padres, simplemente pone Netflix y ve la película erótica que recomienden. Así que imagino que el planeta entero ha estado pajeándose con esa película por dos o tres años.

Gaspar Noé. Cannes: This Is the Only Thing Gaspar Noé Fears About Death.

Más allá de la rudeza del mensaje, lo que dice Noé -del que no he visto nada más allá de un par de cortos que me gustaron poco- en primer término es una consecuencia del traspaso de muchas grandes producciones a las plataformas de streaming. La vida útil de una película, o al menos su periodo de impacto máximo, es mucho más efímero de lo que era antes. Sobre todo porque la avalancha de novedades hace que todo se vuelva «viejo» a una velocidad espectacular.

Hace unos meses, una amiga que tiene 21 tiernos añitos, me explicaba sobre la peli que había estado viendo: «Es antigua, así como de 2012». Mi cara, un poema, os lo juro.

Sobre la segunda parte que he resaltado de la entrevista con el cineasta galo ¿Creéis que es posible que algún día las plataformas tengan una especie de sección erótica o NSFW para hacerle la competencia a los tubes? Una especie de soft PornHub de calidad, por así decirlo. Sería interesante ver qué porcentaje de engagement puede tener una idea como esa para este tipo de empresas. Lo veo más en Netflix que en D+, τambién os digo.

Lo que veas en HBO Max, lo verás también en el cine… O no.

Parece que España se va a tener que olvidar del desembarco de HBO Max al menos hasta el año que viene. La plataforma de streaming prefiere centrar su expansión en Latinoamérica, mientras define su estrategia para nuevos estrenos de películas.

Bajo el liderazgo de Jason Kilar, jefe ejecutivo de la división de medios de AT&T, ahora mismo HBO y HBO Max suman 67 millones de suscriptores, 47 de ellos en EEUU.

Con la pandemia llegó la decisión de acortar la ventana de exhibición de las películas en cines hasta la mínima expresión, haciendo coincidir la llegada a los cines de los estrenos más importantes con su aparición en la versión nueva de la plataforma.

Warner va a producir al menos 10 películas en exclusiva para HBO Max en 2022, después de apuntarse un buen tanto con «Godzilla vs. Kong», un exitazo con el que me dormí estupendamente.

En otros casos, como el estreno de la próxima película de Batman, la diferencia será de 45 días. Un enfoque más clásico que se va a repetir en el futuro.

Hasta que termine la pandemia va a ser difícil saber cómo queda finalmente la distribución de películas. Yo soy de los que creo que la experiencia física en cines cambiará hasta casi parecerse a una atracción de un parque temático. Veo más espacio para los blockbusters en las salas que para los estrenos regulares o independientes.

Duchas frías y pensar demasiado

Dice Annalisa Barbieri en The Guardian que disfruta del hecho de pensar demasiado. De ser lo que los angloparlantes llaman una overthinker. Aunque pueda ser agotador y, creedme, lo es. Lo sé por propia experiencia.

Entre los síntomas que te puede crear el sobreanalizarlo todo -además de la conocida parálisis por análisis– están «el insomnio, la pérdida de capacidad de concentración y la falta de energía», según explica Pia Callesen en un artículo bastante menos complaciente con el asunto en la web Psyche.

Si bien un poco de planificación está bien, el pretender hacer micromanagement de la vida al completo es un error que he sufrido en carne propia. Suelo llevar un cuaderno escrito a boli con las tareas y objetivos a cumplir durante la semana. Es una práctica que llevo ejecutando ya varios años.

El caso es que el esquema principal ha ido variando durante todo ese tiempo hasta uno minimalista en el que únicamente me preocupo de cumplir las pocas cosas relevantes. Es mucho más efectivo, pero para llegar hasta ahí tuve que pasar por una fase de pretensiones irrealizables, terriblemente detalladas por escrito en garabatujos a bolígrafo.

Cómo no, mi actual sistema llegó tras una fase de pensar compulsivamente en qué hacía que el anterior fuese ineficaz y de qué manera podría cambiarlo. Al final se te va ocurriendo algo, tras unas fértiles noches de discurrir de tres a seis de la mañana.

Luego está cuando trasladas ese proceso de sobreanálisis a cada situación de tu vida, lo que convierte el día a día en algo agotador. Dejar la mente en blanco se convierte en un sueño mayor que el nirvana. Así llegas a la meditación y al yoga. A aprender a «dejar ir los pensamientos» tal y como llegaron.

Con el yoga, también he aprendido que soy la persona menos flexible del universo, pero eso lo dejamos aparte. Tengo esperanzas de mejora.

Para dejar la mente en blanco, Barbieri dice que, disciplinas trascendentes aparte, lo que mejor le va a ella son las duchas frías:

«Empieza lento pero intenta aumentar gradualmente hasta dos o tres minutos en agua a menos de quince grados. Las duchas frías tienen todo tipo de beneficios para la salud y la psicología, pero en esos tres minutos, no pienso en ninguna otra cosa. El paraíso.»

«Why I’m glad that I’m an ‘overthinker’». Annalisa Barbieri, The Guardian. 4/7/2021.

Lo del frío también dice Marcos Vázquez, el de Fitness Revolucionario, que va muy bien para todo. Yo lo intento, enserio. Alguna vez. Y no os digo yo que puedas pensar en otra cosa, pero estoy muy lejos de llevar esta práctica a los dos o tres minutos. Lo mío es ducharse en agua de cocer pasta. A quince mil grados. Aunque fuera se derritan las farolas del calor que hace.

Debería igual darle una vuelta a esto de las duchas frías. Pensaré en ello.

Insane 51. Arte urbano tridimensional.

Insane 51 es el sobrenombre que utiliza un artista urbano ateniense, nacido en 1993, que se califica como uno de los pioneros en arte 3D.

Si echáis un vistazo a su trabajo, por ejemplo en Instagram, veréis que predominan esos tonos rojos y azules que protagonizaban las vistas tridimensionales aquellas que en nuestra infancia habían de verse con unas gafas con dos «lentes» de plástico, una de cada color.

En su perfil en Artsper, dice que Insane comenzó en 2007 haciendo graffitis (las calles de Grecia os aseguro que están llenas de pintura en spray) y que luego evolucionó hacia este tipo de composiciones, que denomina como «doble exposición 3D», y que incluyen imágenes subliminales que se revelan mediante el uso de gafas estereoscópicas.