Estamos todos cuarentenosos

El término se lo he cogido a los de “La vida moderna“. Yo en realidad venía aquí a contar que he hecho un cambio importante en mi vida, que llevo una semana viviendo en Grecia, en Thessalonikki, y que me encanta pasar los días en una ciudad con mar. Porque soy de esa gente que escribe y a la que le encanta hablar de su libro; figurativamente hablando, ya que paso de escribir nada más largo de un post de mil palabras en estos tiempos en los que te publica un manual de epidemiología hasta el más tolay de la fiesta.

Habrá tiempo de contar sobre mi nuevo hogar -para un periodo medianamente largo, espero-, sobre el trabajo, las decenas de bares chulos, los perros callejeros que deambulan por la city y sobre la gente nueva que voy conociendo día a día. Pero, de momento, lo mejor es simplemente desearos que os cuidéis los unos a los otros, que cuidéis también de nuestra España querida y que aguantéis estos días de reclusión para salir luego con más fuerza si cabe. Habrá mucho que reflexionar después de estas semanas de gripe que era como una gripe pero no es una gripe.

Por si os lo preguntábais -y si no da igual, porque este es mi blog y aquí digo yo de lo que se habla como Dios está mandao- en Grecia están todos los bares y restaurantes cerrados desde ayer sábado. Tan sólo resisten los take away y algún kebab furtivo. Aunque los casos de infección son, hasta ahora, muchos menos que en España o en Italia, el gobierno griego trata de aprender de los errores de sus compañeros mediterráneos y ha comenzado a implementar desde ya las medidas necesarias para intentar contener esta epidemia de película de Hollywood. Ni teatros, ni cines, ni museos, ni universidades hasta nueva orden. Ojalá pase todo pronto. Hasta entonces, tengan cuidado ahí fuera.

Figuras históricas modernizadas digitalmente

La Reina Isabel I modernizada por Becca Saladin. Imagen: My Modern MET.

La diseñadora gráfica Becca Saladin tiene una cuenta de Instagram en la que trata de esbozar visualmente qué aspecto podrían tener hoy día algunas figuras históricas de la realeza, entre otros personajes. Según explica ella misma, para la reconstrucción digital utiliza fragmentos de otras imágenes -partes de la cara, por ejemplo- que trata de encajar unos con otros para obtener el resultado final. Saladin también se detiene a pintar digitalmente el color de la piel, el maquillaje o las cejas.

Vía My Modern Met.

Al New York Times ya no le da miedo Buzzfeed

Lo ha resumido muy bien Peter Kafka en Twitter: “Recordatorio indispensable de que, cuando Buzzfeed publicó el informe sobre innovación del NYT de 2014, el NYT estaba acojonado ante Buzzfeed y los de su clase. Ahora los digitales están estancados y el NYT ficha a sus estrellas“.

Durante la semana de vacaciones de Navidad, el director ejecutivo del New York Times, Dean Baquet, se llevó a comer al redactor jefe de la división de noticias de Buzzfeed, Ben Smith, a un garito de Manhattan. De ese encuentro ha salido el movimiento periodístico del que todos hablan esta semana en la prensa de Estados Unidos: a partir del 2 de marzo, Smith escribirá una columna sobre medios de comunicación en el Times.

Smith, que ha estado ocho años en Buzzfeed News y ha conseguido allí que la publicación arrimase el hocico a los Pulitzer y se despegase algo de la imagen de gatitos y quizzes, es un periodista hábil en el manejo de fuentes y tenaz a la hora de conseguir buenas historias. En el NYT sustituirá a Jim Rutenberg -dedicado ahora al formato largo- y se queda con la columna que en su día escribía el legendario David Carr, fallecido en 2015.

El año pasado fue el de los despidos en los nuevos medios digitales. Buzzfeed, Vice o Mashable se tambalearon y tuvieron que hacer recortes de plantilla para hacer viables sus negocios. En el caso de Buzzfeed, la sección de noticias serias continúa siendo deficitaria, pese a que Jonah Peretti exponga que la compañía en su conjunto goza de buena salud.

Mientras, el NYT sigue creciendo y construyendo lo que cada vez tiene más pinta de modelo de negocio consolidado. Para el resto, la cosa no está tan clara. Esta misma semana Berkshire Hathaway, el fondo de inversión de Warren Buffett, se ha deshecho de su conglomerado de periódicos locales porque “el oráculo de Omaha” cree que la prensa, en su mayoría, no tiene futuro.

Pasar de las noticias

Ayer estuve leyendo esto de Mark Manson, que argumenta que hoy en día lo mejor que puede hacer uno es pasar de leer las noticias. No completamente, porque a la par defiende la digestión reposada de informaciones largas y muy trabajadas, pero sí en su mayor parte. Manson cree que la mayoría del contenido que producen hoy día los medios tiene un valor cuestionable y está únicamente destinado a que consumamos más noticias sin importar demasiado el valor intrínseco de las mismas.

No le falta razón al blogger y emprendedor estadounidense en que, lejos de acercarse a esa misión de garantes de la democracia que muchas veces los medios preconizan (preconizamos) para sí mismos, la mayoría de las veces la preocupación principal de los que están por encima de las redacciones en la cadena trófica es girar la rueda de la economía de la atención con material producido en serie y muy rápido, casi como pienso para piscifactorías realizado con refritos de otras informaciones y cantidad ingente de datos y anécdotas banales. Nunca estuvieron los tiempos en la prensa online como para anclarse a la reflexión y la pausa.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, obviamente. Es difícil tanto dejar de lado, desde el lado del profesional, la confección de material destinado al click fácil como desde la orilla de los lectores lo es sustraerse a ese titular que le invita a ver en su digital de cabecera el pedazo de cocina que gasta Kim Kardashian (he visto hoteles peor equipados, querida Kim).

¿Necesitamos tantas noticias? Seguramente no. Razona Manson que la mayoría contribuye a esa epidemia moderna que es la ansiedad. Que los medios anticipan acontecimientos que después no ocurren o no son tan graves como parecían y que nuestra visión del mundo se ve trastocada hacia lo negativo debido a la recepción masiva de noticias sobre accidentes, asesinatos, secuestros y violaciones; en un mundo -especialmente en Occidente- que cada vez es más seguro porque así lo dicen las estadísticas. Comparto la visión de que generalmente la lectura de un libro o el visionado de un documental bien hecho -y a los que se han dedicado meses cuando no años de trabajo- proporciona una visión de contexto superior al de la noticia de última hora o al mix de agencia.

Comulgo también con Manson en el disfrute de leer a algunos bloggers y escuchar a algunos podcasters especializados. Desde el académico Tyler Cowen al misceláneo Jason Kottke, ambos veteranos de la blogosfera. También algunos más jóvenes y recientes que, sin embargo, trabajan duro para ofrecer una visión lo más analítica posible de sus campos de interés. Veo, empero algo de valor en la última hora y su capacidad de espabilarnos de la rutina diaria y recordarnos que hay todo un mundo ahí fuera. Si hay algo en lo que no puedo estar de acuerdo con el articulista es en el exceso de necesidad de un enfoque optimista ante la vida. Hay cosas feas en nuestra realidad y en la de aquí al lado y no dejarse dominar por el pánico no exime de conocer su existencia. Necesitamos pesimistas también, para recordarnos que la partida no está ganada y hay mucho que solucionar.

Con todo esto quiero decir que bien está que configuremos una dieta digital que excluya la comida basura del clickbait y añada las vitaminas de una buena información de contexto; pero sin dejar que la obsesión por economizar nuestra atención nos haga olvidar que, sólo de vez en cuando, nadie se muere por saltarse la dieta algún día ¿Verdad, Kim?

La difícil economía romántica

“Salir con alguien es difícil. Caro. Requiere mucha preparación. Incertidumbre. Toma de riesgos. Profundamente. Con frecuencia implica drama. Necesita autoconsciencia. Requiere labia. Necesita negociaciones no verbales y construcción de confianza. Necesita ajustar valoraciones y expectativas. Funciona mejor en redes humanas extendidas. Implica aplazar la gratificación. Supone una importante inversión inicial con un rendimiento incierto. Y tiene una alta tasa de fracaso.

Ya sabes, perfecto para la sociedad actual.”

Un comentario de un tal McMike que me ha parecido bastante significativo al hilo de este post de Tyler Cowen en el que destaca un fragmento de este otro artículo del Washington Post sobre gente joven soltera en Estados Unidos.

Aparte de que el mercado siempre haya estado regulero, mucho también tendrá que ver igual esta sociedad de la permanente insatisfacción y la ansiedad por exceso de opciones que estamos construyendo.

Sexualidad femenina


“No creo que en este momento haya una mercancía con un mercado más extenso que la sexualidad femenina. Hay más paginas en la prensa dedicadas a la sexualidad femenina que a nada. Dudo mucho que una agencia de publicidad pudiera subsistir si no fuera explotando sexualmente a las mujeres. O dicho de una manera todavía más concentrada: el sexo se ha convertido en una obsesión, tanto para la derecha como para la izquierda.”

Félix de Azúa (Entrevista en El Confidencial. 15-02-2019

Félix de Azúa habla sobre el sexo como mercancía y el feminismo al final de esta entrevista en El Confidencial. Los comentarios que hace sobre política me interesan más bien poco, pero lo que dice sobre la historia del arte y las vanguardias da para una buena conversación.

Sobre el Guernica y Picasso, lo que me ha recordado es el más que recomendable documental sobre el escultor polaco Szukalski –en Netflix– y los comentarios que hacía este sobre el malagueño. Picasshole, le llamaba.

Criaturas del tiempo

“El tiempo”, dice Jorge Luís Borges, “es la sustancia de la que
estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy
el río.” Nuestros movimientos, nuestros actos, se prolongan
en el tiempo, al igual que nuestras percepciones, nuestros
pensamientos, el contenido de la conciencia.
Vivimos en el tiempo, organizamos el tiempo, somos criaturas del
tiempo de pies a cabeza. Pero el tiempo en que vivimos o mediante
el que vivimos, ¿Es continuo, como el río de Borges? ¿O es más comparable
a una sucesión de momentos discretos, como las cuentas de un collar?

“El río de la conciencia”. Oliver Sacks. Ed. Anagrama.

El río de la conciencia” es una colección de breves ensayos que Oliver Sacks dejó preparados para su publicación antes de morir. Había oído mucho hablar de este neurólogo y autor británico, que ejerció e investigó durante buena parte de su vida en Nueva York, y me hice con el volumen el pasado 23 de abril, día del libro. Aunque a veces sus disquisiciones científicas se me escapan por su complejidad, varios de los artículos han llegado a atraparme intensamente, como el primero -en el que habla de Darwin y su interés por la botánica- o este otro que cito al inicio del post y que da título al libro, precisamente.

Café de dragones en Malasia

Toxel.com

Esté café con dibujo de dragón en la crema incluido está disponible por tiempo limitado en los locales de The Coffee Bean & Tea Leaf en Malasia, según cuentan en Toxel.

Visto el devenir de la serie, dan ganas de pedirlo gritando un “Dracarys” bien alto. Sufriendo a tope estoy, tras ver el 8×04. No me puedo creer que ahora tengamos que esperar una semana para ver qué cariz toman los acontecimientos en Desembarco del Rey, aunque entiendo bien que a HBO le guste más generar hype y conversación semana tras semana que lanzar todo de golpe. Me pregunto si las plataformas volverán en algún momento a ese tipo de estrategia con sus series estrella. Es cómodo tener la temporada del tirón, pero es indudable que la permanencia del interés es mucho mayor si tienes que esperar para ver lo siguiente. La de conversaciones que he tenido estas semanas sobre cada capítulo difícilmente podría darse si todos hubiésemos visto ya el final de la serie del tirón.

Mientras esperamos, podemos contentarnos con un breve avance del 8×05 que ya se ha lanzado a las redes.

Hay montones de referencias al cine de terror en “La larga noche” de Juego de Tronos

Click en el tuit para ver todo el hilo.

El reto de HBO es retener a los fans de Juego de Tronos

Me suscribí a HBO hace unas semanas para disfrutar de la octava temporada de Juego de Tronos. La verdad que no lo había hecho antes porque, pese al tirón de algunas de las producciones de la plataforma, ya tengo Netflix y Amazon Prime, aunque esta última apenas la utilizo.

El caso es que probablemente me quede como suscriptor, pero no es la tendencia general. Los fans de la serie surgida de la imaginación de George R.R. Martin suelen suscribirse a HBO cuando hay nueva temporada y desactivan su cuenta después para no seguir pagando. Lo cuentan en Second Measure con pelos y señales e incluso lo comparan con los adictos a Star Trek (En CBS All Access) que, por lo visto, son más leales.

Así es la tendencia general:

Gráfico: Second Measure

Dice Kathryn Gessner, la autora del artículo que:


Solo el 26% de los espectadores que hicieron su primer pago a HBO Now durante la séptima temporada de Juego de Tronos continuaron como suscriptores seis meses después, mientras que ese número fue del 40% entre los registros en HBO Now en otros meses del año. El precio podría ser una razón por las que los espectadores dejan HBO Now más rápido. CBS All Access ofrece una suscripción con publicidad limitada por sólo 5,99$ al mes, mientras que el acceso a HBO Now cuesta 14,99$.

Aunque en España no hay CBS All Access y el precio de Netflix y HBO es el mismo en nuestro país – no cuento a Prime Video porque está dentro de un servicio que incluye otras cosas y en el que no es el atractivo principal- el interés es ver cómo en esa guerra de precios influye el desembarco próximo de Disney+ con su tarifa irrisoria y su abrumador catálogo de franquicias exitosas.

Sea por precio o por saturación del mercado de suscripción, en algún momento yo pienso que comenzaremos a ver fusiones y adquisiciones o cambios de modelo. Más que nada porque en esto de la economía de la atención cada vez es más difícil que te de la vida para tanto entretenimiento. Sobre todo con tan poco tiempo libre y tanta dificultad para gestionarlo. Por no hablar de que la exagerada oferta de contenidos a todos los niveles resulta ya casi agobiante. La parte buena, para mí, es que estoy aprendiendo a ser cada vez más selectivo con lo que veo. Pero de esto ya hablaremos más adelante.