El coste de la vida en Grecia (I): la vivienda

Una de las primeras cosas que te preguntas cuando te vas a vivir aun país extranjero es cuál será allí el coste de la vida. Si te dará el salario para vivir decentemente o estarás entregado al cuencoarrocismo. ¿Cómo es el coste de la vida en Grecia, según mi experiencia? Vamos por partes. En el caso del post de hoy… Las casas.

DISCLAIMER: Hablo desde mi experiencia personal en Thessaloniki / Salónica y lo mismo tú tienes otra. Me parece bien. Cuéntanosla a todos en los comentarios.

La vivienda: asequible, pero no tanto.

Cuando empiezas a leer sobre el tema en Internet, en webs, blogs y foros, parece que la vivienda vaya a ser regalada. La realidad es que los precios son más asequibles que en España, pero tampoco una fantasía exótica. En general, para un extranjero que llega de nuevas, el coste de una habitación en un piso compartido oscila entre los 200 y los 300 euros.

La parte buena es que, en muchas ocasiones, este precio incluye las facturas. Por hacerse una idea, un estudio pequeño para uno solo en el centro de Thessaloniki (Salónica), anda entre 350 y 500 euros. En ocasiones, como digo, con facturas incluidas. En otras, no.

También se pueden encontrar algunos pisos majetes de un dormitorio en ese rango de precios. Existen dos factores a tener en cuenta: AirBNB y los Erasmus. Los mejores pisos, los más cuquis, en circunstancias normales suelen estar destinados a alquilarse para turistas o para los estudiantes europeos que llegan. En Thessaloniki, por ejemplo, hay dos universidades, la Aristóteles y la de Macedonia.

En general, los caseros prefieren a los Erasmus como inquilinos que a ti, pobre trabajador. ¿Por qué? Yo barrunto que es porque prefieren dividir los pisos en habitaciones y alquilarlas separadas. De modo que generalmente encuentras pisos de tres habitaciones muy apañados que se rentan para varias personas y que, posiblemente, pasan a ser turísticos cuando termina el curso. Y así.

De hecho, es muy habitual ver anuncios de pisos en los que no todas las habitaciones cuestan lo mismo. Hay siempre alguna que es “la buena” y que te cuesta 20 euros más al mes, por ejemplo.

¿Cómo encontrar piso en Grecia?

Dicho esto, es posible encontrar piso en Grecia si has venido a trabajar. Así que adentrémonos en las profundidades del mercado inmobiliario, nuestro gran amigo.

¿Qué puedes hacer para encontrar piso en Grecia? Esto:

  • Buscar en Facebook. Mucha gente, incluidas las inmobiliarias, publican anuncios de alquiler y venta de pisos en Facebook Market. A mi esta es una opción que me da gato porque la app de Facebook para buscar piso no me gusta. Pero es una opción que no puedes obviar y, de hecho, mi primer apartamento en Grecia llegó por esta vía.

Buscar piso en Facebook hará que te encuentres con gente que no contesta al mensaje, gente que sólo quiere Erasmus y gente que sólo quiere alquilarle el piso a chicas (sorry, mate). Supera las ganas de matar y persevera, que algo terminará apareciendo. Incluso la misma persona que te dice “solo Erasmus” puede que al rato te mande un “Pero tengo otro piso que…”.

¿Hay algo más en Facebook aparte del Market? Sí. Los grupos. Busca en español y busca en inglés y, si sabes griego, busca en griego. Busca grupos de todo lo que se te ocurra. Las mejores opciones: pisos para Erasmus (está la cosa muy mala y en esto sí puede molar ser segundo plato), comunidades expat en Grecia, “amigos de Grecia en habla española”, “Españoles en Grecia” y cosas así. Siempre hay movimiento de pisos e incluso de trabajos en estos grupos. Son importantes, e igual hasta haces amigos.

Algunos existentes que pueden darte una idea: Comunidad Española de Grecia /Expats Thessaloniki / Erasmus Accommodation in Thessaloniki by ESN / Españoles en Tesalónica /

  • Spitogatos: Esta es otra fórmula que te recomiendo explorar. Spitogatos.gr es una web inmobiliaria que suele tener bastantes ofertas de alquiler y venta de pisos. Funciona muy parecido a lo que es Idealista o Fotocasa, en España, y se puede poner en inglés, así que también te será útil. Funciona como web y, también, como app en el móvil. Y es naranja. Muy naranja. Naranja todo.

Otra opción parecida a Spitogatos, puede ser Tospitimou.

  • Las inmobiliarias: no podía faltar el Real Estate en esta lista porque, aunque nos gusten poco, estas empresas forman parte del juego, y es muy probable que tengáis que relacionaros con ellas en vuestra búsqueda de piso. Las inmobiliarias tienen la ventaja de que pueden asesoraros y ayudaros a encontrar lo que buscáis. Además, harán de intermediario con vuestro casero griego, que también está bien, y os pueden echar una mano para resolver papeleos. La parte mala, obviamente, es que os cobrarán una comisión por la transacción, que varía dependiendo de cada empresa.

Os pongo aquí algunos nombres de inmobiliarias griegas (alguna puede que sólo esté presente en Thessaloniki): RE/MAX New Deal / Olympus / ACB / Istos Properties / Pasalidis Real State / TK New Line / Koukios Real State / Koukouserakis Real State / Oikies Real State / Noikiaseto.

  • El boca a boca: obviamente, este método también puede funcionar en alguna ocasión, y te puede granjear un apartamento sin comisión de inmobiliaria, gracias a alguien que conoce a alguien, que conoce… Si llegas a Grecia de nuevas, será más difícil. Pero con el tiempo, conocerás a gente. Socialízate, que para eso has cambiado de aires, hombre/mujer.

Las facturas

En mi experiencia personal (un año en Grecia, hasta el momento) siempre he escogido la fórmula alquiler + facturas incluidas en el precio del alquiler. Primero, te evitas oscilaciones en el dinero que gastas al mes en piso y suministros y, segundo, te evitas molestias como dar de alta o de baja el servicio de luz, Internet, agua o lo que sea que tengas que contratar. Para mi, es la fórmula ideal.

Si para ti no lo es, no puedo decirte cómo se da de alta ninguno de estos servicios en Grecia, porque no he tenido que hacerlo nunca. Tampoco estoy muy seguro de lo que cuestan por separado.

Los contratos de alquiler

Vale, ya has encontrado piso con mi infalible ayuda. ¿Algo más? Sí. Información de servicio. Seguro que puedes hallar la fórmula de encontrar un piso con alguien que no te haga contrato, ni pagues impuestos, y te duela un montón la cabeza luego por atontao. Pero este blog cree en los impuestos, porque ayudan a repartir la riqueza y a financiar servicios públicos que hacen que nuestras vidas sean mejores. Por favor, haz las cosas bien. No lleva mucho, no cuesta tanto y te traerá beneficios a largo plazo, créeme.

En Grecia los contratos te los harán en griego, obviamente, pero puedes pedirle a la inmobiliaria o al casero, que te faciliten una copia en inglés. Aunque sea una un poco redactada de aquella manera, en inglés “nivel medio”, te enterarás algo mejor de las condiciones que acuerdas.

Luego, si estás trabajando en Grecia al menos, pide que suban el contrato a Taxisnet, que es la web que tiene el Gobierno griego para administrar muchas cosas relacionadas con servicios públicos e impuestos. En el apartado MyTaxisnet, tienes que acceder a tu perfil y aceptar el contrato. Seguramente, en tu empresa puedan asesorarte en esto.

Sagapó (digo, sacabó)

Y ya está, amigo/a. Ya tienes piso y puedes dedicarte a disfrutar de la vida. Tómate un frappé a mi salud por haberte revelado todas estas maravillas sobre encontrar piso en Grecia y listo.

Habrá más textos como este en el blog, seguramente. Porque tengo más aspectos del coste de la vida en Grecia que abordar, y porque he puesto un uno en el título.

Pobres en tiempo (y en dinero) y ricos en ansiedad

El otro día estuve leyendo este artículo de Oliver Burkeman en The Guardian, que se titula “Por qué la gestión del tiempo nos está arruinando la vida”. O traducido de otro modo, por qué la economía de la atención y la era de la productividad personal son poco compatibles con la felicidad y mucho con la ansiedad.

También hace poco, me desahogué en Twitter contra el rollo macabeo de la formación permanente. Una mentira cochina de nuestros días que, como casi todo, ha terminado por ser un mantra de guruses, coaches y otras gentes de mal vivir en el mundo del marketing y los recursos humanos.

Buena parte de la ansiedad de nuestros días viene de esa necesidad permanente de estar al día. Para ello, hay que utilizar una gran cantidad de nuestro recurso más preciado, que es el tiempo. Un tiempo que, además ha de ser “productivo” en el sentido más economicista posible, puesto que de no serlo, nos dicen, lo estaríamos tirando a la basura.

Actualización permanente y culpa

El discurso de la actualización permanente (el “reciclaje”, como si fueses un residuo que un día sirvió y ahora hay que fabricar de nuevo) no sólo se circunscribe al ámbito laboral, sino también al del ocio, el sentimental y, prácticamente a casi cada ámbito de nuestras vidas. Lo viejo ya no vale y, además, cada vez está más próximo. De esto me di cuenta hablando con una amiga de 21 años que me estaba contando acerca de una película “antigua”: ¡De 2012, nada menos!

En “La sociedad del cansancio”, el filósofo Byung Chun Hal dice que “la sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento” que “produce depresivos y fracasados”. Un montón de gente alienada por “los proyectos, las iniciativas y la motivación”, donde el invididuo acaba sumido en “el reproche de sí mismo y la autoagresión”.

Ese sentimiento de culpa termina por no dejarte incluso disfrutar una película de esas que has tardado dos horas en seleccionar, de entre la interminable avalancha que ofrecen las plataformas de contenido. ¿Dos horas de metraje? ¿Puedo permitirme no ser productivo tanto tiempo? ¿Si veo esta película, no me estaré perdiendo tantas otras? ¿No debería estar apuntándome al curso de “inserte aquí el próximo deberíaserunaasignaturaobligatoriaenelinstituto“?

El mercado laboral no funciona

Pero lo que yo venía aquí a decir es que el mercado laboral es un cráter humeante en el que se potencian todos estos males. Detrás de toda esa búsqueda de significado y de mensajes motivadores en LinkedIN, no se oculta otra cosa que la frustración por la falta de oportunidades razonables. O sea, que estamos en la mierda.

Una búsqueda de ofertas de trabajo por Internet, te deja exhausto. Los reclutadores reclaman posiciones, generalmente floreadas de términos en inglés, que no sabes ni qué función tienen. Apenas se especifican salarios y condiciones y, en su lugar, se detallan una nutrida cantidad de habilidades que los postulantes deben atesorar para acceder, tan sólo, a que se dignen a entrevistar a los candidatos.

Ya no es sólo la experiencia o la tan manida “capacidad de trabajo en equipo”, sino que leer en estos días los detalles de una posición laboral requiere casi de una piedra Rosetta y una consulta en Google para entender el software específico del que te están hablando y que esperan que traigas sabido de casa. Ese hoy. Mañana, otro.

Las empresas han decidido que no quieren pagar por la formación de sus empleados, ni tampoco gastar ni un minuto en enseñarles. De modo, que esperan que vengas aprendido. Que hayas hecho un MOOC, por ejemplo. Ya sabes, uno de esos cursos online que venían a traernos el maná de la educación superior gratuita, pero que ahora se agrupan en certificados y te cobran una tarifa plana al mes. Yo también los hago, no te preocupes. Y yo también los dejo a medias porque tengo que atender mi vida personal. Preocúpate aún menos.

¿Cómo no autoagredirte ni cuestionar tus capacidades si jamás das el perfil? Los expertólogos te dicen que cambies todo el rato tu CV, que tengas siete, y al tiempo que tienes que tener claro lo que quieres (un horario y un salario decentes, gracias) y poner las keywords adaptadas a cada puesto. Claro que sí, guapi, un esfuerzo titánico en una sola oferta para que, por menos de ná, te descarte un algoritmo sin miramientos.

DISCLAIMER: a ver, si encuentras una oferta te gusta mucho, esfuérzate, no seas tarugo. Pero ya tu sabes.

El trabajo ya no puede ser el centro de nuestras vidas

Lo que pasa es que -fuera de los sectores verdaderamente esenciales- apenas hay trabajo, porque ya no hace falta y menos que va a hacer… Y además, a muchos les cuesta imaginarse un futuro sin él. Porque para eso hay que dejar de ser una sociedad trabajocéntrica y desarrollar un sistema educativo muy potente, que ayude a todo el mundo a disfrutar verdaderamente del tiempo libre.

Individuos que desarrollan una vida interior y no se aburren. Gente que pasa de tener una carrera laboral que le aparte de los suyos. Reparto del trabajo real y de la riqueza. Una pista: al club de los andorranos no le va a gustar.

Y de la demencia que es el mercado inmobiliario, hablamos otro día.

Instagram sin filtros, la historia mejor contada

Cuenta Sarah Frier en “Sin filtro: la historia secreta de Instagram“, que Mark Zuckerberg -el omnipotente CEO de Facebook- quedó tan afectado por haber perdido una partida de Scrabble “con la hija adolescente de un amigo”, que diseñó él mismo un programa que le mostrase todas las combinaciones de palabras posibles que usar con sus letras en el juego.

Es un libro que merece realmente la pena si te interesan saber más de cómo funciona por dentro el mundo del desarrollo de aplicaciones, la tecnología y Silicon Valley. Un compendio de egos y traiciones que casaría bien en los viñedos de Angela Channing, la mala, malísima de Falcon Crest. Una serie que igual vosotros no recordáis, pero que yo veía con mi abuela de pequeño.

Kevin Systrom, uno de los cofundadores de Instagram, que acabaría abandonando la empresa años después de la compra por parte de Facebook, quería en principio hacer una aplicación para frikis del Bourbon. Después, aquello evolucionó y terminó convirtiéndose en otro proyecto diferente hasta que, el 16 de julio de 2010, se publicó “la primera foto publicada en la aplicación que se convertiría en Instagram”, expone Frier con excelente habilidad narrativa.

Mostrar la belleza en el mundo

Lo más interesante es que, aunque Systrom tenía unos objetivos más o menos idealistas -y algo pretenciosos- para Instagram, en plan “mostrar la belleza en el mundo”, la dinámica empresarial y, también la de los propios usuarios, terminó proponiendo un destino bien diferente. Así lo explica la periodista de Bloomberg en su libro:

“[…] los filtros, usados en masa, darían a los instagrameros carta blanca para que presentaran su realidad más interesante y hermosa de lo que realmente era. Eso fue justo lo que consiguió que el producto se hiciera popular”.

Sin filtro: la historia secreta de Instagram“, de Sarah Frier.

El comportamiento de los usuarios y la influencia de Facebook es lo que terminó moldeando Instagram hasta convertirse en lo que es hoy. Sea eso lo que sea. Hay pasajes muy seductores en el libro, como el proceso que lleva a la división encargada de la app -capitaneada por el propio Systrom y que disfrutaba de cierta independencia- a desarrollar las Instagram Stories, para neutralizar la amenaza de Snapchat.

Aparece también el concepto de “canibalización”, como uno de los mayores miedos en Facebook. El hecho de que el desarrollo innovador de una app se coma a otra. O el pánico a que la ausencia de novedades relevantes termine llevando el producto a la obsolescencia absoluta (el efecto Myspace).

Influencers de fuera e influencers de dentro

Asimismo se ve reflejada la aparición de los influencers. Si bien Systrom realizó una potente campaña en un inicio para atraer artistas y diseñadores a usar Instagram -que incluso aportaron los primeros filtros-, fueron los famosos los que le dieron el espaldarazo definitivo hasta que la app fue “tan fuerte y valiosa que ni los anuncios ni otras molestias” asustan a los usuarios y, ya entonces sí, se puede pensar en la monetización.

Es llamativo cómo el libro plasma la convivencia de los influencers famosos previamente, y los que se crearon en la propia red social. Gente que descubre cómo aumenta su popularidad y sus ingresos gracias a la app y crean una auténtica estructura, vamos a decir creativa, en torno a su presencia en Instagram.

“Antes de ir a un país, buscan las mejores localizaciones para las fotos, investigan en las cuentas de Instagram de fotógrafos locales y buscan poses que no se hayan fotografiado antes”, detalla Frier sobre una pareja de jóvenes influyentes que descubrieron que las imágenes que publicaban tenían tirón durante su luna de miel.

You are fake news

Por si fuera, poco “Sin filtro”, trata la aparición del debate sobre las noticias falsas y la espiral de odio que ahora, por fin, Facebook parece al menos tímidamente decidida a atajar. “Recompensar el contenido que alimentaba las emociones de los usuarios ayudó a crear toda una industria alrededor de las noticias falsas”, considera Frier que realiza también una acertada reflexión:

“Las redes sociales no solo son un reflejo de la naturaleza humana. Son una fuerza que define la naturaleza humana a través de incentivos integrados en el diseño de los productos”.

Sin filtro: la historia secreta de Instagram“, de Sarah Frier.

Si estáis sin lectura estos días, y os interesa la tecnología y el proceso creativo y empresarial en Silicon Valley, os recomiendo que os hagáis con este repaso periodístico al nacimiento y ascenso de Instagram.

Toque de queda

Nueva York va a aprovechar San Valentín para volver a abrir el interior de sus restaurantes, aunque solo a un 25% de su capacidad. Un respiro para muchos negocios que llevan cerrados desde mediados de diciembre.

De hecho, parece ser que hay bastantes reservas ya para ese 14 de febrero, día de los enamorados de comprar bombones a lo loco. En estos momentos, cualquier oportunidad para llevar a la gente a los restaurantes es buena, imagino.

Mientras, en Grecia, el Gobierno da marcha atrás parcialmente a la apertura de tiendas en Atenas. Los comercios vuelven al sistema “click away” (que es un rollo repollo, ya os comento) en la región de Attica, que concentra el renovado aumento de casos, y en algunas otras zonas del país que también están de lo suyo.

En Thessaloniki, de momento, nos dejan las tiendas abiertas y nos mantienen el toque de queda a las 9 de la noche. También se queda así en las áreas que pasan a rojo, como Atenas. Había debate sobre si adelantarlo a las 6 de la tarde, pero se ha desechado esa idea. La salud mental de todos lo agradecerá.

Así queda pues el mapa de Grecia, dividida en zonas amarillas y rojas. Creo que en algunas zonas rojas sí se ha aplicado el toque de queda desde las 18 horas, pero en Atenas, seguro que no.

Imagen: Makthes.gr

El toque de queda es, de todas las restricciones a las que nos enfrentamos desde ya hace un año casi, la que más interfiere con mi vida diaria. El hecho de salir a dar un paseo con el reloj en mente es terriblemente desmotivador. Sobre todo cuando estás disfrutando de la conversación o del simple hecho de estar en la calle un rato. Si me das a elegir entre tú, la gloria o quitar el toque de queda, tengo clara mi opción.

Mi dieta audiovisual de enero 2021

Una nueva entrega con aquello que he visto últimamente. Me gustaría que tuviese una periodicidad mensual aunque, como de costumbre, será en realidad un tú ya vas viendo:

Películas que vi en enero

Coffee&Kareem (Netflix): una comedia que, con sus fallos, mantiene un ritmo descacharrante y proporciona algunas de las mejores risas que he tenido en los últimos meses. Una gamberrada, casi, que tiene su mejor baza en que no se pasa de metraje. Y eso, en estos tiempos, es una virtud gorda (6/10).

Infierno azul (Prime Video): Me gustan las películas de tiburones y esta de Jaume Collet-Serra se defiende dignamente. Aparte de Blake Lively, está Óscar Jaenada en el reparto. Y un escualo peliagudo de matar, claro. El primer tramo, lo mejor. Luego se le va un poco la olla a todo. Pero es entretenida. (6/10).

La vieja guardia (Netflix): Si no es por Charlize no la veo. Es una de acción de esas con giros de guión y pretensiones de espectacularidad. Bastante previsible y, aunque visualmente es chula, la historia de los guerreros inmortales pierde interés según avanza. (5/10).

La cura del bienestar (Prime Video): la apunté porque vi un artículo que la ponía bastante bien. No es para tanto. Hay buenas ideas en esta película de Gore Verbinski, pero acaba siendo un batiburrillo con un final más visto que el tebeo. (6/10).

Wonder Woman 1984: ya me duele, pero la continuación, de nuevo con Patty Jenkins al mando, deja bastante que desear. No es solo la excesiva duración -un mal terrible de nuestros días- sino que la historia es poco interesante y los malos son risibles. Me gusta cuando va de parodia ochentera. (5/10).

Series que vi en enero

Delicadas y crueles (Netflix): ya os tengo dicho que no acabéis algo que no os convence. A mí me ha pasado con esta serie de bailarinas malotas; que la he dejado en el capítulo seis. Pretende ser mucho menos convencional de lo que en realidad es. Igual te gusta, si añoras “Al salir de clase”. (5/10).

Podría destruirte (HBO): aunque a veces no la pillo, me ha gustado lo suficiente para acabarla. Capítulos cortos para una tragicomedia sobre una chica que trata de afrontar un trauma severo sin que su vida se venga abajo por completo. Buen reparto y ritmo decente. Merece la pena. (7/10).

Siren (HBO): la premisa es molona, pero no evita que, transcurrida una primera temporada bastante aceptable, se venga todo abajo en las dos siguientes. La tercera tanda de episodios es infumable y los protas, sosísimos. El mejor personaje, Xander (Ian Verdun), es un secundario que va a más y merece más. (5/10).

Wu Fei & Abigail Washburn. Un banjo que suena a chino.

Wu Fei & Abigail Washburn” (2020) es el nombre del disco que estoy escuchando estos días y en el que se entrelazan a dúo todos los elementos que venían ya trabajando ambas artistas en el pasado: la cítara guzheng y el banjo, el mandarín y el inglés; el bluegrass y el folklore tradicional de china.

Es un disco de sonidos relajantes y a la vez poderosos. Evoca tradición y espacios abiertos. Abigail Washburn es una banjista estadounidense que también colabora con la citarista Wu Fei en el trío musical Wu Force, junto al instrumentista y compositor de Nashville, Kai Welch.

Washburn es una auténtica embajadora de la cultura china en Estados Unidos. Cursó estudios orientales y habla mandarín con soltura. En esta entusiasta y emotiva charla TED de hace unos años, precisamente, habla sobre el tender puentes entre las dos grandes potencias mediante el banjo:

Washburn y Fei son, además, amigas de hace mucho tiempo. Y esa relación de sintonía creo que se nota mucho en el álbum. En esta entrevista en NPR, por ejemplo, ambas departen sobre cómo una conversación en la que Washburn le pidió a Fei una canción para poner a dormir a los niños, dio origen a la primera canción del disco: “Water is wide / Wusuli Boat Song”. El tema proviene de la etnia Hezhen; una minoría que vive entre Siberia y China.

Mi canción favorita del álbum -que dura poco más de media hora y tiene diez temas-, es también la más larga y se titula “The Roving Cowboy / Avarguli”. Según leo en la review que hizo The Guardian, este tema combina una composición de los años veinte del banjista Frank Jenkins, con una canción de la minoría uigur.

No te leas todo el contenido. Sáltate lo que quieras.

Quizá esto os ayude a lidiar con la economía de la atención, la ansiedad, el FOMO y todas esas cosas. Os han mentido toda la vida: las obras culturales, eso que ahora llamamos “contenidos”, no se consumen de forma lineal.

Con la excepción de algunas novelas de ficción (nah, qué va… También esas), el resto de trabajos que forman parte de esa brutal avalancha de canciones, películas, libros, etc. que sufrimos hoy en día, se pueden consumir total y absolutamente como os dé la gana. Estáis en vuestro derecho.

Ten claro lo que quieres

Habrá quién os diga que es el creador quien dicta cómo ha de consumirse su producto o de qué forma escuchar tal o cual conferencia. No es cierto. Sois vosotros quienes tenéis que hacer el esfuerzo necesario de no hacer esfuerzos innecesarios, ni para trabajar, ni para divertiros.

¿Alguna vez os han recomendado una serie añadiendo que “lo bueno” empieza, por ejemplo en la segunda temporada? Bien, pues saltaos lo malo. Pasad de la primera tanda de episodios. Haced lo mismo con canciones que os gusten. Escuchad sólo los fragmentos que os interesen. Y con los vídeos de Youtube, igual.

Si tenéis necesidad de resolver una duda, escoged el libro o el documental que puede ayudaros a resolverla e id directamente a la parte que os interesa. El índice es vuestro amigo. Si lo que queréis es divertiros, escoged en función de la sipnosis y, bueno, saltaos las partes que os aburran.

Ahora, Netflix permite reproducir a 1.25x o a 1.5x. Hay a quien no le gusta. Bueno, yo me he dormido muchas veces viendo una serie o una película durante unos minutos y, no he sentido necesidad de volver atrás. Me he puesto al día enseguida. Tampoco tengáis miedo de abandonar a la mitad o de ir directamente al final.

Móntate tú la película

Este artículo de @theseamedpencil señala que los nuevos ensayos están llenos de “ejemplos repetitivos, historias relacionadas (y no del todo necesarias) y cuestiones personales excesivamente detalladas.” Muchos son, simplemente, extensiones exageradas de artículos de prensa.

Lo mismo ocurre con las películas. Decenas de blockbusters de dos horas y media en los que al menos una hora es puro relleno para contentar a quienes sólo ven justificado el precio que pagan en función de la extensión del documento. Sáltate sin piedad escenas. Sé el editor de tu película favorita.

¿Sabéis aquello de “muévete rápido y rompe cosas”? Aplicadlo a vuestro consumo cultural. Cuando algo os guste mucho, disfrutadlo entero. Si únicamente estáis de paso, que no os dé vergüenza ver/leer/escuchar cinco minutos y a otra cosa. El tiempo es limitado, el contenido, no.

Lo mismo con las noticias. Cuando no te queda más remedio que leer la prensa, escanea sin miedo. Si encuentras una pieza deliciosa, disfrútala. Si es una información que únicamente te interesa superficialmente, busca los datos relevantes. El periódico también está lleno de paja.

Es posible que oigas una voz dentro de ti: es tu conciencia. Está programada para hacerte sentir culpable por saltarte parte del contenido. Pasa de ella.

Igual podría llamar a esto “movimiento flash forward” y hacer tazas existencialistas.

Por cierto ¿Has leído este post de principio a fin? Espero que lo hayas disfrutado. Si no, haber empezado por el final o haberte quedado en el título: no consumas contenido linealmente.

Estos son los contenidos más populares en las plataformas de streaming… y no he visto casi ninguno

Nielsen 2020 list

Pues estos son los shows que dice Nielsen que son los más populares entre los suscriptores de las diferentes plataformas de streaming en Estados Unidos (Netflix, HBO, Prime Video, Hulu…).

No he visto nada de las dos primeras columnas a excepción de la primera temporada de “The Mandalorian” y unos capítulos sueltos de “Lucifer”.

En el apartado de películas, alguna cosa más. “Moana” y “Zootopia” son estupendas. “Frozen II” y “Aladdin Live Action”, en cambio, no me dicen nada. Soy contrario totalmente a la moda esta de recauchutar los clásicos Disney en carne y hueso. Empecé a ver “Hamilton”, pero tampoco la terminé. Se me hacen bola los musicales, si no son en directo.

Mi gusto es muy poco mainstream se conoce.

Vía TechCrunch.

El truco infalible para conseguir un pollo más crujiente

Serious Eats es una de mis páginas cocineriles preferidas. Siempre me sirve para tomar notas y mejorar recetas. En esta ocasión, me anoto el uso de la levadura química para lograr un pollo más crujiente, ya sea entero o alguna parte, como las alitas, por ejemplo.

El consejo de Niki Achitoff-Gray, que vale también para cualquier otra ave -pavo,pato…- e incluso para la piel de cerdo, es espolvorear levadura química de panadería sobre la pieza:

La mezcla ligeramente alcalina aumentará los niveles de PH de la piel, lo que permitirá a las proteínas romperse más eficientemente, proporcionándote resultados más crujientes e incluso un tostado más homogéneo“, expone Achitoff-Gray. La explicación completa la encontraréis en el post original, donde también especifican que el bicarbonato dará un resultado similar en cuanto a textura, pero le dará a la piel del pollo un sabor metálico, por lo que no lo recomienda.

La combinación que proponen en Serious Eats es una cucharadita de levadura química con tres o cuatro cucharadas de sal kosher o similar. Yo, cuando lo pruebe, iré experimentando con la mezcla hasta dar con la adecuada para la sal que compro normalmente aquí en Grecia, en el supermercado.

Una vez se hace esto, se le añade un poco de pimienta negra a la mezcla, se espolvorea esta sobre el pollo y se deja reposar entre doce y veinticuatro horas. Y listo para asar. En el post original encontraréis varios métodos para cocinar un pollo más crujiente y delicioso.

Vía Serious Eats.

4 ideas para vender más vinos sin morir en el intento

Estoy poniendo en orden algunas notas de congresos y seminarios y, entre ellas, han aparecido unas ideas para vender más vinos en bares y restaurantes que no sé a quien pertenecen. Las he reescrito y organizado un poco a mi gusto, eso sí:

  • Elabora una carta en la que exista variedad, pero sin abrumar con una oferta excesiva.
  • Que no te dé miedo vender de todas las formas posibles: por botellas, por copas…
  • Analiza qué puntos fuertes y débiles existen en tu equipo y asegúrate de que contribuyes a su formación y, también, a su motivación.
  • Los distribuidores conocen bien el mercado. Pregúntales y escucha sus consejos.

Espero que a alguien le puedan servir estas sencillas pautas en una época tan complicada para la hostelería. Aunque estaban pensadas para vender más vinos, me parece que son aplicables a muchos otros tipos de bebidas.

Si conoces otras técnicas de venta de vino, y te apetece, puedes contármelas en los comentarios. Estaré encantado de leerlas.

Algunas ideas para vender más vinos y licores
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