Éxitos fantasma y secciones de streaming eróticas

Hace poco, al hilo de su último estreno en Cannes, el director de cine francés Gaspar Noé comentaba estas dos cosas en una entrevista con el NYT:

Irreversible” fue probablemente mi película más perversa y sucia. ¡Y ha sido mi único éxito comercial hasta la fecha! Y la que podría haberse convertido [también] en un éxito era “Love“, pero la vendieron a Netflix. Todo el mundo la ha visto, pero no he ganado ni un céntimo con ello. Es como un blockbuster fantasma.

Gaspar Noé. Cannes: This Is the Only Thing Gaspar Noé Fears About Death.

En Estados Unidos y Europa, cualquiera que quiera hacerse una paja y no sepa donde encontrar una revista en casa de sus padres, simplemente pone Netflix y ve la película erótica que recomienden. Así que imagino que el planeta entero ha estado pajeándose con esa película por dos o tres años.

Gaspar Noé. Cannes: This Is the Only Thing Gaspar Noé Fears About Death.

Más allá de la rudeza del mensaje, lo que dice Noé -del que no he visto nada más allá de un par de cortos que me gustaron poco- en primer término es una consecuencia del traspaso de muchas grandes producciones a las plataformas de streaming. La vida útil de una película, o al menos su periodo de impacto máximo, es mucho más efímero de lo que era antes. Sobre todo porque la avalancha de novedades hace que todo se vuelva “viejo” a una velocidad espectacular.

Hace unos meses, una amiga que tiene 21 tiernos añitos, me explicaba sobre la peli que había estado viendo: “Es antigua, así como de 2012”. Mi cara, un poema, os lo juro.

Sobre la segunda parte que he resaltado de la entrevista con el cineasta galo ¿Creéis que es posible que algún día las plataformas tengan una especie de sección erótica o NSFW para hacerle la competencia a los tubes? Una especie de soft PornHub de calidad, por así decirlo. Sería interesante ver qué porcentaje de engagement puede tener una idea como esa para este tipo de empresas. Lo veo más en Netflix que en D+, τambién os digo.

Lo que veas en HBO Max, lo verás también en el cine… O no.

Parece que España se va a tener que olvidar del desembarco de HBO Max al menos hasta el año que viene. La plataforma de streaming prefiere centrar su expansión en Latinoamérica, mientras define su estrategia para nuevos estrenos de películas.

Bajo el liderazgo de Jason Kilar, jefe ejecutivo de la división de medios de AT&T, ahora mismo HBO y HBO Max suman 67 millones de suscriptores, 47 de ellos en EEUU.

Con la pandemia llegó la decisión de acortar la ventana de exhibición de las películas en cines hasta la mínima expresión, haciendo coincidir la llegada a los cines de los estrenos más importantes con su aparición en la versión nueva de la plataforma.

Warner va a producir al menos 10 películas en exclusiva para HBO Max en 2022, después de apuntarse un buen tanto con “Godzilla vs. Kong”, un exitazo con el que me dormí estupendamente.

En otros casos, como el estreno de la próxima película de Batman, la diferencia será de 45 días. Un enfoque más clásico que se va a repetir en el futuro.

Hasta que termine la pandemia va a ser difícil saber cómo queda finalmente la distribución de películas. Yo soy de los que creo que la experiencia física en cines cambiará hasta casi parecerse a una atracción de un parque temático. Veo más espacio para los blockbusters en las salas que para los estrenos regulares o independientes.

Duchas frías y pensar demasiado

Dice Annalisa Barbieri en The Guardian que disfruta del hecho de pensar demasiado. De ser lo que los angloparlantes llaman una overthinker. Aunque pueda ser agotador y, creedme, lo es. Lo sé por propia experiencia.

Entre los síntomas que te puede crear el sobreanalizarlo todo -además de la conocida parálisis por análisis– están “el insomnio, la pérdida de capacidad de concentración y la falta de energía”, según explica Pia Callesen en un artículo bastante menos complaciente con el asunto en la web Psyche.

Si bien un poco de planificación está bien, el pretender hacer micromanagement de la vida al completo es un error que he sufrido en carne propia. Suelo llevar un cuaderno escrito a boli con las tareas y objetivos a cumplir durante la semana. Es una práctica que llevo ejecutando ya varios años.

El caso es que el esquema principal ha ido variando durante todo ese tiempo hasta uno minimalista en el que únicamente me preocupo de cumplir las pocas cosas relevantes. Es mucho más efectivo, pero para llegar hasta ahí tuve que pasar por una fase de pretensiones irrealizables, terriblemente detalladas por escrito en garabatujos a bolígrafo.

Cómo no, mi actual sistema llegó tras una fase de pensar compulsivamente en qué hacía que el anterior fuese ineficaz y de qué manera podría cambiarlo. Al final se te va ocurriendo algo, tras unas fértiles noches de discurrir de tres a seis de la mañana.

Luego está cuando trasladas ese proceso de sobreanálisis a cada situación de tu vida, lo que convierte el día a día en algo agotador. Dejar la mente en blanco se convierte en un sueño mayor que el nirvana. Así llegas a la meditación y al yoga. A aprender a “dejar ir los pensamientos” tal y como llegaron.

Con el yoga, también he aprendido que soy la persona menos flexible del universo, pero eso lo dejamos aparte. Tengo esperanzas de mejora.

Para dejar la mente en blanco, Barbieri dice que, disciplinas trascendentes aparte, lo que mejor le va a ella son las duchas frías:

“Empieza lento pero intenta aumentar gradualmente hasta dos o tres minutos en agua a menos de quince grados. Las duchas frías tienen todo tipo de beneficios para la salud y la psicología, pero en esos tres minutos, no pienso en ninguna otra cosa. El paraíso.”

“Why I’m glad that I’m an ‘overthinker’”. Annalisa Barbieri, The Guardian. 4/7/2021.

Lo del frío también dice Marcos Vázquez, el de Fitness Revolucionario, que va muy bien para todo. Yo lo intento, enserio. Alguna vez. Y no os digo yo que puedas pensar en otra cosa, pero estoy muy lejos de llevar esta práctica a los dos o tres minutos. Lo mío es ducharse en agua de cocer pasta. A quince mil grados. Aunque fuera se derritan las farolas del calor que hace.

Debería igual darle una vuelta a esto de las duchas frías. Pensaré en ello.

Insane 51. Arte urbano tridimensional.

Insane 51 es el sobrenombre que utiliza un artista urbano ateniense, nacido en 1993, que se califica como uno de los pioneros en arte 3D.

Si echáis un vistazo a su trabajo, por ejemplo en Instagram, veréis que predominan esos tonos rojos y azules que protagonizaban las vistas tridimensionales aquellas que en nuestra infancia habían de verse con unas gafas con dos “lentes” de plástico, una de cada color.

En su perfil en Artsper, dice que Insane comenzó en 2007 haciendo graffitis (las calles de Grecia os aseguro que están llenas de pintura en spray) y que luego evolucionó hacia este tipo de composiciones, que denomina como “doble exposición 3D”, y que incluyen imágenes subliminales que se revelan mediante el uso de gafas estereoscópicas.

Cuando la tecnología se cargó la historia de terror clásica

La tecnología moderna bastaría para solucionar a mitad de partida muchos de los clásicos del cine de terror.

A las víctimas de muchos asesinos y monstruos de las películas de miedo les bastaría ahora un teléfono móvil, una cámara bien situada o un GPS para solucionar la partida casi antes de que empiece.

Por eso ahora a los guionistas les toca dar una vuelta de tuerca a sus historias para tener en cuenta las últimas innovaciones en dispositivos, de forma que aún puedan aterrar a los espectadores. O eso, o situarlas en el pasado, claro.

De eso hablan en el podcast de Polygon, “Galaxy Brains”, con la periodista del NYT Taylor Lorenz, que regularmente escribe sobre tendencias y novedades en el comportamiento dentro del mundo digital y las redes sociales.

Como referencia, “Spiral: from the book of Saw”:

La peli, con Chris Rock de prota, es de este año y yo no creo que la vea porque a mi las pelis de Saw me dan flato. Pero el tema es interesante.

Las nuevas tecnologías también le hubiesen puesto las cosas difíciles al asesino de Golden State, al que dieron caza, tras una encomiable tarea de investigación a lo largo de décadas, en 2018. El proceso se puede seguir en el documental de seis capítulos “El asesino sin rostro”, en HBO. Creo que dentro de poco van a estrenar alguna actualización sobre el caso, de hecho.

Si eres aficionado/a al género del True Crime, probablemente lo disfrutes:

Así usan los ciberdelincuentes una Raspberry Pi para hacer saltar la banca en un cajero

Los cibercriminales vacían los ATMs de las entidades bancarias con tan sólo tres elementos: malware, una llave comprada en Ebay y una Raspberry Pi. Así lo cuenta Dave McKay en un artículo en Cloud Savvy IT.

La mayoría de los cajeros funcionan con Windows 7 o Windows XP, que son sistemas bastante desactualizados. Dependiendo del modelo de ATM que quieran asaltar, los delincuentes pueden comprar en el mercado negro un malware específico cuyo precio oscila entre los 200$ y los 1000$.

Los mejores objetivos son cajeros que tienen bastante uso, porque tendrán más efectivo disponible, y a la vez que se encuentren en zonas de escasa o nula vigilancia.

Los atacantes mapean y estudian los objetivos y dan el golpe en días especialmente señalados, como el Black Friday o las semanas previas a Navidades, porque suele haber dinero extra en las máquinas, en previsión de una gran afluencia de público que quiere hacer sus compras.

Analizar bien el modelo del cajero les permite saber qué malware y qué llave necesitan. A veces es fácil, porque algunos fabricantes ponen su marca visible en el dispositivo. Otras veces utilizan Google Image Search o incluso asistencia desde la Dark Web. Las llaves para abrir la máquina se pueden conseguir allí, pero también en Ali Baba o Ebay en muchas ocasiones.

Una vez se abre el cajero, se accede a los puertos USB. Estos están restringidos para que los técnicos los usen con un teclado o un ratón, si lo necesitan, pero los criminales cargan el malware en la Raspberry Pi -unida a una batería- y le hacen creer al ATM que se ha conectado uno de estos periféricos y le está enviando comandos.

A partir de ahí, el atacante ya puede lograr que el cajero comience a escupir billetes. Jackpot!

Una explicación más detallada, en el artículo original.

Mi dieta audiovisual de abril de 2021

Casi al final de mayo, un repaso a lo que vi en abril. Bastantes más películas que series:

Películas que vi en abril

Moxie: Comedia de instituto con trasfondo feminista. Bastante mejor de lo que esperaba. ¿Qué coño? Es buena. Moxie!(7/10)

El pueblo de los malditos: No es precisamente una película nueva, esta de John Carpenter. Para mi gusto, ha envejecido mal, aunque sigue siendo una buena opción para una tarde de pelimanta. (6/10).

Un mal viaje: Una gamberrada con cámara oculta guionizada como si fuese una película. En ocasiones, muy divertida; en otras, en exceso escatológica. (6/10)

Viva L’Italia: Una comedia de enredo italiana sin mucha trascendencia. Una movida bastante vista ya, la verdad. Para echarse la siesta. (5/10)

Patrulla Trueno: Melissa McCarthy es una de las actrices más divertidas del momento, aunque el guion de sus últimos estrenos no acompañe sus capacidades para la comedia. Flojita, flojita, esta de superhéroes femeninas cuya idea daba para un desarrollo mucho más inteligente. (4/10)

Juerga hasta el fin: No faltará quien crea que es irreverente y demoledora. Yo no me cuento entre ellos. El tercio inicial muy bien y luego se desmorona poco a poco. Graciosilla, sin más. (5/10)

Una joven prometedora: espectacular Carey Mulligan en una de las mejores películas que dio el 2020. El acto final desmerece un poco el conjunto. (8/10).

La invitación: Había oído mucho bueno de ella. Tarda mucho -muchísimo- en entrar en faena. El desarrollo de personajes es bastante llamativo. Para mi, se queda a medias en lo que propone.(6/10)

De amor y monstruos: Historia fantástica, rollo young adult, con unos efecto digitales bastante más que dignos y una historia muy llevadera, Netflix acierta a medias con este título que podría haber dado más de sí y que estoy convencido de que tendrá secuela. Es una pena, porque con un poco más de chicha podría haber llegado mucho más alto. (6/10)

Pokemon: detective Pikachu: Si. Es una peli de Pokemon. Si, la he visto. Si, me entretuvo. Y ya. (5/10)

El juicio de los siete de Chicago: Aaron Sorkin hace trampa con su habitual potencia de fuego para construir diálogos. La historia tiene bastante menos fondo del que parece, pero el ritmo y las conversaciones elevan mucho el guion. (8/10)

Fake Famous: Documental de HBO sobre la creación de influencers. Bastante menos interesante de lo que parecía en un principio. Aún no he encontrado un docu con esta premisa que no se desinfle desde el principio. Tedioso. (4/10)

La deuda: Faena de aliño de John Madden sobre la persecución de un criminal nazi por parte de un trío de espías israelíes. Reparto de lujo e historia emocionante, aunque te queda esa interpretción de best seller donde todo pasa como tenía que pasar. Los protas lo pasan mal y el espectador bien. (7/10)

Series que vi en abril

The Wilds (Prime Video): Una llamativa mezcla entre “Lost” y Gran Hermano femenino. Al principio tenía dudas, pero luego me enganché bastante. Veré la segunda temporada, cuando llegue, seguramente. (7/10)

Por H o por B (HBO): La primera serie española -si mal no recuerdo- de HBO es una comedieta malasañera con momentos de inspiración aunque el tono general sea regulero. Con todo, me la he acabado, así que algún punto a su favor tendrá. Interpretaciones desiguales. Podría tener más mala leche. (5/10)

La Serpiente (Netflix): Aunque pierde algo de fuerza hacia el final, los primeros compases de esta tremenda historia basada en hechos reales son casi hipnóticos. Me lo he pasado muy bien con ella. (8/10)

Cuando llegó la pandemia ¿Estábamos ya al final de algo?

Ya estábamos al final de algo” antes de que el coronavirus pusiera nuestras vidas patas arriba. Eso es lo que cree Daniel Bernabé, al menos. El periodista y escritor ha lanzado no hace mucho un nuevo libro tras el, podríamos decir que éxito, de “La trampa de la diversidad”, un ensayo polémico en el que diseccionaba las claves por las que la izquierda, considera, no encuentra su camino en este inicio del siglo XXI.

Este nuevo título peca de lo mismo que muchos ensayos actuales: parece más un artículo alargado hasta tomar forma de libro.

En cualquier caso, lo que expone Bernabé es que la pandemia ha llegado en un momento en el que el capitalismo acusa ya el agotamiento de la revolución neoliberal y busca nuevas formas de presentarse a sí mismo o de reconstruirse ante la opinión pública, intentando dar respuesta a las inquietudes actuales del personal; que pasan por lo sanitario pero, también, por lo económico, lo climático e incluso una crisis cultural o identitaria en la que la propia legitimidad de la democracia está en tela de juicio.

El autor expresa que la política, al final, no es más que la manera en que utilizamos la ideología para moldear y dar solución a los problemas que tiene nuestra sociedad. Cuando valoramos eso de si vivimos mejor o peor que nuestros padres ¿Debemos hacerlo en función de ciertas condiciones materiales y experienciales (tecnología, acceso a ocio, viajes baratos) o debemos fijarnos en la estabilidad y las certezas que proporcionaba un estado de bienestar quizá más amplio y un trabajo de los de para toda la vida?

Al final, es más un resumen diagnóstico que una propuesta de soluciones y me ha resultado menos interesante que el anterior, que tanto ruido hizo.

Ya estábamos al final de algo, de Daniel Bernabé.

El método Zettelkasten te ayuda a tomar notas inteligentes

Hace poco estuve leyendo “El método Zettelkasten“, un libro de Sönke Ahrens que explica cómo el sociólogo Niklas Luhman tomaba notas y, posteriormente, las archivaba. De esta forma, podía relacionar unas con otras y así generar nuevas ideas de forma casi constante.

Luhman desarrolló una brillante carrera académica a partir de esta manera particular de analizar, clasificar y reflexionar sobre lo que leía, hasta acumular unas 90.000 notas en su Zettlekasten. Este, no es si no el término alemán para nuestro “fichero”.

Relacionar ideas diversas para crear otras

El asunto, en cualquier caso, no está tanto en la labor archivera como en el hecho de relacionar las ideas para crear otras diferentes. El argumento de Ahrens, en este caso, es que para poder pensar mejor es necesario contar con una estructura de datos externa a nuestro limitado cerebro.

Si quieres entender algo, es necesario escribirlo y expresarlo con tus propias palabras. Esto es de una gran ayuda para nosotros a la hora de procesar una información nueva de forma efectiva. Combinar diferentes técnicas de toma de notas y estudio solo lleva al caos, según expone el autor del método Zettelkasten, que tan solo tiene 189 páginas.

El método Zettelkasten propone una combinación de notas bibliográficas, temporales y finales que, en mi caso, no me resulta práctico para la escritura de posts, pero entiendo que es básica para una investigación académica. Yo, para variar, adapto cualquier cosa a mis circunstancias y a mis apetencias. Las notas temporales las hago en Google Keep, mientras que para el archivo utilizo un programa Open Source, llamado Zettlr.

La parte interesante para mí es la de sacar ideas de las notas después de una lectura y, luego, desarrollar cada una de ellas en una nota final e independiente. Luego de eso, el borrador de anotaciones temporales se puede desechar.

Más que escribir y subrayar citas, hay que resumir y pensar en las ideas y argumentos que propone el texto, así como ver por qué pueden ser importantes y cómo encajan con otras que ya se conocen de otras lecturas, investigaciones o experiencias.

Trabajar con palabras clave

En vez de pensar como un archivero, que clasifica y guarda las ideas en un espacio temático específico, un escritor tiene que dilucidar cómo va a utilizar esas ideas en futuros trabajos. Aquí es importante la asignación de palabras clave, que debe estar mayoritariamente asociada a esta función elaborativa, en lugar de clasificatoria. Es decir, que tenemos que asignar palabras clave que ya nos sugieran ideas o preguntas con las que luego podamos trabajar.

Para decidir sobre qué tema escribir, únicamente tienes que fijarte dónde has ido anotando ya grupos de notas entrelazados. A partir de ahí, puedes organizar ideas, hacer un sumario, ver qué huecos hay en el argumentario o dónde tienes que ampliar o desarrollar nuevas ideas.

En líneas generales se trata, como siempre, de buscar lagunas en tu conocimiento para poder rellenarlas convenientemente. También de leer cosas dispares que puedan llevarte por caminos desconocidos e imaginativos.

Os recomiendo que le echéis un vistazo a la página web de Ahrens, que hace referencia directa a la toma de notas inteligentes y, además, sugiere software variado para completar tu propio Método Zettelkasten.

Un remake del KOTOR es algo que necesitamos en nuestras vidas

Está en desarrollo un remake del legendario RPG “Knights of the Old Republic” (KOTOR), basado en el universo Star Wars y que tuvo una segunda parte igualmente mítica.

El KOTOR primigenio se lanzó en 2003, que ya es como la prehistoria de la vida. Al parecer, el estudio responsable del proyecto es Aspyr, que ya se encargó de dar forma a las versiones del juego para dispositivos móviles. Lo que falta por saber es si en esta ocasión estamos ante un lavado de cara o un nuevo juego con una visual del todo distinta.

Posiblemente sabremos algo más en el día de Star Wars, que es el 4 de mayo.

Baldur’s Gate es la mejor saga de RPG de todos los tiempos, aún así.

Los juegos de rol (RPG) son, de lejos, mi género favorito en el mundo videojueguil. Desde los mencionados KOTOR 1 y 2, hasta el mejor de los mejores, que es la saga Baldur’s Gate en todas sus versiones. Pero ahora no se puede jugar a BG, porque estaba pensado para monitores CRT, y cuando lo quieres ver en tu portátil con pantalla LCD -como pasa con Icewind Dale o Planetscape Torment, también- te da un ictus porque no te puedes creer que se vea tan pocho.

Como no puedo jugar a Baldurs Gate y ya me he dejado muchas horas de mi vida en Skyrim y Mass Effect 2 y 3, ahora le he cogido el gusto a Genshin Impact, que es más parecido al concepto Final Fantasy que a Dungeons & Dragons, y mola menos. Pero se ve increíble incluso en un móvil de gama media, como es el mío.

Los juegos de rol, amén de divertidos, me resultan apasionantes porque puedes dar rienda suelta a tu imaginación y darle forma a un personaje -o un grupo de ellos- mejorando sus habilidades de la forma que más te guste. Es el sueño húmedo de un coach, ya que es posible estudiar meditación y Phyton en tercero de la ESO.

Bueno, no, no puedes hacerte un personaje que programe en Phyton en Baldur’s Gate, pero en el Lord of The Rings Online puedes llegar al nivel 130 con un hobbit a base de cocinar tartas. Hay evidencia empírica, gracias a un señor muy friki que lo ha hecho.