Super Nintendo World se inaugura el 4 de febrero

Los fans de los parques de atracciones y de Nintendo están de enhorabuena, porque
ya hay fecha para la inauguración de Super Nintendo World.

Super Nintendo World
Imagen: Universal Studios Japan

Universal Studios Japón ha anunciado la apertura en Osaka para el próximo 4 de febrero. Algo antes de lo que se esperaba.

La atracción estrella será la montaña rusa de Mario Kart, que promete una experiencia inmersiva
y aparece ya en las imágenes promocionales y reportajes que circulan por Internet.

No he tenido yo una relación muy especial con los parques de atracciones. He estado en el veterano que hay en Madrid, una única vez hace la tira de años. Jamás he ido a Port Aventura o a la Warner. No digamos ya en el extranjero. Desaproveché -o no- la ocasión de acercarme a Euro Disney cuando estuve en París. Disfruté, eso sí, de Futuroscope, también en Francia. Mi último contacto con el mundillo ha sido en una feria en Halkidiki este verano. Nos dio por probar una realidad virtual de poca monta y no fue una experiencia muy allá.

Siento, eso sí, curiosidad por cómo habrá evolucionado la tecnología en este campo. Quizá algún día, en una visita futura a Japón, tenga la ocasión de probar Super Nintendo World. Aunque siempre fui más de Street Fighter que de Mario, he de confesar.

A Werner Herzog no le gusta hablar francés

El director de cine Werner Herzog detalla en este vídeo los idiomas que habla y, también, cuenta que entiende el francés pero no le da la gana de hablarlo. Salvo en una ocasión en la que, literalmente, le apuntaron con un arma a la cabeza.

Por lo demás, español, inglés, alemán, griego moderno y algo de italiano. Me suena este repertorio, aunque yo no estudié griego antiguo ni latín en el instituto. Me decanté por las Ciencias Sociales y las matemáticas me trajeron por el camino de la amargura.

He visto que Werner Herzog tiene 73 créditos como director en Filmaffinity, por cierto, y no he visto ni uno solo. ¿Alguna sugerencia para empezar a remediarlo?

Tampoco he visto mucho cine griego, ni siquiera ahora que llevo aquí viviendo casi nueve meses. No he encontrado nada en las plataformas más conocidas y lo más cercano ha sido de momento una miniserie turca de seis episodios sobre la caída de Constantinopla. Esta última si la he visto. Es una mezcla de documental y ficción bélica que te acerca principalmente a la figura del sultán Mehmed II.

Lo que si hice hace algún tiempo, en la era anterior al segundo confinamiento, fue ir al museo del cine de Thessaloniki. Es una muestra curiosa de producción nacional en un espacio de tamaño reducido. Se ve en un pispás pero te puedes quedar embobado un buen rato cotilleando el león de oro de Venecia que exponen.

Esto último no tiene nada que ver con Werner Herzog, pero me parecía que necesitabais saberlo, claramente.

Wonder Woman marca la nueva normalidad del streaming

Hace unos días, Warner anunció que “Wonder Woman 1984” se va a estrenar directamente en HBO Max en Estados Unidos, a la par que en algunos cines. Un campanazo en el mundo audiovisual.

Aunque ya tenemos algún precedente (hola, Mulán), el hecho de que un estreno estelar de esta categoría se produzca en una plataforma digital, -sin coste adicional para los suscriptores, además- nos da aún más pistas sobre hacia donde va a ir el futuro del cine en los próximos años. En Universal también ha cantado la gallina, con un acuerdo con Cinemark que va a recortar sustancialmente el tiempo que pasa desde que las películas llegan a la cartelera hasta que están disponibles en VOD.

El coronavirus no ha dado tregua a los estudios, aunque es muy posible que la pandemia, como con tantas otras cosas, únicamente haya acelerado la evolución natural del negocio. Warner ingresará menos en taquilla por Wonder Woman, pero probablemente engrosará la cuenta de suscriptores de HBO Max. Hace nada, la estrategia aún se apegaba a la gran pantalla, cuando llegó a las salas “Tenet”, la última película de Christopher Nolan.

Los tiempos han cambiado en el audiovisual.

El streaming se ha vuelto fundamental en el negocio de la producción y distribución de películas. Estas Navidades tan atípicas pueden suponer el espaldarazo definitivo a unas plataformas ya muy consolidadas -especialmente Netflix, pero también las otras- y que se aprestan a configurar ya los cánones de la nueva normalidad audiovisual. Wonder Woman no será el único blockbuster que verá la luz en las pantallas de casa durante las fiestas.

No hay que olvidar que los grandes estudios también quieren parar esa nueva dinámica de producir directamente con Netflix y compañía, o licenciarles las películas recién realizadas. Una tendencia de la que ya han salido varios éxitos y premios gordos y a la que cada vez más directores de renombre se suman. Scorsese, Lynch, Cuarón… La lista se amplifica cada vez más y por ello también va en interés de los grandes de toda la vida el acortar la exclusividad de las ventanas de exhibición tradicionales. Otra cuestión será ver si continúa siendo rentable realizar producciones de chorrocientos millones de presupuesto.

Pintan bastos para las cadenas de cine, aunque quizá llegue un tiempo en que añoremos el elegir la película mirando directamente los carteles en el frontal de la sala de cine, en lugar de recurrir al algoritmo de turno.

Bola extra, hablando de plataformas…

Me he enganchado a “Industry”, en HBO. He visto dos episodios y hoy veré el tercero, porque nos los van regalando con cuentagotas, aunque eso podría cambiar y obtendríamos el merecido atracón

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Substack y el debate no tan novedoso sobre las newsletters.

Está dando mucho que hablar un artículo publicado en el Columbia Journal Review sobre Substack, el servicio de publicación de newsletters que permite a los usuarios implementar membresías de pago.

Una vía de salida para periodistas independientes, especialmente en Estados Unidos, donde también escasea el empleo en las redacciones. Las newsletters se han convertido en una fórmula que puede servir como ingresos extra o incluso como modo de vida completo, gracias a las aportaciones de suscriptores interesados en los contenidos.

Periodistas que cambian de tercio: de los medios a Substack

Hay varios ejemplos relevantes en el periodismo tecnológico y político e incluso algunos boletines convertidos en medios de comunicación de relevancia, como Axios, The Skim o Morning Brew. En realidad, lo que han hecho los tres fundadores de Substack es establecer una plataforma tecnológica que permite a quienes escriben decidir entre distribuir gratuitamente su contenido o proteger todo o parte de él bajo un acceso privilegiado.

Esto, a cambio de una comisión, claro. Recuerda un poco a Medium, aunque el modelo de distribución del contenido y de los ingresos me parece algo más logrado. Bien es cierto que muchos de los substackers no han conseguido que esta sea su principal fuente de ingresos, pero al menos se asemeja a un avance que permite que el esfuerzo de crear un contenido de valor se vea un poco mejor remunerado. Y eso, siendo aún escéptico respecto al modelo de suscripciones, por aquello de la saturación de la oferta, principalmente.

La crítica que hace el CJR a Substack viene precisamente por el lado de la consecución de ingresos. Los mejor pagados se han trasladado a la plataforma después de disfrutar del paraguas de los medios y sus audiencias para darse a conocer y también, considera, existe un sesgo en favor de periodistas blancos y conservadores. ¿Es Substack una plataforma tecnológica o un medio encubierto?, parece decir el perfil que firma Clio Chang.

En un caso y en otro, mi principal pega es que dependes de otros que, a su vez, dependen del capital de los inversores. Si se seca el manantial, se acabó tu puesto de redactor, pero también tu proyecto emprendedor en casa ajena. Es la parte que más me gusta de tener mi blog en un dominio propio, aunque la monetización de este espacio esté lejos de ser un hecho.

Opinión de parte

Como decía al principio, el texto de CJR ha suscitado algunas reacciones encendidas, entre ellas la del periodista tecnológico Ben Thomson, que precisamente obtiene sus ingresos de su conocida newsletter, Stratechery. Thompson considera poco sorprendente que en Columbia no haya pasión por Substack y aconseja a los dueños de esta última el “tener cuidado con personajes que representan a las industrias que están alterando”.

Claro que, aunque todo esto nos parece novedoso, en realidad no es más que otro ciclo de la historia repitiéndose.

Buzzfeed se queda con el Huffpost

La sobrada del día es que Buzzfeed va a comprar el HuffPost, que ahora mismo pertenece a Verizon. La fusión se va a hacer mediante un acuerdo de intercambio de acciones por el Verizon obtendrá también una participación minoritaria en el medio que dirige Jonah Peretti.

La asociación entre los dos medios virales no significa, sin embargo, que uno de ellos desaparezca. Ambos continuarán publicando de forma independiente y cada uno mantendrá sus respectivas plantillas, aunque probablemente el Huffpost tendrá a alguien nuevo al frente de la redacción.

Lo que si harán juntos Buzzfeed y el Huffpost es sindicar contenido el uno del otro y compartir estrategias publicitarias.

Ambos medios han hecho frente a similares vicisitudes en los últimos años -recuerden aquello que se llamó la crisis de la prensa millenial-, aunque parece que ahora empiezan a remontar algo el rumbo tras cerrar algunas de sus ediciones fuera de Estados Unidos.

Peretti, por cierto, formó parte del equipo fundador del Huffintong Post antes de lanzarse a crear Buzzfeed.

La decisiva ventaja de los drones de Azerbaiyán

El papel de los drones ha sido determinante en la guerra de Nagorno-Karabakh. Azerbaiyán ha obtenido una enorme ventaja gracias a ellos. Son una forma barata de acabar con equipamiento militar del enemigo mucho más pesado y caro, como los tanques.

El experto en el Cáucaso, Tom de Waal, dice al WaPo que es posible que un tercio de los blindados armenios hayan sido destruidos por drones, que se usan tanto para vigilancia y fijación de objetivos como para realizar ataques estilo kamikaze.

Con los éxitos logrados durante estas seis semanas de conflicto, Azerbaiyán, que mantendrá la ciudad conquistada de Shusha, tiene a mano tomar el control de todo Karabath; una maniobra arriesgada, que podría desatar las iras de Rusia, cuyo papel de árbitro en la región está ahora
en entredicho
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Thessaloniki y Coronavirus: así estamos

No hace tantas semanas, cuando Atenas y su zona circundante eran el epicentro de la pandemia en Grecia, se ponía de ejemplo a Thessaloniki (Salónica para los amigos) por el bajo número de casos registrados hasta el momento.

Que algo no cuadraba entonces era evidente a nada que uno se pasease por las calles de la ciudad, donde la observación de las medidas para evitar el follón en el que estamos ahora era mínima. Actualmente, tenemos a Thessaloniki como punta de lanza de los contagios; en torno a los 800 diarios.

Apreturas sanitarias

El tema durante esta segunda ola, aquí y en toda Europa, no está tanto en el número de infecciones, sin embargo, como en la capacidad del sistema sanitario de cada país para hacer frente al COVID durante esta ola pre-invernal. A día de hoy, las UCI de Grecia, y muy en particular las de los hospitales tesalonicenses, soportan una presión agobiante. De 148 camas disponibles para cuidados intensivos, 132 están ya ocupadas, y la positividad en los test anda en torno al 32%. Mucha.

Mientras el hospital militar de la ciudad se prepara para convertir en camas UCI incluso las del refugio antinuclear que hay en el edificio, toda Grecia tiene impuesto el toque de queda entre las nueve de la noche y las cinco de la mañana. A parte de eso, hemos vuelto al sistema de movilidad con SMS mediante, que en la práctica permite circular con relativa normalidad por las calles durante el día. Se envía un número que expone lo que vas a hacer -supermercado, fitness, banco, médico, etc.- y recibes una confirmación que te autoriza en pocos segundos.

Estos días se ven bastantes más mascarillas, no sólo porque sea obligatoria en todas partes, sino porque finalmente en Grecia el virus se ha hecho verdaderamente presente. La primera ola pasó casi de puntillas, pero la segunda está mostrándose a cara descubierta. Especialmente en el norte del país, por estos lares macedónicos.

Más o menos, el cuadro es el mismo que existe en el resto del continente. Servidores públicos en primera línea de contagios, cierta confusión respecto al alcance de las restricciones y la hostelería tirándose de los pelos y sintiéndose en el ojo del huracán todo el tiempo. En Thessaloniki, el alcalde Zervas habla ya de situación de guerra y está sobre la mesa la utilización del palacio de convenciones de la ciudad como hospital de emergencia para pacientes con COVID-19.

Mientras, el personal sanitario se desgañita pidiendo medios y preguntándose, como en buena parte del resto de Europa, porqué no se ha hecho más para reforzar el sistema público de salud durante el tiempo transcurrido entre una ola y otra. No sólo se trata de disponer nuevas camas para las UCI, sino también de dotar de medios que eviten la paralización de unidades hospitalarias que debieran dedicarse a atender pacientes con otras dolencias, en lugar de centrar sus esfuerzos en contener el coronavirus.

Los próximos días

¿Qué viene ahora? Dependerá probablemente de cómo funcionen las restricciones ya impuestas a la población para detener los contagios que, de momento, han ralentizado su expansión pero están lejos de haberse detenido. Por el momento, hay voces ya pidiendo que se cierren las escuelas de Primaria, que aún permanecen abiertas, y se va a restringir algo el horario de los supermercados, que tampoco podrán vender artículos que no sean de primera necesidad, para evitar la competencia desleal a los pequeños comerciantes. También se está planteando el traslado de pacientes desde las áreas rurales peor situadas a hospitales atenienses, mediante aviones Hércules C-130 del ejército.

Si piensan en aplicarnos un confinamiento domiciliario más estricto, todavía no nos han dicho nada.

Take Two se hace con Codemasters

Take-Two va a comprar la británica Codemasters por 956 millones de dólares, aproximadamente. A la primera, la conoceréis porque también posee Rockstar, creadora de la saga de videojuegos GTA, por ejemplo; a la segunda por desarrollar aquellos disfrutones Colin McRae Rally o la saga DIRT, entre otros.

Son buenos tiempos para la industria del videojuego, que ve favorecidos sus resultados, también, por la “nueva normalidad” post-pandemia. Al completar esta operación, en concreto, Take-Two, cuyo último anuncio de resultados superó sus propias expectativas, según su propio CEO, cree que puede aupar a Codemasters a través de sus más que consolidados canales de distribución y marketing. Asimismo, la compañía norteamericana complementará su catálogo de títulos deportivos -donde están también los juegos de NBA 2K- con las diferentes sagas de carreras que produce Codemasters.

Foto: Codemasters. DiRT Rally 2.0 World Series

Plásticos, elecciones y acuarios

Si Greta Thunberg viniera -imagino que en barco- a Grecia, le daría un parraque fuerte, probablemente. No sólo porque Thessaloniki esté diseñada esencialmente para el uso del coche, ni porque todo lo reciclable vaya -aquí sí- al mismo contenedor azul. También porque la conciencia en lo del uso del plástico, y tal, va con ligero retraso respecto a lo que se lleva ahora.

Y un poco a lo loco. El pan de molde, sabe Dios porqué, va envuelto dos veces. Es decir, que no solo tienes la bolsa de plástico habitual, sino que dentro viene el pan metido en otra. También cuando pides algo en la carnicería del Sklavenitis te obsequian con una bolsa de plástico semiduro y transparente para cada pieza. Vamos, que es poco eco-friendly, Grecia.

Claro que ahora no estamos para pensar en el plástico. En Thessaloniki iniciamos nuestro tercer día del segundo confinamiento -¿Pasaremos a medir así el tiempo en lugar de en años antes de Cristo?- y, al mediodía, el Primer Ministro Mitsotakis, va a anunciar esta misma situación para toda Grecia. Como la vez anterior, allá por marzo-mayo, se puede salir enviando un SMS con un número que refiere a qué te vas a dedicar en tus aventuras en el exterior. Generalmente ponías el 6, para hacer fitness, y te paseabas por todos lados. Imagino que ahora será igual, aunque la novedad es que a partir de las 21 horas no se puede salir para nada, porque tenemos toque de queda. Doble protección, como congelar lo que ya habías envasado al vacío.

Mientras se pueda salir a la calle, no llevo mal esto de las restricciones. Vale, no tenemos bares, pero ya hemos visto que se puede vivir sin ellos, aunque así de sopetón sea una vida un poco más regulera. Más en Thessaloniki, que la gente sale como si no hubiera un mañana, cada día a lo loco. Y eso que vale un café 3 euros. No reparamos en gastos, como el Doctor Hammond.

Peor lo llevan en Zalacaín, que cierra, según leo en los midia. Una pena, principalmente por los trabajadores y por la travesía del desierto que se vislumbra en la hostelería con todo esto del virus. Nunca comí en Zalacaín, pero sí que estuve una vez en un evento en el Zalacaín IN de Pozuelo. Y estuvo muy bien, porque hubo muy buena comida y me hice una foto con Pilar Rubio. También estaba en la fiesta Jaime Peñafiel, luciendo un moreno Trump cuando aún no molaba del todo ser naranja.

Y hablando del rey de Roma, que anda estos días lira en mano quemando el Imperio; precioso lo que tienen montado en Estados Unidos a cuenta de las elecciones. Todo el mundo lleva dos días haciendo cálculos sobre el voto en condados y perorando sobre la incidencia del voto navajo y cheroqui en la victoria -o no- de Biden. Con un poco de suerte, se consumará lo que predijeron a duras penas los expertos de la cosa demográfica y perderemos de vista un poco al Cheto. Aunque, a juzgar por la cantidad de votos que conserva, no nos olvidaremos de él y de lo que representa en un tiempo largo.

Yo ya me aburro de todo este ruido mediático y ayer dediqué una parte de la tarde a observar vídeos de un tipo que monta unos acuarios chulísimos e hipnóticos. No puedo sino recomendaros esta delicia, porque uno no se da cuenta de que puede pasar media hora viendo a un señor retirar caracoles de una pecera grande hasta que no se ha puesto a ello.

Es un placer sencillo, de los que te recomienda experimentar Kamo No Chomei -un monje ermitaño japonés de allá por el siglo XII- en el último libro que me he leído.

“Yo soy como el cangrejo ermitaño y como el halcón pescador: me conozco a mi mismo y conozco el mundo; no aspiro a nada ni codicio nada; mi único deseo es vivir tranquilo; mi único placer consiste en no ser molestado”.

“Notas desde mi cabaña de monje”. Kamo No Chomei.

Qué maravilla.