Cuando llegó la pandemia ¿Estábamos ya al final de algo?

Ya estábamos al final de algo” antes de que el coronavirus pusiera nuestras vidas patas arriba. Eso es lo que cree Daniel Bernabé, al menos. El periodista y escritor ha lanzado no hace mucho un nuevo libro tras el, podríamos decir que éxito, de “La trampa de la diversidad”, un ensayo polémico en el que diseccionaba las claves por las que la izquierda, considera, no encuentra su camino en este inicio del siglo XXI.

Este nuevo título peca de lo mismo que muchos ensayos actuales: parece más un artículo alargado hasta tomar forma de libro.

En cualquier caso, lo que expone Bernabé es que la pandemia ha llegado en un momento en el que el capitalismo acusa ya el agotamiento de la revolución neoliberal y busca nuevas formas de presentarse a sí mismo o de reconstruirse ante la opinión pública, intentando dar respuesta a las inquietudes actuales del personal; que pasan por lo sanitario pero, también, por lo económico, lo climático e incluso una crisis cultural o identitaria en la que la propia legitimidad de la democracia está en tela de juicio.

El autor expresa que la política, al final, no es más que la manera en que utilizamos la ideología para moldear y dar solución a los problemas que tiene nuestra sociedad. Cuando valoramos eso de si vivimos mejor o peor que nuestros padres ¿Debemos hacerlo en función de ciertas condiciones materiales y experienciales (tecnología, acceso a ocio, viajes baratos) o debemos fijarnos en la estabilidad y las certezas que proporcionaba un estado de bienestar quizá más amplio y un trabajo de los de para toda la vida?

Al final, es más un resumen diagnóstico que una propuesta de soluciones y me ha resultado menos interesante que el anterior, que tanto ruido hizo.

Ya estábamos al final de algo, de Daniel Bernabé.

Toque de queda

Nueva York va a aprovechar San Valentín para volver a abrir el interior de sus restaurantes, aunque solo a un 25% de su capacidad. Un respiro para muchos negocios que llevan cerrados desde mediados de diciembre.

De hecho, parece ser que hay bastantes reservas ya para ese 14 de febrero, día de los enamorados de comprar bombones a lo loco. En estos momentos, cualquier oportunidad para llevar a la gente a los restaurantes es buena, imagino.

Mientras, en Grecia, el Gobierno da marcha atrás parcialmente a la apertura de tiendas en Atenas. Los comercios vuelven al sistema “click away” (que es un rollo repollo, ya os comento) en la región de Attica, que concentra el renovado aumento de casos, y en algunas otras zonas del país que también están de lo suyo.

En Thessaloniki, de momento, nos dejan las tiendas abiertas y nos mantienen el toque de queda a las 9 de la noche. También se queda así en las áreas que pasan a rojo, como Atenas. Había debate sobre si adelantarlo a las 6 de la tarde, pero se ha desechado esa idea. La salud mental de todos lo agradecerá.

Así queda pues el mapa de Grecia, dividida en zonas amarillas y rojas. Creo que en algunas zonas rojas sí se ha aplicado el toque de queda desde las 18 horas, pero en Atenas, seguro que no.

Imagen: Makthes.gr

El toque de queda es, de todas las restricciones a las que nos enfrentamos desde ya hace un año casi, la que más interfiere con mi vida diaria. El hecho de salir a dar un paseo con el reloj en mente es terriblemente desmotivador. Sobre todo cuando estás disfrutando de la conversación o del simple hecho de estar en la calle un rato. Si me das a elegir entre tú, la gloria o quitar el toque de queda, tengo clara mi opción.

Super Nintendo World se inaugura el 4 de febrero

Los fans de los parques de atracciones y de Nintendo están de enhorabuena, porque
ya hay fecha para la inauguración de Super Nintendo World.

Super Nintendo World
Imagen: Universal Studios Japan

Universal Studios Japón ha anunciado la apertura en Osaka para el próximo 4 de febrero. Algo antes de lo que se esperaba.

La atracción estrella será la montaña rusa de Mario Kart, que promete una experiencia inmersiva
y aparece ya en las imágenes promocionales y reportajes que circulan por Internet.

No he tenido yo una relación muy especial con los parques de atracciones. He estado en el veterano que hay en Madrid, una única vez hace la tira de años. Jamás he ido a Port Aventura o a la Warner. No digamos ya en el extranjero. Desaproveché -o no- la ocasión de acercarme a Euro Disney cuando estuve en París. Disfruté, eso sí, de Futuroscope, también en Francia. Mi último contacto con el mundillo ha sido en una feria en Halkidiki este verano. Nos dio por probar una realidad virtual de poca monta y no fue una experiencia muy allá.

Siento, eso sí, curiosidad por cómo habrá evolucionado la tecnología en este campo. Quizá algún día, en una visita futura a Japón, tenga la ocasión de probar Super Nintendo World. Aunque siempre fui más de Street Fighter que de Mario, he de confesar.

La decisiva ventaja de los drones de Azerbaiyán

El papel de los drones ha sido determinante en la guerra de Nagorno-Karabakh. Azerbaiyán ha obtenido una enorme ventaja gracias a ellos. Son una forma barata de acabar con equipamiento militar del enemigo mucho más pesado y caro, como los tanques.

El experto en el Cáucaso, Tom de Waal, dice al WaPo que es posible que un tercio de los blindados armenios hayan sido destruidos por drones, que se usan tanto para vigilancia y fijación de objetivos como para realizar ataques estilo kamikaze.

Con los éxitos logrados durante estas seis semanas de conflicto, Azerbaiyán, que mantendrá la ciudad conquistada de Shusha, tiene a mano tomar el control de todo Karabath; una maniobra arriesgada, que podría desatar las iras de Rusia, cuyo papel de árbitro en la región está ahora
en entredicho
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