A Werner Herzog no le gusta hablar francés

El director de cine Werner Herzog detalla en este vídeo los idiomas que habla y, también, cuenta que entiende el francés pero no le da la gana de hablarlo. Salvo en una ocasión en la que, literalmente, le apuntaron con un arma a la cabeza.

Por lo demás, español, inglés, alemán, griego moderno y algo de italiano. Me suena este repertorio, aunque yo no estudié griego antiguo ni latín en el instituto. Me decanté por las Ciencias Sociales y las matemáticas me trajeron por el camino de la amargura.

He visto que Werner Herzog tiene 73 créditos como director en Filmaffinity, por cierto, y no he visto ni uno solo. ¿Alguna sugerencia para empezar a remediarlo?

Tampoco he visto mucho cine griego, ni siquiera ahora que llevo aquí viviendo casi nueve meses. No he encontrado nada en las plataformas más conocidas y lo más cercano ha sido de momento una miniserie turca de seis episodios sobre la caída de Constantinopla. Esta última si la he visto. Es una mezcla de documental y ficción bélica que te acerca principalmente a la figura del sultán Mehmed II.

Lo que si hice hace algún tiempo, en la era anterior al segundo confinamiento, fue ir al museo del cine de Thessaloniki. Es una muestra curiosa de producción nacional en un espacio de tamaño reducido. Se ve en un pispás pero te puedes quedar embobado un buen rato cotilleando el león de oro de Venecia que exponen.

Esto último no tiene nada que ver con Werner Herzog, pero me parecía que necesitabais saberlo, claramente.

Recordar lo que se lee

Uno lee un libro o un artículo y, cuando termina, descubre que no recuerda gran parte de lo que ha leído, o que no ha absorbido mucho de ese conocimiento que se le presupone a la palabra escrita.

No es nada nuevo. Los libros no son especialmente eficaces como transmisores de conocimiento, en realidad.

Parece ser que más allá de enfrascarse en sesudos volúmenes, hace falta algo de método para retener un poco de la esencia de lo que leemos con intención de aprender algo nuevo.

Vasili Shynkarenka propone una fórmula que asegura que a él le funciona. Por ejemplo, está en contra de leer por objetivos del tipo “25 páginas cada día”, porque al final acaban motivando más la velocidad de lectura que la comprensión de lo que se lee.

También, dice, mejor tomarse descansos cada cierto tiempo para poder asimilar mejor. Y, por supuesto, tratar de aprender cosas en las que uno esté interesado de alguna forma. La curiosidad genuina estimula profundizar en el conocimiento. Algo de esto también lo dice Tyler Cowen, cuando habla de tratar de responder mediante la lectura preguntas que uno ya tenía en mente,
en lugar de lanzarse a devorar volúmenes a lo loco.

En este punto es donde entra el tomar notas mientras se lee para evitar que la mente divague hasta perderse por completo. Es así como podemos dar forma a las preguntas que nos surjan
de manera natural mientras estudiamos sobre un tema concreto.

Particularmente, a veces escribo posts, a veces notas en Google Keep que cada cierto tiempo repaso. Incluso los subrayados de los libros pasan a formar parte de mi colección de notas que son útiles en el momento o lo serán en el futuro. Pasa mucho además que la memoria asociativa te trae conceptos y recursos a la mente que te ayudan a completar las notas que en ese momento estás escribiendo. Eso sí, hay que hacer un esfuerzo masivo de lectura diaria para llegar a este
punto, según mi opinión.

Yo, intento escribir posts y notas largas mientras leo, y me he dado cuenta de que funciona muy bien como refuerzo cognitivo. Shinkarenka llama en su artículo a esto, o algo parecido, metacognición.

Con la lectura en Internet, el problema que veo es que muchas veces recurrimos al escaneo de textos más que a otra cosa. Últimamente procuro ir más despacio y tratar de comprender y resumir mentalmente cada párrafo. Si leo menos cosas, no pasa nada. Si a mitad de texto o antes decido que no me interesa seguir leyendo, tampoco se muere nadie.

Shynkarenka también hace hincapié en identificar las ideas principales de lo que lee, pensar en cómo puede aplicar ese nuevo conocimiento a su vida y, también, en cómo conectan las novedades con lo que ya sabía previamente.

A la hora de recordar, también funciona bastante bien el contárselo a alguien más o imaginar que se lo explicas a alguien. Durante un paseo largo de los que me gusta dar, es un ejercicio que me ayuda mucho a recordar conceptos de forma duradera.

Steve Jobs sobre porqué es importante pedir ayuda a los demás

Steve Jobs explica a través de su propia experiencia porqué es importante pedir ayuda o consejo a los demás para avanzar en nuestras metas. Si nunca coges el teléfono para llamar a alguien que pueda asesorarte, probablemente nunca llegarás a conseguir lo que te propones.

Además, Jobs se centra en el vídeo en conjurar el miedo a fracasar. Hay que tomar acción y no tener miedo a estrellarse, porque si te asusta fallar no llegarás muy lejos.

Vía Open Culture.

Cómo hace Bill Gates para recordar lo que lee

Bill Gates ha estado charlando media hora con los buenos chicos de Quartz (la conversación completa está en su zona para socios) y nos ha dejado estos dos minutos de buenos consejos acerca de cómo es mejor relacionar el aprendizaje y el conocimiento con la asociación de conceptos y estructuras que con la memorización de datos concretos en sí.