Comidas preparadas y casas sin cocina

Hace tiempo escuché una entrevista -no recuerdo el enlace, para variar- a unos emprendedores del sector del delivery que proyectaban un futuro en el que la gente pediría comida a domicilio al menos cuatro veces a la semana. Esa, explicaban, era la condición irrenunciable para que el tinglado fuese rentable a largo plazo. Cocinas fantasma incluidas, imagino.

En aquel momento, se hablaba incluso de construir pisos sin cocina; tales eran las perspectivas de negocio. Aún no había llegado la pandemia del COVID a nuestras vidas sologripistas y me pareció que el objetivo era exagerado. Yo no hacía tanto que había perdido un montón de peso entregándome a la alimentación sana, y mis costumbres incluían pedir una pizza o comer en un Burger King un par de veces al mes, como mucho. También porque me parecía una bonita forma de tirar tu economía por la borda en comida sabrosa pero insustancial.

Un par de años después de aquella entrevista, en cambio, mi perspectiva ha cambiado. En este tiempo -principalmente desde que llegué a Grecia-, he conocido a personas de muchos países que tiran de delivery con frecuencia o, directamente, comen regularmente gracias a él. No solo incluyo aquí las apps que te llevan los platos a domicilio, sino también los locales de comida casera que aquí son tan populares y, también, muy baratos.

Como ya, de nuevo, ni vivo solo ni tomo mis decisiones personales unilateralmente, me he encontrado con que aquí, en casa, también el sector de comidas preparadas ha invadido parte de mi rutina alimenticia. El coronavirus, claro, ha influido pero, pese a que me gusta mucho cocinar, también la realidad laboral, la gestión del tiempo y las costumbres en general de aquellos con los que me relaciono, han generado un afluente de platos ya cocinados en mi dieta.

Por una parte, convivir y relacionarte con gente de Italia conlleva inevitablemente a que la pizza esté presente en tu vida, como en la suya. Eso sí, nada de piña. Ni nada de cosas raras en la Margherita, per cortesía.

También es cierto que en Thessaloniki hay una innumerable cantidad de sitios de comida casera lista para llevártela al apartamento. He probado varios, pero mi favorito es Odiseas, en el que siempre hay cola, y que lo descubrimos al observar que la Policía se acercaba allí a pillar especialidades regularmente.

En Odysseas siempre hay cola, pero es una cola que va más rápida que un fórmula uno. Es un sitio familiar que recuerda bastante al episodio del sopero nazi de Seinfeld. Es comida barata, está rica y tienes que seguir unas normas que son, básicamente, tener claro lo que quieres o pensarlo rápido. Porque si no esa familia cocinera le da el turno a otro. Porque son gente con una prisa mortal por servir platos, que son los que ellos tienen y no pidas otros ni les líes con tontás.

Con tres euros comemos dos medio pollo con patatas fritas. Por seis, te comes un par de schnitzel de pollo o unos cordon bleu. Así que, claro, vengo de comprar allí, porque yo con los huesos de ese pollo legendario hago un fondo muy bueno para el arroz.

Hago caldo de pollo y, también, de pescado, con lo que compro en el mercado de Aristotelous. Porque sigo cocinando, porque cocinar es cultura, es diversión y es bien. Y por mucho delivery que quieran meter en nuestras vidas, a mi, queridos emprendedores, el piso me lo alquiláis con cocina. Faltaría más.

Te falta un papel

Hoy he tenido una de esas mañanas de papeleo. En principio era una cosa de trámite para conseguir mi ansiada tarjeta de residencia. Tenía todo en orden: originales, copias, fotografías, pasaporte…

Por supuesto, no ha sido tan sencillo. Cuando he llegado a la oficina para residentes de la UE, me he topado con un funcionario que, aparentemente, estaba en su primerito día de encargarse de esto. “Mmmm, no. Es que te falta un papel que diga…”, me ha dicho el quisquilloso caballero. Total, que vuelva usted dentro de unas semanas. Básicamente, porque me ha sido imposible conseguir el papelito dichoso esta misma mañana, que ya es perdida.

Pelear con la burocracia es una de las peores cosas cuando estás fuera de tu país para una larga estancia. En caso de que no lo sepáis, la libre circulación por la UE es una cosa de turistas y gente de mal vivir pero, para el resto de los mortales, es como el yogur al fondo de la nevera: el día menos pensado, va y se caduca. Entonces, tienes que hacerte la EU Residence Card.

En Grecia, el asunto del papeleo no es cosa menor, porque aquí la administración electrónica no está precisamente avanzada. Un montón de webs oficiales, diseñadas por su peor enemigo, no tienen ni certificado de seguridad; por haceros una idea. La Sanidad pública, en este y otros aspectos, es aún más complicada. Pero de eso hablaremos otro día.

Generalmente, hay mucho, mucho documento para trámites sencillos. Y que venga el nombre de tu padre en todo, por supuesto. Aún así, en el año y poco que llevo aquí he visto avances. Por ejemplo, ahora es más fácil abrir una cuenta bancaria que cuando llegué. Milagros de Nuestra Señora de la Pandemia.

El personal de la oficina -amablemente, eso sí- me ha anotado otra cita para más adelante, cuando tenga el documento que necesito, en una tosca agenda de papel llena de garabatos. Solo espero que no se pierda. También me han confirmado que, a falta de ese pequeño detalle que se les ha ocurrido hoy, todo bien.

En el apartado positivo, veo frutos en mis esfuerzos por aprender griego. Aunque aún no estoy a la altura de Aristóteles -que en su plaza descanse- mi tosco conocimiento del idioma me permite ya entenderme con la gente un poco en, por ejemplo, situaciones como esta. Porque el señor administrativo era picajoso con los documentos pero, de inglés, ni idea. Ligó, ligó, pero que Óxi, filo mou.

Digno de Larra.

Cómo buscar trabajo en el extranjero sin morir en el intento

Venga, que sigo con esto de los post de utilidad y la información de servicio. Hoy os vengo con una nutrida selección de webs que pretenden ayudaros a la nada sencilla tarea de buscar trabajo en el extranjero. Muchas de ellas las uso yo. Otras no tanto, aunque la utilidad viene más bien determinada por el sector en el que estés buscando empleo.

Antes de eso… Lo básico.

Consejos útiles para conseguir un empleo en el extranjero

  • Hablar inglés. Aunque a estas alturas puede que no haya que recordarlo, el inglés es el idioma que, más o menos, de alguna manera, habla todo el mundo por ahí fuera; aunque sea a ratos o en la intimidad. Así que lo primero es quitarle un poco el polvo a ese nivel medio y mejorarlo de la mejor forma que se te ocurra. Si no sabes por dónde empezar, en este otro post expongo algunos pensamientos y acciones sobre cómo aprender un idioma por tu cuenta.
  • Hablar otros idiomas. Si vas a trabajar en el turismo o en un call center, es posible que con el español y el inglés ya haya opciones de lograr un trabajo. Si no, en la mayoría de sitios, probablemente, te van a pedir que hables el idioma del país. Puede parecer obvio, pero he visto mucha gente que considera que, como en (Inserte aquí nombre de país hecho de luz) ya saben inglés, pues a la gente le va a dar igual hablar en su idioma o no. Craso error que te llevará a una catarata de noes en tu vida. Como poco, si vas a un país de Europa donde el idioma nativo no es el inglés (Pista: casi todos), más te vale enterarte al menos de lo básico. Los idiomas son una de esas herramientas en las que sí merece la pena invertir tiempo y dinero. Laboralmente y, también, porque molan.
  • Tunear una carta de presentación. Es un rollo. Lo sé. Y más cuando la ratio actual es de una respuesta por cada doce mil ofertas aplicadas. Sin embargo, si te interesa un puesto concreto, mi experiencia es que la carta de presentación hace casi más que el CV. Cuéntale al reclutador por qué tú de entre todas las luminarias que se han presentado a ese puesto. Y también, ya de paso, por qué molas en general.
  • Póntelo fácil. Emigrar es duro de por sí. No te lo hagas más difícil. No se trata de lograr el trabajo de tus sueños a la primera, ni de hacer proyecciones excesivamente optimistas en tu cabeza. Ojo, si desde el minuto uno es todo una maravilla, estupendo. Pero no vayas con esa idea en la cabeza porque, como se suele decir, en ningún sitio atan los perros con longanizas. Una de las circunstancias más complicadas, es el dinero. Asegúrate de que cuentas con recursos suficientes y amigos/conocidos que te puedan echar un cable si es necesario. También, si es posible, intenta buscar empresas que ofrezcan un relocation package (que al menos te pagan el vuelo y el hotel una o dos semanas). No es que sean muchas, pero las hay.
  • No desesperes. Igual que Dori sigue nadando, tú sigue buscando hasta que des con algo que merezca de verdad la pena. A veces lo puedes conseguir desde España, con una búsqueda online. Otras, en cambio, conviene más ser ese tipo/tipa que estaba en el momento justo y en el lugar adecuado. Pero sobre todo ten claro que buscar trabajo es una tarea difícil. Y un trabajo en condiciones, ya ni te digo. Inténtalo mucho, porque va a haber muchos losientos y muchos silencios.

Y ahora ya, vamos con la cosa. No pretendo que lo que viene sea una oferta extensísima, que abarque todo, sino un compendio de mis experiencias y de lo que he visto por ahí durante bastante tiempo. Espero que aún así te sirva, querido lector, para pillar alguna idea y orientarte hacia donde te parezca.

Lista de recursos e ideas para encontrar empleo fuera de España

Generalistas

LinkedIn. Perdonadme la obviedad, pero no podía faltar esta red social donde se acumulan ofertas de todo tipo, incluidas un montón que describen trabajos que no conseguirás jamás descifrar de qué van. Para roles especializados funciona mejor. Pero en LinkedIn hay de todo y, a veces, va y suena la flauta. No temas enviarle una pregunta sobre un puesto concreto a un reclutador o a alguien que trabaja en esa empresa. Muchos contestan si eres educado, concreto y no te vas por los cerros de Úbeda.

Una idea interesante es poner spanish en el buscador de empleo de la app, y chequear las ofertas. Si antes decíamos de hablar otros idiomas, el español también puede ser una oportunidad fuera. Además de LinkedIn también conozco una especie de Red Social laboral que se llama The Dots y que no he usado mucho. Si alguno tenéis experiencia con ella, contadlo en los comentarios.

Portales de empleo. Si, aquí entrarían los Infojobs, Infoempleo, etc. de turno. En esos dos a veces aparece alguna oferta fuera de España, pero no os recomiendo perder mucho el tiempo con ellos. Si tenéis decidido el país al que queréis ir, os recomiendo que acudáis directamente a los autóctonos. Monster e Indeed suelen tener sites dedicadas en cada país. Son una opción en la que podéis encontrar ofertas, aunque nos están especialmente pensadas para trabajadores que emigran, sino para gente que es de allí o vive allí ya. Aún así, nunca está de más echar un ojo.

ETT’s. Empresas como Randstadt, Adecco, Manpower y similares. Una búsqueda en Google os llevará a un abanico interminable de intermediarios que manejan cientos de ofertas. Aunque os suenen de España, muchas operan en varios países. En Irlanda, por ejemplo, está Headhunt International, que no es muy grande, pero lleva bastantes posiciones en el sector sanitario y, también, en call centers.

Institucionales

Las instituciones con ramificaciones y sedes en el extranjero suelen publicar periódicamente ofertas de empleo para diferentes especialidades. El Instituto Cervantes, que también oferta becas, es una de ellas. También lo hacen algunos ministerios, como el de Exteriores, que asimismo convoca de vez en cuando para puestos en embajadas fuera de España.

Por otro lado, nuestro país es miembro de la Unión Europea, y eso te puede valer para utilizar recursos oficiales puestos a disposición de sus ciudadanos. Por ejemplo, la red EURES, que publica ofertas de empleo en todo el territorio o, directamente, las propias convocatorias para engrosar la plantilla de las instituciones europeas. Las pruebas son un reto, pero el trabajo probablemente lo merezca.

Buscar trabajo en Europa

Y ya que estamos con Europa, podéis buscar trabajo dentro y fuera de la Unión utilizando estas dos webs: Eurojobs, que tiene un desarrollo y diseño bastante deficientes pero muchas ofertas, y Careers in Europe, que tiene menos puestos disponibles, pero te desesperará menos cuando la uses.

Webs especializadas

En español, uno de los mejores recursos para buscar trabajo en el extranjero es MeVoyalMundo y, también, una web que tienen asociada y se llama MeVoyJobs. La primera ofrece un poco de todo: consejos, experiencias de gente que ha trabajado fuera y cómo lo ha hecho… La segunda es más parecida a una web de ofertas de empleo pura y dura. Ambas son fuentes de consulta relevante y útil si estás buscando trabajo fuera de España.

Además de estas dos, también os va a gustar, seguramente, Trabajar por el Mundo. Lo mismo: becas, consejos, ideas, convocatorias…

Más parecidas a portales de empleo, por otra parte, son también SearchJobsAbroad y la más rimbombante “The World’s Job Site“, que se centra en trabajos para “XPats”. Ambas os pueden valer para encontrar un curro fuera.

Encontrar trabajo en Grecia

En Grecia, ya que estamos, conozco dos webs de empleo interesantes, aunque la mayoría de ofertas requieren conocimientos de griego moderno. Una es Kariera, en la que hay un poco de todo. Y la otra es Greek Startup Pirate, que es más para trabajos cualificados dentro de empresas de nueva creación y con un perfil más tecnológico.

Aparte de eso, están las empresas de Customer Service y hostelería. Pero con ellas vamos más adelante.

Trabajos en el extranjero por sectores

Si además de buscar un empleo en el extranjero, deseas centrarte en un sector en concreto, es posible que algunas de estas webs te sean de utilidad:

Buscar empleo en el extranjero si trabajas en la hostelería o el turismo

Aunque ahora mismo son dos opciones que no levantan cabeza debido a la pandemia de coronavirus, la hostelería y el turismo siempre han sido excelentes opciones para encontrar trabajo dentro y fuera de España. Las condiciones a veces no son las mejores, pero en ocasiones se pueden encontrar buenas oportunidades.

En este caso puede funcionar el presentarse allí para estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado, aunque solo lo recomiendo si sabes donde vas y tienes algún contacto que te pueda echar un cable. Conviene conocer dónde son las temporadas turísticas más importantes tanto en invierno como en verano, para poder rotar buscando trabajos que suelen ser estacionales, aunque pueden estar bastante bien remunerados. También es posible que eches más horas que un reloj en algunos.

Summer jobs es una web bastante veterana que te permite encontrar estancias laborales de todo tipo en el extranjero. Hay trabajos de temporada en campamentos, alimentación, cuidando niños, de socorrista, etc.

Luego está Season Workers que, además de los trabajos de verano, también tiene ofertas de invierno, principalmente en estaciones de esquí. La temporada, en este último caso, suele ir de diciembre a abril, si no estoy mal enterado.

Si lo tuyo es la restauración, en cocina o en sala, puedes mirar en Hosco España, donde hay ofertas para trabajar en el extranjero en esos puestos. También están Catering International, Caterer Global y All4Chefs, como alternativas. En Grecia, JobTrust lleva bastantes ofertas para trabajar en hoteles de cuatro y cinco estrellas. El sueldo no suele extasiar, pero te incluyen alojamiento y comida normalmente.

Otra opción que puedes contemplar en este ámbito, si te va la navegación, es trabajar en un crucero. All Cruise Jobs suele tener ofertas de todo tipo que involucran a las principales navieras: Costa, MSC, Princess… Si lo prefieres, también puedes buscar directamente en la propia web de cada una de estas empresas y ver si hay alguna posición abierta o algún sitio donde dejar tu CV.

Aerolíneas: molan más si eres joven

No quería cerrar este apartado sin comentar lo de las aerolíneas. Si quieres ser azafato/a de vuelo (AKA Cabin crew) puedes aplicar en las webs corporativas, investigar en los portales de empleo anteriormente mencionados o acudir a unos eventos masivos de reclutamiento que suelen hacer en hoteles en diferentes ciudades. Por ejemplo, Ryanair o Emirates son dos compañías bastante conocidas que lo hacen.

El proceso de selección suele ser, primero, online, para después pasar un examen de idiomas y una entrevista personal junto a los demás candidatos. Si vas a uno de estos eventos, vas a encontrar perfiles muy jovencitos. En general, pasados los treinta años, las posibilidades de que te escojan se reducen exponencialmente. Pero si lo hacen, que sepas que tendrás que pasar unas semanas de formación donde ellos te digan y luego, en el caso de Ryanair (que incluye Air Malta y Lauda), te destinarán a una base europea que no puedes elegir tú. Al menos así funcionaba hasta hace no mucho. La formación no es remunerada, por cierto.

La parte chula es que el sueldo no está mal y que conocerás mundo. En Youtube puedes encontrar vídeos de algunas personas que explican detalladamente cómo es la vida trabajando como tripulante de cabina. Te presentes o no a las pruebas de selección, son divertidos de ver.

Trabajar en el extranjero en tu propio idioma

Como os decía antes, en Europa la gente tiene la manía de hablar otras lenguas. Un drama que no debe echaros atrás en primera instancia, porque se puede encontrar trabajo hablando español e inglés. Lo de inglés, lo subrayo, porque aunque tengáis la opción de realizar un servicio al cliente en vuestro idioma, lo más probable es que el lenguaje de comunicación dentro de la empresa sea el de Shakespeare.

No todo son call centers, aunque os digo también que va a ser lo más habitual que encontréis dentro de esta categoría en sus múltiples vertientes: servicio técnico, ventas, moderación de contenidos… etc.

Top Language Jobs suele tener ofertas actualizadas, como también European Language Jobs, cuya interfaz es mucho más pocha. En ambas podéis buscar por idioma requerido para desempeñar el trabajo, por países y por sectores. Otras opciones que podéis contemplar son Multilingual Job Vacancies, Job Coconut y Graduateland.

Otros sectores

No todo va a ser turismo, así que la web ofrece recursos para los trabajadores de otros muchos sectores que quieran probar suerte en el extranjero. Unos ejemplos:

Creative Mornings: si eres creativo o trabajas en empresas de ese ámbito, la bolsa de empleo de esta excelente web te va a gustar. No sólo hay ofertas en Estados Unidos, aunque son las más, y encontrarás todo tipo de perfiles. Seguro que encajas en alguno.

Bestseller: para los interesados en encontrar empleo en el sector de la moda, esta empresa ofrece puestos en una variedad de países: Holanda, Dinamarca, Alemania…

Games Jobs Direct: oportunidades de localizar un puesto de trabajo en el sector de los videojuegos por todo el mundo. No solo programadores, sino también ejecutivos, diseñadores, animadores, marketinianos, etc.

Bola extra: becas, voluntariado, working holidays…

Si te va la aventura o estás buscando una primera experiencia sobre lo que es vivir o trabajar en el extranjero, quizá te apetezca más un puesto como voluntario, una beca de estudios o una Work and Holiday visa. Mi experiencia en esto, os digo desde ya que se limita a la beca Erasmus, que disfruté en Alemania hace ya demasiado y que fue algo maravilloso.

Sin embargo, la Erasmus tiene sus limitaciones, y más ahora que los british han tomado las de Villadiego. Y esta beca universitaria no abarca a aquellos que estén decididos a irse a lo que yo llamo “los países difíciles”. Esos a los que quiere ir todo Cristo, pero que no dejan entrar a la gente así como así para trabajar. Es decir, Australia, Canadá, Japón y Estados Unidos.

Para estos, existe la posibilidad de entrar en el programa Working Holiday visa, que permite una estancia no muy dilatada en el país, pero con la que puedes trabajar, ganar un sueldo y vivir la experiencia. Una búsqueda en youtube te permite encontrar a gente que ha estado por allí utilizando este procedimiento y las embajadas de cada sitio en España suelen detallar bien los pormenores. Ojo con esto, porque suele haber una limitación de edad. Por ejemplo, Japón no acepta candidatos mayores de 30 años.

Working Holiday visa Japón

Working Holiday visa Australia

Working Holiday visa Canadá

Si lo que te va es el voluntariado, conozco dos páginas que ofrecen tanto puestos en ONG’s remunerados como estancias en las que tienes un paquete de ayuda y poco más. Una es Idealist y la otra es la del programa francés V.I.E, cuyas ofertas son remuneradas y aparecen perfiles un poco más elevados en cuanto a formación. Merece la pena echar un vistazo en ambas.

Por último, me parece interesante la propuesta de Worldpackers, aunque nunca la he probado directamente. Se trata de una aplicación que te permite “viajar por el mundo haciendo voluntariado” y que se parece más a una red social que a un portal de empleo. Hay propuestas por todo el mundo y muchas de ellas interesantes, aunque la mayoría no suelen ofrecer mayor salario que el alojamiento y alguna comida. Advertido quedas, aventurero.

Trabajar en remoto desde donde quieras

Igual suena raro, pero también puedes trabajar en remoto desde el extranjero, para empresas españolas o de otros países. Las condiciones, es decir, cómo de lejos te puedes ir, dependerán de cada compañía, pero no está de más incluir algunas webs interesantes con esta opción. Por si quieres poner el ordenador y la mesa en las playas de alguna parte.

Remoters ofrece puestos de trabajo desde casa para empresas principalmente españolas en varios sectores. Digo principalmente porque últimamente he visto que se han sumado al carro algunas de otros países. En cualquier caso, esta es una web a la que voy a prestar más atención de ahora en adelante.

Remotify se promociona a sí misma como “el primer buscador de empleo remoto en España”. Igual que comentaba antes, aquí la cuestión sería ver si te permiten trabajar para ellos mientras estás viviendo fuera o de viaje. Hay numerosas ofertas de diferentes perfiles y aseguran que están todas debidamente verificadas.

GoWHF principalmente tiene ofertas en Estados Unidos, pero quizá es una buena forma de introducirse en las empresas de allí. No en vano, dicen que podría ser la nueva revolución por venir. Compañías de todo el mundo contratando trabajadores en remoto a lo largo y ancho del planeta.

Y, de momento, esto es todo lo que os tenía que contar sobre buscar trabajo en el extranjero. Si veo cosas nuevas que me resulten interesantes, con seguridad actualizaré el post para incluirlas. No dejéis de compartir el post y también de aportar lo que consideréis necesario en los comentarios.

El coste de la vida en Grecia (I): la vivienda

Una de las primeras cosas que te preguntas cuando te vas a vivir aun país extranjero es cuál será allí el coste de la vida. Si te dará el salario para vivir decentemente o estarás entregado al cuencoarrocismo. ¿Cómo es el coste de la vida en Grecia, según mi experiencia? Vamos por partes. En el caso del post de hoy… Las casas.

DISCLAIMER: Hablo desde mi experiencia personal en Thessaloniki / Salónica y lo mismo tú tienes otra. Me parece bien. Cuéntanosla a todos en los comentarios.

La vivienda: asequible, pero no tanto.

Cuando empiezas a leer sobre el tema en Internet, en webs, blogs y foros, parece que la vivienda vaya a ser regalada. La realidad es que los precios son más asequibles que en España, pero tampoco una fantasía exótica. En general, para un extranjero que llega de nuevas, el coste de una habitación en un piso compartido oscila entre los 200 y los 300 euros.

La parte buena es que, en muchas ocasiones, este precio incluye las facturas. Por hacerse una idea, un estudio pequeño para uno solo en el centro de Thessaloniki (Salónica), anda entre 350 y 500 euros. En ocasiones, como digo, con facturas incluidas. En otras, no.

También se pueden encontrar algunos pisos majetes de un dormitorio en ese rango de precios. Existen dos factores a tener en cuenta: AirBNB y los Erasmus. Los mejores pisos, los más cuquis, en circunstancias normales suelen estar destinados a alquilarse para turistas o para los estudiantes europeos que llegan. En Thessaloniki, por ejemplo, hay dos universidades, la Aristóteles y la de Macedonia.

En general, los caseros prefieren a los Erasmus como inquilinos que a ti, pobre trabajador. ¿Por qué? Yo barrunto que es porque prefieren dividir los pisos en habitaciones y alquilarlas separadas. De modo que generalmente encuentras pisos de tres habitaciones muy apañados que se rentan para varias personas y que, posiblemente, pasan a ser turísticos cuando termina el curso. Y así.

De hecho, es muy habitual ver anuncios de pisos en los que no todas las habitaciones cuestan lo mismo. Hay siempre alguna que es “la buena” y que te cuesta 20 euros más al mes, por ejemplo.

¿Cómo encontrar piso en Grecia?

Dicho esto, es posible encontrar piso en Grecia si has venido a trabajar. Así que adentrémonos en las profundidades del mercado inmobiliario, nuestro gran amigo.

¿Qué puedes hacer para encontrar piso en Grecia? Esto:

  • Buscar en Facebook. Mucha gente, incluidas las inmobiliarias, publican anuncios de alquiler y venta de pisos en Facebook Market. A mi esta es una opción que me da gato porque la app de Facebook para buscar piso no me gusta. Pero es una opción que no puedes obviar y, de hecho, mi primer apartamento en Grecia llegó por esta vía.

Buscar piso en Facebook hará que te encuentres con gente que no contesta al mensaje, gente que sólo quiere Erasmus y gente que sólo quiere alquilarle el piso a chicas (sorry, mate). Supera las ganas de matar y persevera, que algo terminará apareciendo. Incluso la misma persona que te dice “solo Erasmus” puede que al rato te mande un “Pero tengo otro piso que…”.

¿Hay algo más en Facebook aparte del Market? Sí. Los grupos. Busca en español y busca en inglés y, si sabes griego, busca en griego. Busca grupos de todo lo que se te ocurra. Las mejores opciones: pisos para Erasmus (está la cosa muy mala y en esto sí puede molar ser segundo plato), comunidades expat en Grecia, “amigos de Grecia en habla española”, “Españoles en Grecia” y cosas así. Siempre hay movimiento de pisos e incluso de trabajos en estos grupos. Son importantes, e igual hasta haces amigos.

Algunos existentes que pueden darte una idea: Comunidad Española de Grecia /Expats Thessaloniki / Erasmus Accommodation in Thessaloniki by ESN / Españoles en Tesalónica /

  • Spitogatos: Esta es otra fórmula que te recomiendo explorar. Spitogatos.gr es una web inmobiliaria que suele tener bastantes ofertas de alquiler y venta de pisos. Funciona muy parecido a lo que es Idealista o Fotocasa, en España, y se puede poner en inglés, así que también te será útil. Funciona como web y, también, como app en el móvil. Y es naranja. Muy naranja. Naranja todo.

Otra opción parecida a Spitogatos, puede ser Tospitimou.

  • Las inmobiliarias: no podía faltar el Real Estate en esta lista porque, aunque nos gusten poco, estas empresas forman parte del juego, y es muy probable que tengáis que relacionaros con ellas en vuestra búsqueda de piso. Las inmobiliarias tienen la ventaja de que pueden asesoraros y ayudaros a encontrar lo que buscáis. Además, harán de intermediario con vuestro casero griego, que también está bien, y os pueden echar una mano para resolver papeleos. La parte mala, obviamente, es que os cobrarán una comisión por la transacción, que varía dependiendo de cada empresa.

Os pongo aquí algunos nombres de inmobiliarias griegas (alguna puede que sólo esté presente en Thessaloniki): RE/MAX New Deal / Olympus / ACB / Istos Properties / Pasalidis Real State / TK New Line / Koukios Real State / Koukouserakis Real State / Oikies Real State / Noikiaseto.

  • El boca a boca: obviamente, este método también puede funcionar en alguna ocasión, y te puede granjear un apartamento sin comisión de inmobiliaria, gracias a alguien que conoce a alguien, que conoce… Si llegas a Grecia de nuevas, será más difícil. Pero con el tiempo, conocerás a gente. Socialízate, que para eso has cambiado de aires, hombre/mujer.

Las facturas

En mi experiencia personal (un año en Grecia, hasta el momento) siempre he escogido la fórmula alquiler + facturas incluidas en el precio del alquiler. Primero, te evitas oscilaciones en el dinero que gastas al mes en piso y suministros y, segundo, te evitas molestias como dar de alta o de baja el servicio de luz, Internet, agua o lo que sea que tengas que contratar. Para mi, es la fórmula ideal.

Si para ti no lo es, no puedo decirte cómo se da de alta ninguno de estos servicios en Grecia, porque no he tenido que hacerlo nunca. Tampoco estoy muy seguro de lo que cuestan por separado.

Los contratos de alquiler

Vale, ya has encontrado piso con mi infalible ayuda. ¿Algo más? Sí. Información de servicio. Seguro que puedes hallar la fórmula de encontrar un piso con alguien que no te haga contrato, ni pagues impuestos, y te duela un montón la cabeza luego por atontao. Pero este blog cree en los impuestos, porque ayudan a repartir la riqueza y a financiar servicios públicos que hacen que nuestras vidas sean mejores. Por favor, haz las cosas bien. No lleva mucho, no cuesta tanto y te traerá beneficios a largo plazo, créeme.

En Grecia los contratos te los harán en griego, obviamente, pero puedes pedirle a la inmobiliaria o al casero, que te faciliten una copia en inglés. Aunque sea una un poco redactada de aquella manera, en inglés “nivel medio”, te enterarás algo mejor de las condiciones que acuerdas.

Luego, si estás trabajando en Grecia al menos, pide que suban el contrato a Taxisnet, que es la web que tiene el Gobierno griego para administrar muchas cosas relacionadas con servicios públicos e impuestos. En el apartado MyTaxisnet, tienes que acceder a tu perfil y aceptar el contrato. Seguramente, en tu empresa puedan asesorarte en esto.

Sagapó (digo, sacabó)

Y ya está, amigo/a. Ya tienes piso y puedes dedicarte a disfrutar de la vida. Tómate un frappé a mi salud por haberte revelado todas estas maravillas sobre encontrar piso en Grecia y listo.

Habrá más textos como este en el blog, seguramente. Porque tengo más aspectos del coste de la vida en Grecia que abordar, y porque he puesto un uno en el título.

Toque de queda

Nueva York va a aprovechar San Valentín para volver a abrir el interior de sus restaurantes, aunque solo a un 25% de su capacidad. Un respiro para muchos negocios que llevan cerrados desde mediados de diciembre.

De hecho, parece ser que hay bastantes reservas ya para ese 14 de febrero, día de los enamorados de comprar bombones a lo loco. En estos momentos, cualquier oportunidad para llevar a la gente a los restaurantes es buena, imagino.

Mientras, en Grecia, el Gobierno da marcha atrás parcialmente a la apertura de tiendas en Atenas. Los comercios vuelven al sistema “click away” (que es un rollo repollo, ya os comento) en la región de Attica, que concentra el renovado aumento de casos, y en algunas otras zonas del país que también están de lo suyo.

En Thessaloniki, de momento, nos dejan las tiendas abiertas y nos mantienen el toque de queda a las 9 de la noche. También se queda así en las áreas que pasan a rojo, como Atenas. Había debate sobre si adelantarlo a las 6 de la tarde, pero se ha desechado esa idea. La salud mental de todos lo agradecerá.

Así queda pues el mapa de Grecia, dividida en zonas amarillas y rojas. Creo que en algunas zonas rojas sí se ha aplicado el toque de queda desde las 18 horas, pero en Atenas, seguro que no.

Imagen: Makthes.gr

El toque de queda es, de todas las restricciones a las que nos enfrentamos desde ya hace un año casi, la que más interfiere con mi vida diaria. El hecho de salir a dar un paseo con el reloj en mente es terriblemente desmotivador. Sobre todo cuando estás disfrutando de la conversación o del simple hecho de estar en la calle un rato. Si me das a elegir entre tú, la gloria o quitar el toque de queda, tengo clara mi opción.

Aprender un idioma por tu cuenta como aventura didáctica.

Aprender un idioma por tu cuenta es todo un reto cuando tienes 37 años, poco tiempo y muchos libros en la pila de leer. Sin embargo, cuando llegué a Grecia, hace ya diez meses, me propuse que al menos conseguiría comunicarme mínimamente en el idioma local.

Es cierto que en Thessaloniki hay muchas cosas que puedes apañarlas en inglés, pero en ocasiones vas a encontrarte con el que el nivel de comprensión de ese idioma es limitado. Sobre todo si tratas con gente un poco mayor.

Así que, en aras de la integración, me adentré un poco más de lo habitual en el proceloso mundo del aprendizaje de idiomas autodidacta y me dije que venga, que me pongo en serio.

¿Cómo empezar a aprender un idioma por tu cuenta?

Obviamente, la primera duda es por dónde empezar y qué material usar. En mi caso, encontré dos buenos canales de YouTube (uno en español y otro en inglés) que me están sirviendo mucho para avanzar tanto en vocabulario como en gramática.

También utilizo Duolingo, a pesar de que era bastante escéptico al principio. Mi opinión es que no vale como método de aprendizaje único -tampoco los vídeos- pero sí complementario. Es una buena herramienta para entender algunas estructuras gramaticales y memorizar vocabulario temático, en plan: animales, alimentos, prendas de ropa, colores, etc.

Tomar notas y memorizar

Algo que me ayuda bastante es tomármelo con calma y sin ninguna prisa y, también, tomar muchos apuntes en un cuaderno de todo lo que aprendo. Es decir, que no te puedes librar de eso tan denostado de memorizar. Está bien intentar que el aprendizaje sea divertido, pero en algún punto del proceso no te va a quedar otra que repasar una y otra vez los casos, los verbos, los conectores…

Digo lo de no agobiarse, porque habrá palabras que se te queden rápido, pero otras vas a tardar la vida hasta que las internalices. En griego, por ejemplo, la mayoría de verbos son irregulares, y te quieres morir muy fuerte. Yo suelo hacer juegos de palabras, asociarlas con imágenes concretas o desarrollar mis propias reglas nemotécnicas para acordarme. No importa que te parezcan una chorrada. Si te ayudan a recordar, son perfectas.

Para empezar, lo que hago es centrarme mucho en contenido que es relevante para mi. Por ejemplo, como tengo la ventaja de que estoy aquí en Grecia, he aprendido muy rápido todo lo que tiene que ver con hacer la compra y con los restaurantes, que me encanta. Puedo hablar con mucha más soltura en el mercado de Aristotelous que en la farmacia. Y está genial para empezar.

Pequeñas victorias

Al aprender un idioma de forma más o menos autodidacta, resulta importante obtener pequeñas victorias. El hecho de entender una pequeña frase, algunas palabras en un vídeo de una conversación, o ser capaz de comunicarte de forma efectiva con alguien, son estupendos acicates para ayudarte a continuar. Por eso, al principio no me centro tanto en hablar perfecto como en ser capaz de expresar cosas con significado.

Sobre la inmersión lingüística en un país nativo, lo que puedo decir es que, aunque ayuda a probarte en el campo de juego, por así decirlo, tendemos a sobrevalorar su importancia. Me gusta más centrarme en aprender estructuras gramaticales, vocabulario y conectores para, más adelante, ponerlos en práctica en la vida real y jugar a construir frases como si fuese un rompecabezas. Cuando aciertas, es una alegría; cuando te equivocas, alguien te va a corregir y aprendes.

Igualmente, me parece muy útil escuchar con atención. Usar vídeos en Internet para ir identificando sonidos, entonaciones, palabras… Para mí, al principio, el griego era una letanía incomprensible con un alfabeto infernal. Sin embargo, una vez que logré aprenderme el alfabeto, empecé a poder leer por la calle, cada vez con mayor soltura. Y una vez sabes cómo se dicen algunas palabras, cómo suenan y cómo terminan, puedes empezar a separarlas dentro de un diálogo cuando las escuchas y aprender nuevas. Es un proceso muy motivador, si tienes paciencia.

Sigá-Sigá / Poco a poco

Ahora mismo, le voy dedicando el tiempo que puedo, sin presionarme en exceso y siendo consciente de que es un camino lento. Me gustaría, en uno o dos meses, aumentar sustancialmente mi capacidad para, al menos, tener ya charlas intrascendentes algo más largas y doblar el vocabulario que conozco. Contra más palabras y normas conozcas, más construcciones puedes hacer y mayor será tu capacidad para comunicarte. Os iré contando mi progreso.

NOTA: Con todo esto no quiero decir que el aprender un idioma por tu cuenta sea el mejor camino posible. Hay numerosas opciones profesionales, como apuntarse a una academia, clases particulares, cursos, etc. A mi me funciona bien el ir un poco a mi bola al principio, pero no descarto usar uno de estos métodos cuando me estanque o cuando quiera perfeccionar lo que haya aprendido.

Aunque en esta época pandémica, las opciones se han visto un poco reducidas, también es cierto.

Navidad fuera de España y nieves de enero

Ha sido una Navidad atípica. La primera que no paso con mi familia, también. En otra ocasión, que también estuve fuera, sí que volví; como el de El almendro. Esta vez, no. Los aviones, las restricciones, las PCR’s… Los contagios… Navidad fuera de España.

Al menos he pasado todas las fechas importantes con gente estupenda. No me quejo, no han sido unas fiestas solitarias. Y comimos y bebimos hasta hartarnos, que es lo bonito de las celebraciones.

https://twitter.com/jm_guada/status/1342029119102455810

Thessaloniki es bonita en Navidad. Las calles del centro estaban llenas de luces y en mi barrio, en general, hay esfuerzo en adecentar las fachadas para la ocasión. Seguimos en lockdown, eso sí. Va ya para tres meses la cosa. Ni tiendas, ni bares, ni Cristo que lo fundó en fechas tan señaladas.

Mientras en España nieva como si no hubiese un mañana, en Macedonia Central disfrutamos anoche de unos dadivosos 17 grados. Diciembre y enero están siendo soleados y no excesivamente fríos. Guadalajara, mientras, espera diez grados bajo cero para este lunes. Lo nunca visto.

Así da gusto el invierno

Ahora todo el mundo se acuerda de 2009, que también nevó bastante. Yo estaba en el pueblo y vinieron a “rescatarme” con un todoterreno para poder ir a Guadalajara a salir de fiesta. Porque entonces, doce años ha, salir de fiesta era una religión. Ahora, como en las iglesias, da la impresión de que hay menos gente o de que se sale distinto. Aunque esto último igual es sólo que voy a cumplir 38.

En casa, en la de Grecia, acabamos de quitar unas luces que compramos en el mercado de Aristotelous, a deshoras ya casi. Las pusimos para Nochevieja, circundando la puerta acristalada que da al balcón. Un espectáculo de colorines tintineantes por cinco euros. Instalé más o menos otras blancas, que duraron un suspiro antes de dejar de funcionar.

Mi primera intentona por emular aquella película de Chevy Chase en la que iluminaba a tope la fachada de la casa, ha sido fallida. El año que viene pongo hasta renos.

Al menos pudimos comprar las luces, porque para esta Navidad han podido abrir las peluquerías -ahora,de nuevo chapadas- pero también las tiendas especializadas. En la nueva normalidad te puedes comprar un Santa Claus de peluche, pero no una sartén para la cocina.

Lo mejor de esta Navidad es que en Grecia acabamos 2020 una hora antes, si nos regimos por el huso horario de España. Luego, a la media hora, se fue la luz en todo mi barrio. A la una nos tomamos las uvas con las Anas – o las Annes- a la luz de las velas y mirando la pantalla del móvil. Bienvenido, 2021.

El 1 de enero, en cambio, sí fue bastante tradicional. Encargamos unos churros y una bugatsa. La bugatsa bien, porque es lo de aquí. Los churros, reguleros. Eché de menos los de La Giralda, en Guada. Y descubrí una cosa muy fuerte en el NYT: que hay galletas Oreo con sabor a churros. Apropiación hipertensorial.

Aunque lo tradicional en Grecia es comerse la basilopita – el bollo de San Basilio- el primer día del año, yo ya me hice con esa experiencia a mitad de diciembre. Me tocó la sorpresa y todo.

Compre la basilopita en el Sklavenitis y os puedo decir fehacientemente que sabe exactamente igual que el roscón del Lidl. Hay por ahí un Papá Noel de las masas que reparte la misma para hacer repostería en todo el mundo.

Y como último apunte, he estado viendo estas Navidades una serie bastante mamarracha de bailarinas y bailarines, en Netflix. “Delicadas y crueles” se llama la cosa. Pero de esto ya hablaremos en el “últimamente he visto” de enero, porque aún no la he terminado. Voy a paso de tortuga con ella.

De la Lotería de Navidad tampoco hablo. Otro año que nos toca salud, y casi ni eso.

Que tengáis un 2021 legendario.

Vivir tranquilo, en tiempos convulsos, es tener un balcón

Me gusta vivir tranquilo y sin preocupaciones; necesito poco. Uno de mis mayores placeres en esta vida es levantarme por la mañana, no muy tarde, y leer la prensa con un café, en silencio.

Es un momento irrepetible en el día, y me ayuda a empezar con energía. En Grecia, hasta tengo el lujo de tener un balcón. En España ahora te hacen las casas sin balcones. Lo mismo, para que no aplaudas a quien no debes.

No aspiro a nada, ni codicio nada; mi único deseo es vivir tranquilo; mi único placer consiste en no ser molestado“, decía Kamo No Chomei en sus notas desde la cabaña de monje que se construyó en plena foresta. Todo un lujo, llevar una vida tranquila y sencilla, sin que te interrumpan las notificaciones.

Pese a vivir en el siglo XII, el japonés ya sabía bastante de cómo iba a ir la pandemia en el XXI. “Yo creí que se volverían más piadosos” -escribió sobre los hombres de su época- “pero los días y los meses pasaron y, ahora, después de algunos años, ya no se habla más de todo aquello”. Tampoco nosotros nos hemos vuelto mejores, pese a las promesas de marzo. Posiblemente, tampoco peores.

Se puede ser feliz con poco, estoy convencido. Lo cual no es lo mismo que esa visión bucólica del pobre feliz. Igual habría que decir que se puede ser feliz con lo que hace falta, que es más la compañía de los tuyos y menos los objetos de los que alardear. “Miserable polvo”, si hacemos caso al poeta japonés.

Si algo podemos apreciar después de este confinamiento, que parece no acabarse nunca, es que poco hay más valioso que el simple hecho de salir a la calle. El mero contacto con el aire de fuera. Mi balcón da a un patio interno, pero es amplio y soleado. La vista es destartalada, hay dejadez en la parte baja y, sin embargo, excelso esmero en los estrechos huertos y jardines a la derecha, que algunos vecinos se afanan en cuidar y que ahora lucen adornos de Navidad.

Los hermosos paisajes no tienen dueño, de modo que nada puede impedirnos deleitarnos con ellos“.

Kamo Na Chomei. “Notas desde mi cabaña de monje”.

Nadie resumió mejor cómo ser feliz que la poetisa Mary Oliver. Nos dejó las instrucciones y todo: “pon atención, asómbrate y cuéntalo”. Schopenhauer, que era más pragmático, se centraba en que el noventa por ciento de nuestra felicidad depende de la salud. Me gusta sentarme en mi balcón por las mañanas y pensar que tengo un poco de ambos. Contemplo el granado, que ya ha perdido las hojas, y me alejo un rato de nuestro modelo de ocio y de trabajo actual, que invita a la ansiedad.

Vivir tranquilo en tiempos convulsos es, sin duda, tener un balcón.

Thessaloniki y Coronavirus: así estamos

No hace tantas semanas, cuando Atenas y su zona circundante eran el epicentro de la pandemia en Grecia, se ponía de ejemplo a Thessaloniki (Salónica para los amigos) por el bajo número de casos registrados hasta el momento.

Que algo no cuadraba entonces era evidente a nada que uno se pasease por las calles de la ciudad, donde la observación de las medidas para evitar el follón en el que estamos ahora era mínima. Actualmente, tenemos a Thessaloniki como punta de lanza de los contagios; en torno a los 800 diarios.

Apreturas sanitarias

El tema durante esta segunda ola, aquí y en toda Europa, no está tanto en el número de infecciones, sin embargo, como en la capacidad del sistema sanitario de cada país para hacer frente al COVID durante esta ola pre-invernal. A día de hoy, las UCI de Grecia, y muy en particular las de los hospitales tesalonicenses, soportan una presión agobiante. De 148 camas disponibles para cuidados intensivos, 132 están ya ocupadas, y la positividad en los test anda en torno al 32%. Mucha.

Mientras el hospital militar de la ciudad se prepara para convertir en camas UCI incluso las del refugio antinuclear que hay en el edificio, toda Grecia tiene impuesto el toque de queda entre las nueve de la noche y las cinco de la mañana. A parte de eso, hemos vuelto al sistema de movilidad con SMS mediante, que en la práctica permite circular con relativa normalidad por las calles durante el día. Se envía un número que expone lo que vas a hacer -supermercado, fitness, banco, médico, etc.- y recibes una confirmación que te autoriza en pocos segundos.

Estos días se ven bastantes más mascarillas, no sólo porque sea obligatoria en todas partes, sino porque finalmente en Grecia el virus se ha hecho verdaderamente presente. La primera ola pasó casi de puntillas, pero la segunda está mostrándose a cara descubierta. Especialmente en el norte del país, por estos lares macedónicos.

Más o menos, el cuadro es el mismo que existe en el resto del continente. Servidores públicos en primera línea de contagios, cierta confusión respecto al alcance de las restricciones y la hostelería tirándose de los pelos y sintiéndose en el ojo del huracán todo el tiempo. En Thessaloniki, el alcalde Zervas habla ya de situación de guerra y está sobre la mesa la utilización del palacio de convenciones de la ciudad como hospital de emergencia para pacientes con COVID-19.

Mientras, el personal sanitario se desgañita pidiendo medios y preguntándose, como en buena parte del resto de Europa, porqué no se ha hecho más para reforzar el sistema público de salud durante el tiempo transcurrido entre una ola y otra. No sólo se trata de disponer nuevas camas para las UCI, sino también de dotar de medios que eviten la paralización de unidades hospitalarias que debieran dedicarse a atender pacientes con otras dolencias, en lugar de centrar sus esfuerzos en contener el coronavirus.

Los próximos días

¿Qué viene ahora? Dependerá probablemente de cómo funcionen las restricciones ya impuestas a la población para detener los contagios que, de momento, han ralentizado su expansión pero están lejos de haberse detenido. Por el momento, hay voces ya pidiendo que se cierren las escuelas de Primaria, que aún permanecen abiertas, y se va a restringir algo el horario de los supermercados, que tampoco podrán vender artículos que no sean de primera necesidad, para evitar la competencia desleal a los pequeños comerciantes. También se está planteando el traslado de pacientes desde las áreas rurales peor situadas a hospitales atenienses, mediante aviones Hércules C-130 del ejército.

Si piensan en aplicarnos un confinamiento domiciliario más estricto, todavía no nos han dicho nada.

Plásticos, elecciones y acuarios

Si Greta Thunberg viniera -imagino que en barco- a Grecia, le daría un parraque fuerte, probablemente. No sólo porque Thessaloniki esté diseñada esencialmente para el uso del coche, ni porque todo lo reciclable vaya -aquí sí- al mismo contenedor azul. También porque la conciencia en lo del uso del plástico, y tal, va con ligero retraso respecto a lo que se lleva ahora.

Y un poco a lo loco. El pan de molde, sabe Dios porqué, va envuelto dos veces. Es decir, que no solo tienes la bolsa de plástico habitual, sino que dentro viene el pan metido en otra. También cuando pides algo en la carnicería del Sklavenitis te obsequian con una bolsa de plástico semiduro y transparente para cada pieza. Vamos, que es poco eco-friendly, Grecia.

Claro que ahora no estamos para pensar en el plástico. En Thessaloniki iniciamos nuestro tercer día del segundo confinamiento -¿Pasaremos a medir así el tiempo en lugar de en años antes de Cristo?- y, al mediodía, el Primer Ministro Mitsotakis, va a anunciar esta misma situación para toda Grecia. Como la vez anterior, allá por marzo-mayo, se puede salir enviando un SMS con un número que refiere a qué te vas a dedicar en tus aventuras en el exterior. Generalmente ponías el 6, para hacer fitness, y te paseabas por todos lados. Imagino que ahora será igual, aunque la novedad es que a partir de las 21 horas no se puede salir para nada, porque tenemos toque de queda. Doble protección, como congelar lo que ya habías envasado al vacío.

Mientras se pueda salir a la calle, no llevo mal esto de las restricciones. Vale, no tenemos bares, pero ya hemos visto que se puede vivir sin ellos, aunque así de sopetón sea una vida un poco más regulera. Más en Thessaloniki, que la gente sale como si no hubiera un mañana, cada día a lo loco. Y eso que vale un café 3 euros. No reparamos en gastos, como el Doctor Hammond.

Peor lo llevan en Zalacaín, que cierra, según leo en los midia. Una pena, principalmente por los trabajadores y por la travesía del desierto que se vislumbra en la hostelería con todo esto del virus. Nunca comí en Zalacaín, pero sí que estuve una vez en un evento en el Zalacaín IN de Pozuelo. Y estuvo muy bien, porque hubo muy buena comida y me hice una foto con Pilar Rubio. También estaba en la fiesta Jaime Peñafiel, luciendo un moreno Trump cuando aún no molaba del todo ser naranja.

Y hablando del rey de Roma, que anda estos días lira en mano quemando el Imperio; precioso lo que tienen montado en Estados Unidos a cuenta de las elecciones. Todo el mundo lleva dos días haciendo cálculos sobre el voto en condados y perorando sobre la incidencia del voto navajo y cheroqui en la victoria -o no- de Biden. Con un poco de suerte, se consumará lo que predijeron a duras penas los expertos de la cosa demográfica y perderemos de vista un poco al Cheto. Aunque, a juzgar por la cantidad de votos que conserva, no nos olvidaremos de él y de lo que representa en un tiempo largo.

Yo ya me aburro de todo este ruido mediático y ayer dediqué una parte de la tarde a observar vídeos de un tipo que monta unos acuarios chulísimos e hipnóticos. No puedo sino recomendaros esta delicia, porque uno no se da cuenta de que puede pasar media hora viendo a un señor retirar caracoles de una pecera grande hasta que no se ha puesto a ello.

Es un placer sencillo, de los que te recomienda experimentar Kamo No Chomei -un monje ermitaño japonés de allá por el siglo XII- en el último libro que me he leído.

“Yo soy como el cangrejo ermitaño y como el halcón pescador: me conozco a mi mismo y conozco el mundo; no aspiro a nada ni codicio nada; mi único deseo es vivir tranquilo; mi único placer consiste en no ser molestado”.

“Notas desde mi cabaña de monje”. Kamo No Chomei.

Qué maravilla.