La música que escuché en 2021 (según el Spotify Wrapped).

DISCLAIMER: Me encanta los resúmenes del año, las listas de «lo mejor de…» y, cómo no, el Spotify Wrapped. Si a ti no, no pasa nada. Pero tampoco hace falta que des la turra con ello. Este blog no es una democracia y el cliente solo tiene la razón si se la doy yo.

Como cada año, Spotify nos ha regalado un resumen estadístico de la música y los artistas que hemos escuchado. Me gusta porque me permite reconocer tendencias, estados de ánimo, apetencias personales….

Como yo el 95% de la música la escucho a través de Spotify Premium, puedo aventurar con bastante grado de acierto que este ha sido mi 2021 musical:

Utilizo mucho Spotify. Como comentaba, es el servicio de música que más me gusta. Tengo casi 70 playlists propias y me encantan todas y cada una de sus opciones. Casi 17.000 minutos de escucha parece que es bastante más de lo que se usa en general aquí en Grecia la app. Aunque en términos generales no tengo ni idea de si es mucho o poco. Creo que he tenido años más musicales, aunque no lo recuerdo.
Adoro el disco «Future Nostalgia» de Dua Lipa. Sus temas me han acompañado mucho durante el 2021, especialmente la segunda mitad. Además, vi el documental de Netflix sobre el proceso creativo de la canción «Love Again», me encantó e hizo que me enganchase mucho más a esa composición en concreto.
Y sin embargo, la canción que más he escuchado es esta de Nikos Vertis, que es archiconocida en Grecia y que es así como muy cantable. Muy útil para ayudarte a aprender el idioma, que es una de las principales razones de mi incursión sin medida en el mundo del pop griego.
Por ese esfuerzo idiomático, obviamente, tampoco podía faltar un podcast como el de Easy Greek. Mi favorito, muy útil y entretenido. También tienen un canal de Youtube cuyos vídeos recomiendo ver. De hecho hay muchos idiomas diferentes que pertenecen a la misma idea.
Yo la verdad que pensaba que no escuchaba tantos podcast, pero Spotify dice que sí le pego a los contenidos en audio. En mi Top 5, aparte de Easy Greek, el podcast ligerito de Víctor Abarca, que a veces es de tecnología aplicada a la vida cotidiana y otras de lo que se le va ocurriendo. También las entrevistas de Hotel Jorge Juan, las noticias y avatares de la vida techie de Emilcar y, obvio, La Vida Moderna, porque hace falta humor en la vida.

En las canciones más escuchadas, tres temas de pop griego, el temazo rockero que ganó Eurovisión -Maneskin lo mola todo- y una de Olivia Rodrigo, porque su disco es buenísimo y porque me ha llegado la letra, el ritmo y la forma de transmitir el mensaje.

No escucho demasiados discos enteros, por eso no me extraña que haya entrado aquí el de C. Tangana, que lo repasé unas cuentas veces cuando salió y luego me he olvidado un poco de él. También uno de Kiss en quinta posición, porque tuve un arrebato rockero a partir de uno de sus temas y, claro, Dua Lipa, Michalis Hatzigiannis y Maneskin en el podio. Por acumulación de temas, yo creo.
Este año ha sido muy de decirme a mi mismo que puedo con todo. De apretar los dientes y seguir incluso cuando viene alguna noticia regulera. No me extraña esto de la fuerza y el empoderamiento como base de la música que he escuchado en 2021.
Para que no digan que no experimento. No se si sabría enumerar 20 géneros musicales, así que me alegro de saber que escucho seis veces más que eso sin enterarme.
Pese a la influencia extranjerizante, la cabra tira al monte y el hispanistaní a lo hispano. Eso es así.

Y esto ha sido todo. Es curioso, porque en 2020 el más escuchado fue Coltrane, que lo uso en momentos relajantes en casa, solo o acompañado. En 2021 algunas cosas han cambiado. Ha sido un año más popero. ¿Qué traerá 2022? Nos queda poco para descubrirlo. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo.

17 cosas nuevas que aprendí/experimenté esta semana

  1. Comí los primeros κουραμπιέδες (kurabiédes) del año. Son mis dulces navideños preferidos en Grecia. Se parecen a los nevaditos españoles y en realidad la receta es muy sencilla. No va más allá de mantequilla, cognac, azúcar glass, esencia de vainilla, etc. Pero están riquísimos. Esta ocasión los compré en una panadería cafetería muy chiquita de mi barrio, para acompañar el doble americano de los paseos.

2. Me hice un sandwich delicioso para desayunar. Bueno, bonito y barato.

3. Encontré esta pintada sobre los 100 años del Partido Comunista Griego (KKE). «Escribimos la historia, continuamos, venceremos».

4. Ya tengo el primer décimo de la Lotería de Navidad. El que compro cada año con mis amigos de toda la vida, los de Guadalajara. Acaba en 4 y esta vez yo creo que sí, que el Gordo cae en casa (Spoiler: No).

5. Leí un fragmento largo de «Cómo ser anticapitalista en el siglo XXI» y discurrí que, pese a sus beneficios, el capitalismo genera brutal desigualdad entre los seres humanos y perjuicio para el medio ambiente. Es, además un generador de pobreza en la riqueza y, por tanto, el anticapitalismo no es una postura moral, sino activa. Una por la que hay que tomar partido, una estrategia a desarrollar para mejorar el futuro de todos.

6. Se me ocurrió que «Life without you is just allright» sería un buen título para una novela.

7. Estoy alternando el café griego y la moka con la prensa francesa. Me compré una pequeña en IKEA y he llegado a una proporción de 192g de agua y 13g de café como buena medida para mi. Sale rico.

8. Leí este reportaje sobre cómo se rodó la pelea entre Zazie Beetz y Regina King en «The Harder they Fall», el nuevo western de Netflix. Después vi la película, que no me emocionó tanto como a los críticos que la ponían tan bien estos días. (5/10).

9. Soñé despierto con hacer este viaje en tren (amo viajar en tren). Y probablemente lo haga en 2022. Bulgaria es un país que nunca me había atraído mucho, pero ahora lo tengo muy cerquita y mi perspectiva ha cambiado bastante en los últimos meses.

https://twitter.com/fuenareva/status/1457437769073139718

10. La COP26 de Glasgow tiene pinta de acabar en timo, una vez más. Pocos compromisos serios o urgentes para hacer frente al cambio climático. Al menos podríamos hablar de una vez de lo de prohibir los jet privados

11. Me reí muchísimo con este artículo de El Mundo Today.

12. El secreto para que una ensalada verde esté de verdad rica. Experimento al canto para la semana que viene.

13. Jaime Altozano puede decir lo que quiera, pero la versión ska rusa de «It’s my life» es insuperable.

14. Le recordé a una señorita influencer recruiter en TikTok que preguntar por salario y condiciones en la entrevista de trabajo, no solo no da bajona sino que es más que procedente. Mucha otra gente estuvo de acuerdo conmigo.

15. Estoy viendo 7 series al tiempo: Peaky Blinders (S2), El Tiempo entre Costuras (S1), What We Do In The Shadows (S3), Narcos: México (S3), Colony (S3), El juego del Calamar (S1) y Dear White Men (Vol.4). A razón de capítulo por semana. Me gusta más así, en pequeñas dosis. Salvo que me enganche mortalmente; pero no suele ocurrir.

16. También vi el segundo capítulo especial de Euphoria que a estas alturas aún tenía pendiente. Qué maravilla de banda sonora.

17. Mi comunicación en griego moderno mejora. En el capítulo de esta semana, entenderme con la vecina de arriba por una gotera que tengo en el techo de la cocina. No va mal la cosa, aunque el arreglo tiene pinta de ir pa rato.

Lo fuerísima que estoy de los Grammys, y en cambio…

El otro día fue la ceremonia de los premios Grammy de la música en Estados Unidos. Más allá de ese dato, no puedo contar mucho. Me gusta la música como potenciadora de mi estado de ánimo en cada momento, pero no soy un melómano.

Hace muchos años que utilizo Spotify y que me preparo mis listas con las canciones que más me gustan. Casi nunca escucho discos completos, aunque es algo que estoy intentando volver a hacer en las últimas semanas.

Cuando leo los principales ganadores del año en esto de la música, reconozco los nombres, claro, pero no muchas de las canciones. En esto me pasa como con casi todo, que hay demasiado para el poco tiempo que tengo. Y yo soy de esa gente que no escucha música de por sí casi nunca, nomás que cuando estoy haciendo otra cosa. Por ejemplo, ni siquiera me gusta llevar auriculares en la calle, porque prefiero el sonido de la ciudad durante mis paseos.

He escuchado «Folklore», el celebradísimo disco de Taylor Swift un par de veces el año pasado. También vi en Netflix un documental sobre ella. Me gustan algunos singles, pero no la situaría entre mis artistas predilectas. No creo que sea una cosa de desdén por el mainstream, sino que más bien me tiro al español en esto de las canciones, aunque últimamente conozco numerosos músicos griegos, por razones obvias.

Tampoco te puedo nombrar el título de ningún disco de Beyoncé, aunque su escena cantando «Listen» en «Dreamgirls» es una de mis favoritas del mundo mundial, en lo que se refiere a gente dejándose las cuerdas vocales en una película.

Cuanto poder hay aquí.

Apenas se nada de Megan Thee Stallion. Es posible que haya escuchado alguna canción e incluso que esté en alguna de mis playlists, y sin embargo no la identifico plenamente. En cambio sí que me cautivan los temas de Billie Eilish, aunque te den ganas de meterte a la cama a oscuras con algunos de ellos. Porque lo que triunfa ahora, sabrá usted por qué, suena bajito y depresivo.

Una canción que sí que me priva y he pasado por mis entendederas unas cuantas veces es «Physical», de Dua Lipa, que también se ha llevado premio este año, por su disco «Future Nostalgia».

Y, sin embargo, cuando he repasado la lista completa de premiados, me he dado cuenta que hay vida en los Grammys mucho más allá de todo esto. Y que un montón de categorías, que a los medios les interesan menos, dejan de ser comentadas. Álbumes de americana, country, reggae, música clásica y popular… Me apetece mucho, en cambio, sumergirme en todo esto.

De hecho, ayer empecé a escuchar «Atmosphere», de los New Orleans Nightcrawlers, que me transportó directo al mundo que refleja la excelente y densa serie «Treme», de David Simon.

A veces, cuando decimos que los premios no expresan nada, nos olvidamos del valor de las listas para descubrir cosas nuevas. Como punto de partida, el compendio de Grammys de este año me va a ser útil para conocer músicos de jazz, dance, latin rock y otros muchos géneros excitantes que aporten nuevas canciones a mi día a día y a mis muy escuchadas playlists. Bien mirado, igual sí que la música es importante en mi vida.

Voy a darle incluso al gospel en las próximas semanas.

Wu Fei & Abigail Washburn. Un banjo que suena a chino.

«Wu Fei & Abigail Washburn» (2020) es el nombre del disco que estoy escuchando estos días y en el que se entrelazan a dúo todos los elementos que venían ya trabajando ambas artistas en el pasado: la cítara guzheng y el banjo, el mandarín y el inglés; el bluegrass y el folklore tradicional de china.

Es un disco de sonidos relajantes y a la vez poderosos. Evoca tradición y espacios abiertos. Abigail Washburn es una banjista estadounidense que también colabora con la citarista Wu Fei en el trío musical Wu Force, junto al instrumentista y compositor de Nashville, Kai Welch.

Washburn es una auténtica embajadora de la cultura china en Estados Unidos. Cursó estudios orientales y habla mandarín con soltura. En esta entusiasta y emotiva charla TED de hace unos años, precisamente, habla sobre el tender puentes entre las dos grandes potencias mediante el banjo:

Washburn y Fei son, además, amigas de hace mucho tiempo. Y esa relación de sintonía creo que se nota mucho en el álbum. En esta entrevista en NPR, por ejemplo, ambas departen sobre cómo una conversación en la que Washburn le pidió a Fei una canción para poner a dormir a los niños, dio origen a la primera canción del disco: «Water is wide / Wusuli Boat Song». El tema proviene de la etnia Hezhen; una minoría que vive entre Siberia y China.

Mi canción favorita del álbum -que dura poco más de media hora y tiene diez temas-, es también la más larga y se titula «The Roving Cowboy / Avarguli». Según leo en la review que hizo The Guardian, este tema combina una composición de los años veinte del banjista Frank Jenkins, con una canción de la minoría uigur.

Generative.fm

Generative.fm es «una colección de piezas musicales generativas» que podríamos catalogar como música ambiental. Según explica Alex Bainter, el creador de esta web, las melodías -que cambian todo el rato- no son grabaciones y están compuestas por un sistema capaz de dar continuidad al sonido sin limitación de tiempo ni repetirse.

Para quien le guste la música relajante mientras se concentra en alguna otra tarea, está bastante bien. A mi para esos menesteres me suele gustar la música de videojuegos.

Fuente: Alex Bainter