Restaurante Igglis, la reapertura de un clásico de Ano Póli

Como es habitual, ayer hicimos cena exploratoria de una taberna griega. En concreto, el Igglis, que lo han reabierto en el barrio de Ano Póli (en Salónica) tras una etapa de reforma del local, al que aún le falta implementar la decoración. La terraza externa es agradable, aunque nos tuvimos que conformar con una mesa en el interior, porque estaba lleno.

Esto explican en el menú, al que aún le faltan platos por aquello de la reciente apertura:

<<“Igglis es el apodo de Nea Anchialos en Salónica, porque allí se encontraba el cuartel general del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial. Estaba habitado por inmigrantes de Rumelia Oriental. La mayoría de ellos eran productores de vino que abastecían a Salónica a principios del siglo pasado. Así, la variedad de vino que elaboraban, se conocía como “Igglis”.

La taberna “Igglis” abrió por primera vez en 1914 en la calle Platonos, a cargo del abuelo de Manolis Marmaras. A finales de los 60, su padre trasladó el negocio a su ubicación actual (Irodotou, 32)”.

En el año 2000, jóvenes no pertenecientes a la familia, se hicieron cargo de la taberna.

Desde septiembre de 2012, está bajo la actual dirección.>>

Para la cena intentamos salirnos un poco de la oferta habitual aunque, por supuesto, empezamos por el tzaziki. Muy bien presentado, este:

No podía faltar tampoco un pimiento picante, que en esta ocasión venía acompañado de cebolla roja y aceitunas. Sabroso y con la potencia justa.

Delicioso queso Graviera. Uno de mis favoritos en Grecia. En esta ocasión, la carta expone que es de leche de vaca, aunque esta variedad también puede ser de cabra, oveja o mezcla, según tengo entendido.

Unos rollitos rellenos de queso, y vegetales para dotar a la cena de algo más contundente. Lo de dentro, rico, aunque me pasa un poco con esto como con las empanadillas, que cuando van fritas me resultan muy pesadas de comer por la cantidad de aceite que absorben. La salsa, especiada y fría, en contraste con el elemento principal. Un poco plano, no me entusiasmó.

Una rica pieza hecha de carne picada de ternera y cordero con pan de pita, tomate asado y salsa de yogur para terminar.

En esta ocasión no hubo postre. Es habitual que te obsequien con uno en las tabernas cuando pagas, pero aquí de momento no se estila. Volveremos para probar más cosas cuando estén disponibles.

Cocinas fantasma


[…] se junta el hecho de que cada vez se tienen menos hijos y de que las casas son cada vez más caras, por lo tanto parece lógico pensar que en algún momento se empezarán a sacrificar espacios dentro de las mismas: la teoría de Keatz es que la cocina será uno de los espacios más afectados.

Pablo Ventura

Me parece muy interesante el modelo de negocio de Keatz, basado en los restaurantes fantasma, esto es, una cocina central que prepara y envía directamente a los clientes -a través de empresas de reparto a domicilio- la comida que estos han solicitado a una de las múltiples marcas de restauración que mantienen a un coste mucho menor, y con mayor capacidad para rotar o cambiar las que no funcionen.

Aquí lo cuenta muy bien Pablo Ventura, de K Fund. Y también lo hacen en este podcast Carlos Maribona y Joaquín Mencía.

Particularmente, a mí me encanta preparar mi propia comida en casa, pero entiendo las razones de quienes no tienen tiempo ni ganas. La tendencia parece ser que favorece al delivery, aunque me cuesta creer que vayamos a una frecuencia de pedidos como la que ambicionan las empresas del sector. Se habla incluso de cuatro o cinco veces por semana ¿Mucha tela, no? Culturalmente me choca muchísimo perder el ritual de hacer la comida o la cena, aunque también disfrute de encargar esta alguna que otra vez.

Mi parte favorita, eso sí, es la diversidad de producto que aportan al panorama del “para llevar”, puesto que van más allá de las manidas hamburguesas y kebabs -o de la clasicorrísima comida cantonesa- para proponer el poke, los burritos o las ensaladas, entre otras cosas. En Guadalajara todavía no nos llegan estas modernidades pero, mira, hasta hace no tanto tampoco nos traían sushi a domicilio, que era un problema del primer mundo que nos acuciaba entre derrumbe y derrumbe en el casco histórico. Sin ironías lo digo ¿Eh? Enserio.

Marcas de Keatz en España

Yo siempre he dicho que a Guada le hace falta un restaurante mexicano y otro griego. A ver si en Keatz se fijan en este rincón perdido de Hispanistán y nos traen algo de eso. Ahora, una cosa os digo, mi cocina ni se toca. Me aferro a cada metro cuadrado como Charlton Heston al fusil.