Cómo buscar trabajo en el extranjero sin morir en el intento

Venga, que sigo con esto de los post de utilidad y la información de servicio. Hoy os vengo con una nutrida selección de webs que pretenden ayudaros a la nada sencilla tarea de buscar trabajo en el extranjero. Muchas de ellas las uso yo. Otras no tanto, aunque la utilidad viene más bien determinada por el sector en el que estés buscando empleo.

Antes de eso… Lo básico.

Consejos útiles para conseguir un empleo en el extranjero

  • Hablar inglés. Aunque a estas alturas puede que no haya que recordarlo, el inglés es el idioma que, más o menos, de alguna manera, habla todo el mundo por ahí fuera; aunque sea a ratos o en la intimidad. Así que lo primero es quitarle un poco el polvo a ese nivel medio y mejorarlo de la mejor forma que se te ocurra. Si no sabes por dónde empezar, en este otro post expongo algunos pensamientos y acciones sobre cómo aprender un idioma por tu cuenta.
  • Hablar otros idiomas. Si vas a trabajar en el turismo o en un call center, es posible que con el español y el inglés ya haya opciones de lograr un trabajo. Si no, en la mayoría de sitios, probablemente, te van a pedir que hables el idioma del país. Puede parecer obvio, pero he visto mucha gente que considera que, como en (Inserte aquí nombre de país hecho de luz) ya saben inglés, pues a la gente le va a dar igual hablar en su idioma o no. Craso error que te llevará a una catarata de noes en tu vida. Como poco, si vas a un país de Europa donde el idioma nativo no es el inglés (Pista: casi todos), más te vale enterarte al menos de lo básico. Los idiomas son una de esas herramientas en las que sí merece la pena invertir tiempo y dinero. Laboralmente y, también, porque molan.
  • Tunear una carta de presentación. Es un rollo. Lo sé. Y más cuando la ratio actual es de una respuesta por cada doce mil ofertas aplicadas. Sin embargo, si te interesa un puesto concreto, mi experiencia es que la carta de presentación hace casi más que el CV. Cuéntale al reclutador por qué tú de entre todas las luminarias que se han presentado a ese puesto. Y también, ya de paso, por qué molas en general.
  • Póntelo fácil. Emigrar es duro de por sí. No te lo hagas más difícil. No se trata de lograr el trabajo de tus sueños a la primera, ni de hacer proyecciones excesivamente optimistas en tu cabeza. Ojo, si desde el minuto uno es todo una maravilla, estupendo. Pero no vayas con esa idea en la cabeza porque, como se suele decir, en ningún sitio atan los perros con longanizas. Una de las circunstancias más complicadas, es el dinero. Asegúrate de que cuentas con recursos suficientes y amigos/conocidos que te puedan echar un cable si es necesario. También, si es posible, intenta buscar empresas que ofrezcan un relocation package (que al menos te pagan el vuelo y el hotel una o dos semanas). No es que sean muchas, pero las hay.
  • No desesperes. Igual que Dori sigue nadando, tú sigue buscando hasta que des con algo que merezca de verdad la pena. A veces lo puedes conseguir desde España, con una búsqueda online. Otras, en cambio, conviene más ser ese tipo/tipa que estaba en el momento justo y en el lugar adecuado. Pero sobre todo ten claro que buscar trabajo es una tarea difícil. Y un trabajo en condiciones, ya ni te digo. Inténtalo mucho, porque va a haber muchos losientos y muchos silencios.

Y ahora ya, vamos con la cosa. No pretendo que lo que viene sea una oferta extensísima, que abarque todo, sino un compendio de mis experiencias y de lo que he visto por ahí durante bastante tiempo. Espero que aún así te sirva, querido lector, para pillar alguna idea y orientarte hacia donde te parezca.

Lista de recursos e ideas para encontrar empleo fuera de España

Generalistas

LinkedIn. Perdonadme la obviedad, pero no podía faltar esta red social donde se acumulan ofertas de todo tipo, incluidas un montón que describen trabajos que no conseguirás jamás descifrar de qué van. Para roles especializados funciona mejor. Pero en LinkedIn hay de todo y, a veces, va y suena la flauta. No temas enviarle una pregunta sobre un puesto concreto a un reclutador o a alguien que trabaja en esa empresa. Muchos contestan si eres educado, concreto y no te vas por los cerros de Úbeda.

Una idea interesante es poner spanish en el buscador de empleo de la app, y chequear las ofertas. Si antes decíamos de hablar otros idiomas, el español también puede ser una oportunidad fuera. Además de LinkedIn también conozco una especie de Red Social laboral que se llama The Dots y que no he usado mucho. Si alguno tenéis experiencia con ella, contadlo en los comentarios.

Portales de empleo. Si, aquí entrarían los Infojobs, Infoempleo, etc. de turno. En esos dos a veces aparece alguna oferta fuera de España, pero no os recomiendo perder mucho el tiempo con ellos. Si tenéis decidido el país al que queréis ir, os recomiendo que acudáis directamente a los autóctonos. Monster e Indeed suelen tener sites dedicadas en cada país. Son una opción en la que podéis encontrar ofertas, aunque nos están especialmente pensadas para trabajadores que emigran, sino para gente que es de allí o vive allí ya. Aún así, nunca está de más echar un ojo.

ETT’s. Empresas como Randstadt, Adecco, Manpower y similares. Una búsqueda en Google os llevará a un abanico interminable de intermediarios que manejan cientos de ofertas. Aunque os suenen de España, muchas operan en varios países. En Irlanda, por ejemplo, está Headhunt International, que no es muy grande, pero lleva bastantes posiciones en el sector sanitario y, también, en call centers.

Institucionales

Las instituciones con ramificaciones y sedes en el extranjero suelen publicar periódicamente ofertas de empleo para diferentes especialidades. El Instituto Cervantes, que también oferta becas, es una de ellas. También lo hacen algunos ministerios, como el de Exteriores, que asimismo convoca de vez en cuando para puestos en embajadas fuera de España.

Por otro lado, nuestro país es miembro de la Unión Europea, y eso te puede valer para utilizar recursos oficiales puestos a disposición de sus ciudadanos. Por ejemplo, la red EURES, que publica ofertas de empleo en todo el territorio o, directamente, las propias convocatorias para engrosar la plantilla de las instituciones europeas. Las pruebas son un reto, pero el trabajo probablemente lo merezca.

Buscar trabajo en Europa

Y ya que estamos con Europa, podéis buscar trabajo dentro y fuera de la Unión utilizando estas dos webs: Eurojobs, que tiene un desarrollo y diseño bastante deficientes pero muchas ofertas, y Careers in Europe, que tiene menos puestos disponibles, pero te desesperará menos cuando la uses.

Webs especializadas

En español, uno de los mejores recursos para buscar trabajo en el extranjero es MeVoyalMundo y, también, una web que tienen asociada y se llama MeVoyJobs. La primera ofrece un poco de todo: consejos, experiencias de gente que ha trabajado fuera y cómo lo ha hecho… La segunda es más parecida a una web de ofertas de empleo pura y dura. Ambas son fuentes de consulta relevante y útil si estás buscando trabajo fuera de España.

Además de estas dos, también os va a gustar, seguramente, Trabajar por el Mundo. Lo mismo: becas, consejos, ideas, convocatorias…

Más parecidas a portales de empleo, por otra parte, son también SearchJobsAbroad y la más rimbombante «The World’s Job Site«, que se centra en trabajos para «XPats». Ambas os pueden valer para encontrar un curro fuera.

Encontrar trabajo en Grecia

En Grecia, ya que estamos, conozco dos webs de empleo interesantes, aunque la mayoría de ofertas requieren conocimientos de griego moderno. Una es Kariera, en la que hay un poco de todo. Y la otra es Greek Startup Pirate, que es más para trabajos cualificados dentro de empresas de nueva creación y con un perfil más tecnológico.

Aparte de eso, están las empresas de Customer Service y hostelería. Pero con ellas vamos más adelante.

Trabajos en el extranjero por sectores

Si además de buscar un empleo en el extranjero, deseas centrarte en un sector en concreto, es posible que algunas de estas webs te sean de utilidad:

Buscar empleo en el extranjero si trabajas en la hostelería o el turismo

Aunque ahora mismo son dos opciones que no levantan cabeza debido a la pandemia de coronavirus, la hostelería y el turismo siempre han sido excelentes opciones para encontrar trabajo dentro y fuera de España. Las condiciones a veces no son las mejores, pero en ocasiones se pueden encontrar buenas oportunidades.

En este caso puede funcionar el presentarse allí para estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado, aunque solo lo recomiendo si sabes donde vas y tienes algún contacto que te pueda echar un cable. Conviene conocer dónde son las temporadas turísticas más importantes tanto en invierno como en verano, para poder rotar buscando trabajos que suelen ser estacionales, aunque pueden estar bastante bien remunerados. También es posible que eches más horas que un reloj en algunos.

Summer jobs es una web bastante veterana que te permite encontrar estancias laborales de todo tipo en el extranjero. Hay trabajos de temporada en campamentos, alimentación, cuidando niños, de socorrista, etc.

Luego está Season Workers que, además de los trabajos de verano, también tiene ofertas de invierno, principalmente en estaciones de esquí. La temporada, en este último caso, suele ir de diciembre a abril, si no estoy mal enterado.

Si lo tuyo es la restauración, en cocina o en sala, puedes mirar en Hosco España, donde hay ofertas para trabajar en el extranjero en esos puestos. También están Catering International, Caterer Global y All4Chefs, como alternativas. En Grecia, JobTrust lleva bastantes ofertas para trabajar en hoteles de cuatro y cinco estrellas. El sueldo no suele extasiar, pero te incluyen alojamiento y comida normalmente.

Otra opción que puedes contemplar en este ámbito, si te va la navegación, es trabajar en un crucero. All Cruise Jobs suele tener ofertas de todo tipo que involucran a las principales navieras: Costa, MSC, Princess… Si lo prefieres, también puedes buscar directamente en la propia web de cada una de estas empresas y ver si hay alguna posición abierta o algún sitio donde dejar tu CV.

Aerolíneas: molan más si eres joven

No quería cerrar este apartado sin comentar lo de las aerolíneas. Si quieres ser azafato/a de vuelo (AKA Cabin crew) puedes aplicar en las webs corporativas, investigar en los portales de empleo anteriormente mencionados o acudir a unos eventos masivos de reclutamiento que suelen hacer en hoteles en diferentes ciudades. Por ejemplo, Ryanair o Emirates son dos compañías bastante conocidas que lo hacen.

El proceso de selección suele ser, primero, online, para después pasar un examen de idiomas y una entrevista personal junto a los demás candidatos. Si vas a uno de estos eventos, vas a encontrar perfiles muy jovencitos. En general, pasados los treinta años, las posibilidades de que te escojan se reducen exponencialmente. Pero si lo hacen, que sepas que tendrás que pasar unas semanas de formación donde ellos te digan y luego, en el caso de Ryanair (que incluye Air Malta y Lauda), te destinarán a una base europea que no puedes elegir tú. Al menos así funcionaba hasta hace no mucho. La formación no es remunerada, por cierto.

La parte chula es que el sueldo no está mal y que conocerás mundo. En Youtube puedes encontrar vídeos de algunas personas que explican detalladamente cómo es la vida trabajando como tripulante de cabina. Te presentes o no a las pruebas de selección, son divertidos de ver.

Trabajar en el extranjero en tu propio idioma

Como os decía antes, en Europa la gente tiene la manía de hablar otras lenguas. Un drama que no debe echaros atrás en primera instancia, porque se puede encontrar trabajo hablando español e inglés. Lo de inglés, lo subrayo, porque aunque tengáis la opción de realizar un servicio al cliente en vuestro idioma, lo más probable es que el lenguaje de comunicación dentro de la empresa sea el de Shakespeare.

No todo son call centers, aunque os digo también que va a ser lo más habitual que encontréis dentro de esta categoría en sus múltiples vertientes: servicio técnico, ventas, moderación de contenidos… etc.

Top Language Jobs suele tener ofertas actualizadas, como también European Language Jobs, cuya interfaz es mucho más pocha. En ambas podéis buscar por idioma requerido para desempeñar el trabajo, por países y por sectores. Otras opciones que podéis contemplar son Multilingual Job Vacancies, Job Coconut y Graduateland.

Otros sectores

No todo va a ser turismo, así que la web ofrece recursos para los trabajadores de otros muchos sectores que quieran probar suerte en el extranjero. Unos ejemplos:

Creative Mornings: si eres creativo o trabajas en empresas de ese ámbito, la bolsa de empleo de esta excelente web te va a gustar. No sólo hay ofertas en Estados Unidos, aunque son las más, y encontrarás todo tipo de perfiles. Seguro que encajas en alguno.

Bestseller: para los interesados en encontrar empleo en el sector de la moda, esta empresa ofrece puestos en una variedad de países: Holanda, Dinamarca, Alemania…

Games Jobs Direct: oportunidades de localizar un puesto de trabajo en el sector de los videojuegos por todo el mundo. No solo programadores, sino también ejecutivos, diseñadores, animadores, marketinianos, etc.

Bola extra: becas, voluntariado, working holidays…

Si te va la aventura o estás buscando una primera experiencia sobre lo que es vivir o trabajar en el extranjero, quizá te apetezca más un puesto como voluntario, una beca de estudios o una Work and Holiday visa. Mi experiencia en esto, os digo desde ya que se limita a la beca Erasmus, que disfruté en Alemania hace ya demasiado y que fue algo maravilloso.

Sin embargo, la Erasmus tiene sus limitaciones, y más ahora que los british han tomado las de Villadiego. Y esta beca universitaria no abarca a aquellos que estén decididos a irse a lo que yo llamo «los países difíciles». Esos a los que quiere ir todo Cristo, pero que no dejan entrar a la gente así como así para trabajar. Es decir, Australia, Canadá, Japón y Estados Unidos.

Para estos, existe la posibilidad de entrar en el programa Working Holiday visa, que permite una estancia no muy dilatada en el país, pero con la que puedes trabajar, ganar un sueldo y vivir la experiencia. Una búsqueda en youtube te permite encontrar a gente que ha estado por allí utilizando este procedimiento y las embajadas de cada sitio en España suelen detallar bien los pormenores. Ojo con esto, porque suele haber una limitación de edad. Por ejemplo, Japón no acepta candidatos mayores de 30 años.

Working Holiday visa Japón

Working Holiday visa Australia

Working Holiday visa Canadá

Si lo que te va es el voluntariado, conozco dos páginas que ofrecen tanto puestos en ONG’s remunerados como estancias en las que tienes un paquete de ayuda y poco más. Una es Idealist y la otra es la del programa francés V.I.E, cuyas ofertas son remuneradas y aparecen perfiles un poco más elevados en cuanto a formación. Merece la pena echar un vistazo en ambas.

Por último, me parece interesante la propuesta de Worldpackers, aunque nunca la he probado directamente. Se trata de una aplicación que te permite «viajar por el mundo haciendo voluntariado» y que se parece más a una red social que a un portal de empleo. Hay propuestas por todo el mundo y muchas de ellas interesantes, aunque la mayoría no suelen ofrecer mayor salario que el alojamiento y alguna comida. Advertido quedas, aventurero.

Trabajar en remoto desde donde quieras

Igual suena raro, pero también puedes trabajar en remoto desde el extranjero, para empresas españolas o de otros países. Las condiciones, es decir, cómo de lejos te puedes ir, dependerán de cada compañía, pero no está de más incluir algunas webs interesantes con esta opción. Por si quieres poner el ordenador y la mesa en las playas de alguna parte.

Remoters ofrece puestos de trabajo desde casa para empresas principalmente españolas en varios sectores. Digo principalmente porque últimamente he visto que se han sumado al carro algunas de otros países. En cualquier caso, esta es una web a la que voy a prestar más atención de ahora en adelante.

Remotify se promociona a sí misma como «el primer buscador de empleo remoto en España». Igual que comentaba antes, aquí la cuestión sería ver si te permiten trabajar para ellos mientras estás viviendo fuera o de viaje. Hay numerosas ofertas de diferentes perfiles y aseguran que están todas debidamente verificadas.

GoWHF principalmente tiene ofertas en Estados Unidos, pero quizá es una buena forma de introducirse en las empresas de allí. No en vano, dicen que podría ser la nueva revolución por venir. Compañías de todo el mundo contratando trabajadores en remoto a lo largo y ancho del planeta.

Y, de momento, esto es todo lo que os tenía que contar sobre buscar trabajo en el extranjero. Si veo cosas nuevas que me resulten interesantes, con seguridad actualizaré el post para incluirlas. No dejéis de compartir el post y también de aportar lo que consideréis necesario en los comentarios.

Pobres en tiempo (y en dinero) y ricos en ansiedad

El otro día estuve leyendo este artículo de Oliver Burkeman en The Guardian, que se titula «Por qué la gestión del tiempo nos está arruinando la vida». O traducido de otro modo, por qué la economía de la atención y la era de la productividad personal son poco compatibles con la felicidad y mucho con la ansiedad.

También hace poco, me desahogué en Twitter contra el rollo macabeo de la formación permanente. Una mentira cochina de nuestros días que, como casi todo, ha terminado por ser un mantra de guruses, coaches y otras gentes de mal vivir en el mundo del marketing y los recursos humanos.

Buena parte de la ansiedad de nuestros días viene de esa necesidad permanente de estar al día. Para ello, hay que utilizar una gran cantidad de nuestro recurso más preciado, que es el tiempo. Un tiempo que, además ha de ser «productivo» en el sentido más economicista posible, puesto que de no serlo, nos dicen, lo estaríamos tirando a la basura.

Actualización permanente y culpa

El discurso de la actualización permanente (el «reciclaje», como si fueses un residuo que un día sirvió y ahora hay que fabricar de nuevo) no sólo se circunscribe al ámbito laboral, sino también al del ocio, el sentimental y, prácticamente a casi cada ámbito de nuestras vidas. Lo viejo ya no vale y, además, cada vez está más próximo. De esto me di cuenta hablando con una amiga de 21 años que me estaba contando acerca de una película «antigua»: ¡De 2012, nada menos!

En «La sociedad del cansancio», el filósofo Byung Chun Hal dice que «la sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento» que «produce depresivos y fracasados». Un montón de gente alienada por «los proyectos, las iniciativas y la motivación», donde el invididuo acaba sumido en «el reproche de sí mismo y la autoagresión».

Ese sentimiento de culpa termina por no dejarte incluso disfrutar una película de esas que has tardado dos horas en seleccionar, de entre la interminable avalancha que ofrecen las plataformas de contenido. ¿Dos horas de metraje? ¿Puedo permitirme no ser productivo tanto tiempo? ¿Si veo esta película, no me estaré perdiendo tantas otras? ¿No debería estar apuntándome al curso de «inserte aquí el próximo deberíaserunaasignaturaobligatoriaenelinstituto«?

El mercado laboral no funciona

Pero lo que yo venía aquí a decir es que el mercado laboral es un cráter humeante en el que se potencian todos estos males. Detrás de toda esa búsqueda de significado y de mensajes motivadores en LinkedIN, no se oculta otra cosa que la frustración por la falta de oportunidades razonables. O sea, que estamos en la mierda.

Una búsqueda de ofertas de trabajo por Internet, te deja exhausto. Los reclutadores reclaman posiciones, generalmente floreadas de términos en inglés, que no sabes ni qué función tienen. Apenas se especifican salarios y condiciones y, en su lugar, se detallan una nutrida cantidad de habilidades que los postulantes deben atesorar para acceder, tan sólo, a que se dignen a entrevistar a los candidatos.

Ya no es sólo la experiencia o la tan manida «capacidad de trabajo en equipo», sino que leer en estos días los detalles de una posición laboral requiere casi de una piedra Rosetta y una consulta en Google para entender el software específico del que te están hablando y que esperan que traigas sabido de casa. Ese hoy. Mañana, otro.

Las empresas han decidido que no quieren pagar por la formación de sus empleados, ni tampoco gastar ni un minuto en enseñarles. De modo, que esperan que vengas aprendido. Que hayas hecho un MOOC, por ejemplo. Ya sabes, uno de esos cursos online que venían a traernos el maná de la educación superior gratuita, pero que ahora se agrupan en certificados y te cobran una tarifa plana al mes. Yo también los hago, no te preocupes. Y yo también los dejo a medias porque tengo que atender mi vida personal. Preocúpate aún menos.

¿Cómo no autoagredirte ni cuestionar tus capacidades si jamás das el perfil? Los expertólogos te dicen que cambies todo el rato tu CV, que tengas siete, y al tiempo que tienes que tener claro lo que quieres (un horario y un salario decentes, gracias) y poner las keywords adaptadas a cada puesto. Claro que sí, guapi, un esfuerzo titánico en una sola oferta para que, por menos de ná, te descarte un algoritmo sin miramientos.

DISCLAIMER: a ver, si encuentras una oferta te gusta mucho, esfuérzate, no seas tarugo. Pero ya tu sabes.

El trabajo ya no puede ser el centro de nuestras vidas

Lo que pasa es que -fuera de los sectores verdaderamente esenciales- apenas hay trabajo, porque ya no hace falta y menos que va a hacer… Y además, a muchos les cuesta imaginarse un futuro sin él. Porque para eso hay que dejar de ser una sociedad trabajocéntrica y desarrollar un sistema educativo muy potente, que ayude a todo el mundo a disfrutar verdaderamente del tiempo libre.

Individuos que desarrollan una vida interior y no se aburren. Gente que pasa de tener una carrera laboral que le aparte de los suyos. Reparto del trabajo real y de la riqueza. Una pista: al club de los andorranos no le va a gustar.

Y de la demencia que es el mercado inmobiliario, hablamos otro día.

Trabajar cuatro días a la semana

Andrew Yang, que se presentó como candidato en las últimas primarias demócratas, propuso en mayo la implantación de una jornada laboral de cuatro horas para ayudar al descanso y a mejorar la salud mental de los trabajadores estadounidenses.

Ahora, en una entrevista con Business Insider, Yang incide en que esa mejora podría ser más necesaria que nunca para escapar de la “rueda de hámster” en la que vivimos con el objeto único de engrasar la maquinaria del capitalismo.

Otros beneficios reportados de la jornada laboral de cuatro días: mejora la cohesión de los equipos de trabajo, reduce los niveles de estrés y aumenta la creatividad. En el artículo se menciona también a países como Nueva Zelanda o Finlandia, que han mostrado su interés en avanzar en esta iniciativa que podría revolucionar el mundo del empleo.

Cada sector tiene sus circunstancias y seguro que en unos es más fácil que en otros implantar una semana laboral de cuatro días, pero el principal obstáculo sea probablemente de mentalidad. De convencer a muchos empresarios de que pagan por un trabajo realizado, no por tener a una persona atada a una silla durante equis tiempo.

En los últimos años han salido bastantes libros interesantes con ideas para empezar a apartar el mundo laboral del centro de nuestras vidas. Se me ocurren ahora «Utopía para realistas», de Rutger Bregman, en el que menciona que muchos trabajos son, en realidad, innecesarios; y «El rechazo del trabajo«, de David Frayne, sobre personas que han decidido hacer un esfuerzo para trabajar menos y dedicar más tiempo a lo que verdaderamente les interesa, que bien puede ser más estimulante y productivo en según qué casos. También está «No tengo tiempo», de Jorge Moruno.

Cambiando un poco de tercio, muchos se mostraban convencidos de que el teletrabajo se acabará cuando se acabe el virus y yo no lo tengo tan claro. Con una mentalidad abierta, puede ser una fuente de ahorro y productividad estupenda para muchas empresas y es una tremenda ayuda a la conciliación. Yo lo había probado hace unos años pero sin combinarlo con una jornada de ocho horas y punto pelota. Ahora mismo, no lo cambiaba por nada. El ahorro en tiempo y en transporte es una pasada y no me parece que se pierda la socialización en el entorno laboral puesto que, mientras se mantengan abiertos canales de comunicación a diario, siempre se puede organizar una quedada de compañeros de trabajo algún día después de la jornada, por ejemplo.

¿Qué haríais con un fin de semana de tres días?