Pasar de las noticias

Ayer estuve leyendo esto de Mark Manson, que argumenta que hoy en día lo mejor que puede hacer uno es pasar de leer las noticias. No completamente, porque a la par defiende la digestión reposada de informaciones largas y muy trabajadas, pero sí en su mayor parte. Manson cree que la mayoría del contenido que producen hoy día los medios tiene un valor cuestionable y está únicamente destinado a que consumamos más noticias sin importar demasiado el valor intrínseco de las mismas.

No le falta razón al blogger y emprendedor estadounidense en que, lejos de acercarse a esa misión de garantes de la democracia que muchas veces los medios preconizan (preconizamos) para sí mismos, la mayoría de las veces la preocupación principal de los que están por encima de las redacciones en la cadena trófica es girar la rueda de la economía de la atención con material producido en serie y muy rápido, casi como pienso para piscifactorías realizado con refritos de otras informaciones y cantidad ingente de datos y anécdotas banales. Nunca estuvieron los tiempos en la prensa online como para anclarse a la reflexión y la pausa.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, obviamente. Es difícil tanto dejar de lado, desde el lado del profesional, la confección de material destinado al click fácil como desde la orilla de los lectores lo es sustraerse a ese titular que le invita a ver en su digital de cabecera el pedazo de cocina que gasta Kim Kardashian (he visto hoteles peor equipados, querida Kim).

¿Necesitamos tantas noticias? Seguramente no. Razona Manson que la mayoría contribuye a esa epidemia moderna que es la ansiedad. Que los medios anticipan acontecimientos que después no ocurren o no son tan graves como parecían y que nuestra visión del mundo se ve trastocada hacia lo negativo debido a la recepción masiva de noticias sobre accidentes, asesinatos, secuestros y violaciones; en un mundo -especialmente en Occidente- que cada vez es más seguro porque así lo dicen las estadísticas. Comparto la visión de que generalmente la lectura de un libro o el visionado de un documental bien hecho -y a los que se han dedicado meses cuando no años de trabajo- proporciona una visión de contexto superior al de la noticia de última hora o al mix de agencia.

Comulgo también con Manson en el disfrute de leer a algunos bloggers y escuchar a algunos podcasters especializados. Desde el académico Tyler Cowen al misceláneo Jason Kottke, ambos veteranos de la blogosfera. También algunos más jóvenes y recientes que, sin embargo, trabajan duro para ofrecer una visión lo más analítica posible de sus campos de interés. Veo, empero algo de valor en la última hora y su capacidad de espabilarnos de la rutina diaria y recordarnos que hay todo un mundo ahí fuera. Si hay algo en lo que no puedo estar de acuerdo con el articulista es en el exceso de necesidad de un enfoque optimista ante la vida. Hay cosas feas en nuestra realidad y en la de aquí al lado y no dejarse dominar por el pánico no exime de conocer su existencia. Necesitamos pesimistas también, para recordarnos que la partida no está ganada y hay mucho que solucionar.

Con todo esto quiero decir que bien está que configuremos una dieta digital que excluya la comida basura del clickbait y añada las vitaminas de una buena información de contexto; pero sin dejar que la obsesión por economizar nuestra atención nos haga olvidar que, sólo de vez en cuando, nadie se muere por saltarse la dieta algún día ¿Verdad, Kim?

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