Estándares de vida monetizados y la riqueza de Jeff.

«Una de las cosas que más me afectan es que a la gente de mi edad, para bien o para mal, nos han enseñado a monetizarlo todo, de forma que ese cualquier cosa se convierta en un trabajo extra. Yo me vi en esa trampa, sin duda. Quería tener algo que pudiera hacer por puro placer».

Jordan Calhoun. Redactor de Lifehacker. The New York Times.

Un redactor del blog Lifehacker, Jordan Calhoun, participó el otro día en la serie que el NYT dedica a lo que gente diversa hace en los domingos. Me llamó la atención porque esa generación es la mía (Calhoun tiene 37 años, solo dos menos que yo) y esa trampa también es la misma en la que me he visto yo envuelto tantas veces. El hecho de que tienes que sacrificar el puro disfrute de lo que te gusta para obtener un rendimiento extra con el que completar los exiguos salarios y poder llevar una vida más o menos plena y acorde a los estándares del siglo XXI. Además, la mayor parte de las veces no te sale; lo del monetizar, digo.

Esto último de los estándares es lo que a muchos se les escapa cuando critican que los jóvenes lamenten la precariedad y los salarios. «Pueden quitarse el Netflix; bien que pagan el fin de semana en Amsterdam con vuelo de Ryanair». Bueno, queridos, bienvenidos a nuestra época. Esos son los parámetros de vida razonables y, si queréis trabajar únicamente por comida y techo, podéis hacerlo vosotros mismos.

En realidad no se les escapa. Es que les jode. Lo quieren todo para ellos, los de siempre. Los esforzaos del todo heredao. El problema del mundo es que tu intentes pagar una suscripción a Filmin sacando dinero de debajo de las piedras y acumulando una pila de ansiedad por el camino. Nada que ver, en cambio, con la escalofriante acumulación de riqueza en manos de unas pocas -escasísimas- personas mientras que los demás quedamos a verlas venir y nuestros servicios públicos se deterioran.

El NYT de nuevo -es el periódico al que estoy suscrito y el que más leo, ¿Qué queréis?- publicó hace nada unas estupendas 9 formas de visualizar la riqueza de Jeff Bezos, el dueño de Amazon. Para que uno de los trabajadores de Bezos alcanzase la riqueza que este tiene ahora mismo, debería haber empezado a trabajar hace 4,5 millones de años. Y no haberse gastado ni un duro. 500$ dólares por segundo se embolsa Jeff en la saca. El problema es nuestra cuenta de Netflix, claro.

Cosas del Internet en Grecia y lloros tecnológicos

Una de esas cosas en las que cae uno cuando empieza su vida cotidiana en Grecia es que aquí no hay Amazon. Parece una tontería, pero en los primeros instantes fue casi un shock cultural descubrir que el tío Bezos no tiene aquí sede, ni consulado ni Cristo que lo fundó. Puedo seguir comprando libros para mi Kindle porque spanish account, pero el reparto de enseres está difícil y aún no he encontrado una alternativa clara al imperio de Jeff.

Así que lo del comercio online, reguleras. Tampoco es que Internet sea una maravilla. Aunque mi conexión alcanza 12 MB de bajada, la subida se hace muy cuesta arriba por estos lares. Para montar una Instagram Story con varios vídeos te las ves pistonudas. Fíjate tú que problemas del primer mundo.

En mi barrio no es raro que haya un «problema masivo» en el área que te impida conectarte con normalidad durante uno o dos días. Me ha pasado ya un par de veces con Cosmote -tu compañía amiga- y es un fastidio para el teletrabajo, aunque he de decir que la gente de servicio al cliente es muy apañá y te promete además un mensaje que jamás llegará cuando esté arreglada la avería.

Sin volver con lo de Amazon, me he aficionado a colaborar con otros genios del mal mientras espero también que Elon Musk me regale un Tesla 3. Últimamente me dedico a hacer reseñas de sitios en Google Maps porque me he picado a conseguir el nivel 10, que es el máximo. De momento tengo el 5, merced a un par de viajes y a mi intensa actividad barítima en Thessaloniki, donde no hay una apertura que se me escape. Ahí estoy todo el día, consultando el Parallaxi para integrarme un poco en el ocio y la cultura de la ciudad, coronavirus mediante.

Lo de las reseñas es nada lucrativo, pero me da por pensar que igual a alguien le ayuda saber cómo son los sitios antes de lanzarse a probarlos. Yo lo uso bastante y, la verdad, me hubiese gustado empezar antes con esta tarea de analista gastronómico-monumental, porque lo que no tiene de hacerse rico lo tiene de entretenimiento veraniego.

Cualquier día me hago gamer, enserio os lo digo. Aunque de momento estoy aprendiendo a tocar la armónica, que no es online, pero tiene algo de digital también. Lo útil que es Youtube para el desarrollo de los hobbies, oye.

A falta de Amazon en sí, me traje a Alexa. Se me ha roto hace una semana porque vivo en un estudio muy pequeño y la instalación eléctrica es regulera, yo creo. El caso es que la chavala virtual me oye, pero no dice nada. Como ir a la Iglesia a pedirle a la Virgen, ahora mismo. No sé si ir al servicio técnico de Jeff o poner una vela en el templo chiquitajo que tengo aquí, al lado de casa. Dios dirá.

Librerías, Amazons y Kindles

Mientras que Jeff Bezos bate todos los récords de hacerse rico, las pequeñas librerías continúan en la batalla para defender sus negocios de la predominancia de Amazon en el mercado del libro. En UK, los libreros sueñan con una pandemia de cancelaciones del Prime mientras que animan a comprar local también en lo que a lecturas se refiere.

Yo reconozco que, ahora más que nunca, tengo Kindle-dependencia. Es la mejor forma para adquirir títulos en español o inglés a bajo precio en Grikistán y disfrutarlos a golpe de click. Entiendo el fetichismo del papel, de veras, pero con el tiempo es algo que se me ha ido pasando, excepto para los libros de cocina.

No necesito tener 300 libros al alcance de la mano en un viaje, pero es cómodo llevar varias lecturas a la vez y, además, con unas cuantas mudanzas a cuestas uno aprende que, entre lo más tostón de mover, siempre se encuentran los dichosos volúmenes. Visten mucho una casa, no os lo niego, pero si en vuestras vidas no hay una dirección fija no os aconsejo destinar una habitación a montar una biblioteca.

Vamos a poder ver Amazon Prime Video a través del Chromecast de Google

Esto dicen en Engadget:


YouTube estará disponible en los dispositivos Fire TV de amazon en los próximos meses y Amazon Prime Video funcionará con Chromecast y los aparatos Android TV también. Un portavoz de Google ha confirmado a Engadget que la app principal de Youtube llegará primero, pero que Youtube TV y Youtube Kids le seguirán después.

Engadget – nathan ingraham

La verdad que ya era hora, porque Prime Video es la única aplicación de streaming que no podía utilizar con el Chromecast para pasar la imagen del móvil a la televisión y resultaba bastante molesto, además de que debido a ello, entre otras cosas, es la que menos uso de las que tengo -Netflix, HBO, Prime Video-.

En realidad no era «imposible» ver Prime Video a través de Chromecast, porque puede hacerse reproduciendo la pantalla del móvil directamente, pero no puedes utilizar el teléfono mientras ves la película. Y eso en la era multipantalla es un rollo repollo. Así que bienvenido sea el ¿Fin? del absurdo boicot entre Amazon y Google a sus respectivos servicios de streaming.