La difícil economía romántica

“Salir con alguien es difícil. Caro. Requiere mucha preparación. Incertidumbre. Toma de riesgos. Profundamente. Con frecuencia implica drama. Necesita autoconsciencia. Requiere labia. Necesita negociaciones no verbales y construcción de confianza. Necesita ajustar valoraciones y expectativas. Funciona mejor en redes humanas extendidas. Implica aplazar la gratificación. Supone una importante inversión inicial con un rendimiento incierto. Y tiene una alta tasa de fracaso.

Ya sabes, perfecto para la sociedad actual.”

Un comentario de un tal McMike que me ha parecido bastante significativo al hilo de este post de Tyler Cowen en el que destaca un fragmento de este otro artículo del Washington Post sobre gente joven soltera en Estados Unidos.

Aparte de que el mercado siempre haya estado regulero, mucho también tendrá que ver igual esta sociedad de la permanente insatisfacción y la ansiedad por exceso de opciones que estamos construyendo.

El mercado del sexo


“[…]El sexo se ha convertido en un mercado hipereficiente y desregulado, y, como cualquier mercado hipereficiente y desregulado, con frecuencia hace que la gente se sienta muy mal”.

jia talentino. the new yorker. 15-05-2018.

Un oscuro descenso a las cloacas de Internet para hablar de “la rabia de los Incel” (célibes involuntarios) en The New Yorker.

En el Institute for Family Studies (IFS), sin embargo, esgrimen que este “movimiento” que proclama estarse quedando fuera de las relaciones sexuales porque las mujeres les desestiman como candidatos, está equivocado en sus razonamientos. ¿Hay un 20% de hombres que practican el 80% de las relaciones sexuales (un Pareto en toda regla) mientras que el resto se quedan a verlas venir? Va a ser que no se sostiene mucho el argumento.

Los americanos tampoco encuentran pareja (o tampoco la quieren)

Cerca de la mitad de los estadounidenses entre los 18 y los 34 años – el 51%- contestaron que no tienen una pareja estable, de acuerdo con una encuesta publicada esta semana. Esa cifra de 2018 es significativamente superior al 33% reflejado en 2004 -la más baja desde que la pregunta se hizo por vez primera en 1986- y un poco mayor que el 45% de 2016.

Washington post – lisa bonos and emily guskin

El artículo completo, con más datos, en el Washington Post. Este tema, junto con el de los japoneses que no tienen sexo, está ahora muy de moda en los medios. Curioso cuanto menos, en pleno auge de las aplicaciones de buscar pareja y en medio de una hipersexualización casi absoluta de todo. Y vamos a ver mucho más contenido de este tipo a medida que se acentúen los estudios para perfilar a la Generación Z y posteriores. Cuando se pase de moda meterse con los miléniales, vamos.