Cuando la tecnología se cargó la historia de terror clásica

La tecnología moderna bastaría para solucionar a mitad de partida muchos de los clásicos del cine de terror.

A las víctimas de muchos asesinos y monstruos de las películas de miedo les bastaría ahora un teléfono móvil, una cámara bien situada o un GPS para solucionar la partida casi antes de que empiece.

Por eso ahora a los guionistas les toca dar una vuelta de tuerca a sus historias para tener en cuenta las últimas innovaciones en dispositivos, de forma que aún puedan aterrar a los espectadores. O eso, o situarlas en el pasado, claro.

De eso hablan en el podcast de Polygon, “Galaxy Brains”, con la periodista del NYT Taylor Lorenz, que regularmente escribe sobre tendencias y novedades en el comportamiento dentro del mundo digital y las redes sociales.

Como referencia, “Spiral: from the book of Saw”:

La peli, con Chris Rock de prota, es de este año y yo no creo que la vea porque a mi las pelis de Saw me dan flato. Pero el tema es interesante.

Las nuevas tecnologías también le hubiesen puesto las cosas difíciles al asesino de Golden State, al que dieron caza, tras una encomiable tarea de investigación a lo largo de décadas, en 2018. El proceso se puede seguir en el documental de seis capítulos “El asesino sin rostro”, en HBO. Creo que dentro de poco van a estrenar alguna actualización sobre el caso, de hecho.

Si eres aficionado/a al género del True Crime, probablemente lo disfrutes:

Mi dieta audiovisual de abril de 2021

Casi al final de mayo, un repaso a lo que vi en abril. Bastantes más películas que series:

Películas que vi en abril

Moxie: Comedia de instituto con trasfondo feminista. Bastante mejor de lo que esperaba. ¿Qué coño? Es buena. Moxie!(7/10)

El pueblo de los malditos: No es precisamente una película nueva, esta de John Carpenter. Para mi gusto, ha envejecido mal, aunque sigue siendo una buena opción para una tarde de pelimanta. (6/10).

Un mal viaje: Una gamberrada con cámara oculta guionizada como si fuese una película. En ocasiones, muy divertida; en otras, en exceso escatológica. (6/10)

Viva L’Italia: Una comedia de enredo italiana sin mucha trascendencia. Una movida bastante vista ya, la verdad. Para echarse la siesta. (5/10)

Patrulla Trueno: Melissa McCarthy es una de las actrices más divertidas del momento, aunque el guion de sus últimos estrenos no acompañe sus capacidades para la comedia. Flojita, flojita, esta de superhéroes femeninas cuya idea daba para un desarrollo mucho más inteligente. (4/10)

Juerga hasta el fin: No faltará quien crea que es irreverente y demoledora. Yo no me cuento entre ellos. El tercio inicial muy bien y luego se desmorona poco a poco. Graciosilla, sin más. (5/10)

Una joven prometedora: espectacular Carey Mulligan en una de las mejores películas que dio el 2020. El acto final desmerece un poco el conjunto. (8/10).

La invitación: Había oído mucho bueno de ella. Tarda mucho -muchísimo- en entrar en faena. El desarrollo de personajes es bastante llamativo. Para mi, se queda a medias en lo que propone.(6/10)

De amor y monstruos: Historia fantástica, rollo young adult, con unos efecto digitales bastante más que dignos y una historia muy llevadera, Netflix acierta a medias con este título que podría haber dado más de sí y que estoy convencido de que tendrá secuela. Es una pena, porque con un poco más de chicha podría haber llegado mucho más alto. (6/10)

Pokemon: detective Pikachu: Si. Es una peli de Pokemon. Si, la he visto. Si, me entretuvo. Y ya. (5/10)

El juicio de los siete de Chicago: Aaron Sorkin hace trampa con su habitual potencia de fuego para construir diálogos. La historia tiene bastante menos fondo del que parece, pero el ritmo y las conversaciones elevan mucho el guion. (8/10)

Fake Famous: Documental de HBO sobre la creación de influencers. Bastante menos interesante de lo que parecía en un principio. Aún no he encontrado un docu con esta premisa que no se desinfle desde el principio. Tedioso. (4/10)

La deuda: Faena de aliño de John Madden sobre la persecución de un criminal nazi por parte de un trío de espías israelíes. Reparto de lujo e historia emocionante, aunque te queda esa interpretción de best seller donde todo pasa como tenía que pasar. Los protas lo pasan mal y el espectador bien. (7/10)

Series que vi en abril

The Wilds (Prime Video): Una llamativa mezcla entre “Lost” y Gran Hermano femenino. Al principio tenía dudas, pero luego me enganché bastante. Veré la segunda temporada, cuando llegue, seguramente. (7/10)

Por H o por B (HBO): La primera serie española -si mal no recuerdo- de HBO es una comedieta malasañera con momentos de inspiración aunque el tono general sea regulero. Con todo, me la he acabado, así que algún punto a su favor tendrá. Interpretaciones desiguales. Podría tener más mala leche. (5/10)

La Serpiente (Netflix): Aunque pierde algo de fuerza hacia el final, los primeros compases de esta tremenda historia basada en hechos reales son casi hipnóticos. Me lo he pasado muy bien con ella. (8/10)

Mi dieta audiovisual de marzo 2021

Con un poco de retraso sobre lo habitual, este repaso a lo que vi el mes anterior. Bastante, la verdad.

Películas que vi en marzo

Padre no hay más que uno: había oído hablar de ella, porque le fue bastante bien en España y, también, porque Prime Video no dejaba de promocionármela siempre que tenía la ocasión. Una comedia familiar, entrañable y simpática. Con mejores gags de lo que esperaba, la verdad. Me lo pasé bien. (6/10).

Raya y el último dragón: Para mí, lo mejor que ha hecho Disney en mucho tiempo. Raya es una película divertida, imaginativa, llena de acción y visualmente muy bonita. Tanto si la veis con niños como sin ellos, la disfrutaréis. (9/10).

El rey de Zamunda: Cuando era un chaval, Eddie Murphy era mucho Eddie Murphy. Me encanta “El príncipe de Zamunda” y me temía lo peor cuando vi que Prime Video estrenaba la segunda parte. Sin embargo, la película mantiene el espíritu de la primera entrega y es una comedia digna, aunque tampoco os va a volar la cabeza. Me ha gustado volver a ver al elenco de la primera parte tantos años después. La pega, como siempre en este tipo de películas, es que adivinas por dónde van a ir los tiros desde el minuto uno. (5/10).

Greenland, el último refugio: Aquí también me esperaba una catástrofe, y no porque sea cine de desastres naturales. Contrariamente a mis expectativas, es una digna cinta de aventuras sostenida por la presencia de Gerald Butler y Morena Baccarin. La premisa es un poco lóquer, pero me interesó -y puso de los nervios- el viaje de esta familia que intenta escapar al fin del mundo.

Snowden: Rodada con el pulso de Oliver Stone, hacía ya que quería saber más de esta historia a la que no me había acercado mucho hasta ahora. Emocionante e intrigante a partes iguales. En el filo del panfleto, también. Mola. (7/10).

La otra Missy: La han puesto a caer de una burra, pero a mi esta película me da lo que espero de una comedia idiota de estas características: entretenimiento puro y duro y algunas carcajadas ruidosas. Qué graciosa es Lauren Lapkus. (6/10).

Guerra de likes: Está en Prime Video. Comedia mejicana con trasfondo de crítica al mundo influencer y a las redes sociales. Bastante superficial, anodina y, sobre todo, extremadamente convencional. Nada nuevo. (4/10).

Una historia real: basada en un caso real, Jonah Hill y James Franco sostienen con soltura este drama que conecta a un periodista despedido del New York Times y a un asesino que se hacía pasar por él. Me gustó. (7/10).

Cementerio de animales: Es el remake de 2019. No recuerdo haber visto la anterior. Basada en una novela de Stephen King, se deja ver y entretiene. Poco más. No me dio mucho miedo, y eso que soy muy cagao para el cine de terror. La banda sonora está bien.

Nomadland: Pongo las películas en el orden en el que las he visto, más o menos. Si no fuese así, “Nomadland” estaría la primera. Una historia que destila verdad, con una Frances McDormand brutal. Las alegrías y miserias de una clase trabajadora obligada a vivir en la precariedad, desplazándose en una casa rodante de un curro temporal a otro. También habla mucho de la libertad pero, sobre todo, es una película sobre una mujer que intenta superar una pérdida. O así lo veo yo. Bella en todos los aspectos. (9/10).

Monster Hunter: Yo intento que me guste algo de Paul W.S. Anderson, pero no se deja. Acción a lo loco de unos marines que se ven atrapados en un mundo paralelo. Todo a mayor gloria de Milla Jovovich, que hace muchas posturitas, y de unos efectos especiales no tan buenos como querrían hacernos creer. El tramo medio de la película está bien pese a un inicio tedioso. Luego ya se descompone todo. (3/10).

La llorona: Pensaba que me iba a cagar y tener pesadillas por las noches, pero no da para tanto esta historia de miedo con leyenda mejicana de por medio. Tiene algún momento inquietante, pero no es mucho lo mío. Daba para más. (4/10).

Series que vi en marzo

El pionero (HBO): es una docuserie de cuatro episodios sobre Jesús Gil y Gil, un personaje archiconocido para cualquiera que viviese en la España de los 90 y primeros 2000. Aunque la cantidad de testimonios de familiares y amigos hace que bordee la hagiografía en algunos momentos, el retrato tiene valor documental y, además, está muy, muy bien montado y contado. (8/10)

Nevenka (Netflix): Ha dado mucho que hablar esta otra miniserie documental, sobre un caso que fue muy sonado en España. Hace ya veinte años y Nevenka vuelve a la actualidad para contar su historia. La verdad, me ha impresionado la falta de perspectiva que tenía sobre este caso (me pilló con 18 años en su momento) y no recordaba que hubiese suscitado reacciones y actuaciones tan vergonzantes. Merece la pena verla entera. (8/10).

Ataque a los titanes (Prime Video): No me va demasiado el anime, aunque de cuando en cuando le hago algún acercamiento. Está bien, pero los dibujos son muy feos y la historia pierde fuerza al rato. No es mi rollo, como decía. (6/10).

Raised by Wolves (HBO): Ridley Scott y ciencia ficción. Con estos reclamos, no me la podía perder. Me alegro de haberla visto. Va de menos a más. Es una historia rara de narices, pero le coges cariño a los personajes, aunque los principales sean androides. (7/10).

Tribus de Europa (Netflix): De los creadores de “Dark”, que tuvo una temporada muy buena, una pasable y otra infumable. Los germanos repiten en Netflix con una especie de remedo de “Los 100” y, para mi, fracasan. No pasé del tercer episodio. (3/10).

Sky rojo (Netflix): No es que nos prometiesen que iba a ser la nueva “casa de papel”, pero sí. Iban a eso. No llega. Se agradece que sean sólo seis capítulos de media hora. Todo muy trepidante y lleno de adrenalina y todo muy difícil de creer. Entre tanto exceso, un cliffhanger final bastante tramposo. Aún así, mal se tiene que dar para que no vea la segunda temporada. (6/10).

La Liga de la Justicia y sus locos seguidores

Zack Snyder tendrá la visión que quiera de “La Liga de la Justicia”, faltaría más, pero cuatro horas de metraje a mi me parece que ya casi da para estrenar dos temporadas, no una película. No soy un fan de Snyder, y casi todo lo que viene de DC me parecen decepciones. Incluida la película “original” que terminó Josh Whedon.

Esperaré a que la película llegue a HBO para verla en un par de noches de desesperación y pizza Margherita, que es una pizzería que hay por estos lares y que está muy bien. De momento lo que he oído es que hay mucha cámara lenta, así que ojalá fuese en Netflix, para reproducir en 1.5x.

No le arriendo la ganancia a los ejecutivos de Warner, que se han dejado una millonada en eso que ahora llaman fan service: hacer las cosas para gusto de los más acérrimos seguidores. Esos que te hacen arder las redes a la mínima de cambio. Mucha pasta para complacer a tanto plasta digital.

Ojo, que estamos ante una versión de una película que ya está hecha. Mejor o peor, pero filmada, montada y estrenada. No hemos terminado de digerir la aventura y ya te están metiendo el remake para que te lo engullas. Así está Hollywood.

Y la Liga de la Justicia es como la Liga española, que está llena de viejas glorias, pero poca savia nueva, ni en fichajes ni en sistema de juego. 4-4-2 en 4:3, con Batman, Wonder Woman, Aquaman, Flash y Superman de líbero. Por no haber, no hay ni escenas post-crédito. Ni una concesión a la modernidad marvelita.

Tampoco soy yo un detractor de Snyder, no creáis. No sé qué tal habrá envejecido “300”, y “Watchmen” no me disgustó. Soy de esa poca gente que cree que “El hombre de acero” está bien y luego está “Sucker Punch” que, mira Zack, por ahí no paso.

Bien mirado, igual me ahorro las cuatro horas, que ahora los súper eventos se juegan sin público, como la Copa del Rey.

Mi dieta audiovisual de febrero 2021

Ahora que tengo tiempo, vengo con la entrega de aquellas películas y series que vi el mes pasado. La lista de enero, la podéis leer aquí.

Películas que vi en febrero

Yo, dragón: Una leyenda rusa de princesa y dragón que se convierte en una historia de amor bastante previsible y anodina. Bastante influencia de la saga “Crepúsculo”, veo yo aquí. Flojérrima. (3/10).

Felicidad: un estreno de Amazon Prime Video con Owen Wilson y Salma Hayek que podría haber llegado a bastante más, pero que se queda a medias. El tramo final languidece cuando las contradicciones de la historia se van acentuando, pero los actores están bien y no es, desde luego, tan mala como algunos la ponen por ahí. Entretenida y menos sesuda de lo que le gustaría. (6/10).

I care a lot: Estupendo estreno de Netflix. Rosamund Pike, como de costumbre, se sale de la pantalla interpretando a una auténtica tipeja amoral que se ve envuelta en un follón de narices por querer morder más de lo que puede tragar. El final es bastante cuestionable, pero el resto de la película engancha mucho. (8/10).

Nación salvaje: Esperaba más de esta película de la que se habló mucho en su estreno, hace ya un par de años y que es un poco “too bloody for my taste”. Va de menos a bastante más y cuanto menos se toma en serio, mejor funciona la historia. El tramo medio es tedioso y, aunque entiendo el mensaje que quiere transmitir, no me llega completamente. La banda sonora es excelente. (6/10).

Tucker & Dale contra el mal: Comedia de terror con algunos gags verdaderamente divertidos. Si veis el tráiler os estropeará parte de ellos. Una pandilla de chavales que van de acampada confunden a un par de paletos con asesinos en serie. Consiguió que me riera a gusto, y eso es algo que normalmente no encuentro en las comedias actuales con facilidad. (7/10).

Series que vi en febrero

Wandavision (Disney+): Aunque ha terminado en marzo, como ya la he visto entera, me permito opinar. Una apuesta narratviva diferente que se agradece en el Universo Marvel. Elizabeth Olsen se carga el peso de todo sobre los hombros con mucho éxito. Homenajes televisivos, villanos decentes y buen ritmo narrativo. Bonica del tó. (8/10).

The Flight Attendant (HBO): Me la vi casi del tirón. Ligera, divertida y además, engancha con su historia de crimen misterioso. Alguna trama secundaria, en cambio, no pinta mucho. Kaley Cuoco demuestra que puede hacer un papel protagonista más allá del rol de comparsa que le daban en The Big Bang Theory. (7/10).

Westworld – Temporada 3 (HBO): Las dos primeras temporadas de Westworld me fliparon bastante. Esta tercera, ya fuera de los parques temáticos, me ha interesado bastante menos. La historia, aunque acumula algunos momentos de emoción, pierde cuando se enmarca en el “mundo real” y estoy un poco aburrido de algunos de los personajes. Empacho de Dolores. (7/10).

Channel Zero – Temporadas 1 y 2 (HBO): Es una serie de terror británica en la que cada temporada de seis episodios se relata una historia. Hay cuatro y he visto la mitad, aunque no creo que continúe. La primera, “Candle Cove” (6/10) logra mantener la intriga inicial y se ve de un tirón. La segunda, “La casa sin fin” (4/10), se me atragantó muchísimo y la terminé casi a saltos.

Monólogos

“Odio”, de Dani Rovira (Netflix): aunque últimamente no me siento muy cercano a los monólogos cómicos, vi esta novedad porque Rovira me parece en general muy gracioso y por darle una oportunidad a la oferta de este tipo en castellano, que no es tanta en las plataformas. En general, es un show irregular -un poco chabacano en algún momento-, aunque tiene momentos de buena risa. El final, con ese ejercicio de comparación entre Hugh Jackman y el propio Rovira, es lo que más me gustó. (7/10).

Estos son los contenidos más populares en las plataformas de streaming… y no he visto casi ninguno

Nielsen 2020 list

Pues estos son los shows que dice Nielsen que son los más populares entre los suscriptores de las diferentes plataformas de streaming en Estados Unidos (Netflix, HBO, Prime Video, Hulu…).

No he visto nada de las dos primeras columnas a excepción de la primera temporada de “The Mandalorian” y unos capítulos sueltos de “Lucifer”.

En el apartado de películas, alguna cosa más. “Moana” y “Zootopia” son estupendas. “Frozen II” y “Aladdin Live Action”, en cambio, no me dicen nada. Soy contrario totalmente a la moda esta de recauchutar los clásicos Disney en carne y hueso. Empecé a ver “Hamilton”, pero tampoco la terminé. Se me hacen bola los musicales, si no son en directo.

Mi gusto es muy poco mainstream se conoce.

Vía TechCrunch.

Warner, HBO: la que hay liada en el streaming

El anuncio de Warner de que en 2021 va a lanzar sus mejores estrenos simultáneamente en cines y en la plataforma de streaming HBO Max ha provocado un terremoto en el sector, con Christopher Nolan en cabeza de quienes están cabreados como una mona con el tema.

Diecisiete películas, por lo menos, van a ver la luz bajo este sistema de exhibición y a Nolan, que lleva colaborando con Warner desde Batman Begins (2005), le ha faltado tiempo para criticarlo a lo loco: “algunos de los mayores cineastas de nuestra industria y de las estrellas más importantes se fueron a la cama pensando que trabajaban para el mejor estudio de cine y descubrieron al despertarse que estaban trabajando para el peor servicio de streaming”. El director de “Interstellar” no le ve el sentido económico a la decisión y, por supuesto, tampoco el artístico.

Mulán abrió la veda

Los ejecutivos, en cambio, sí le encuentran significado a estrenar directamente en HBO Max, que acaba de alcanzar los12,6 millones de suscriptores este diciembre. En las cumbres de Warner creen que los tiros del público van por ahí, y también parecen opinar lo mismo las otras majors, que poco a poco van enseñando la patita a este respecto, una vez que Disney se tiró a la piscina con el Acceso Prémium para ver “Mulán Live Action” hace unos meses en Disney+.

Particularmente, hace mucho que me alejé de eso que llaman algunos “la experiencia cine”. Quitando algunos estrenos de relumbrón, ir al cine hoy en día supone pagar una entrada para compartir habitáculo con gente que hace ruido y que está pendiente del móvil. A veces he disfrutado de ir a la última sesión del lunes en Guadalajara, que tienes la sala para ti solo, casi. Pero lo cierto es que las pantallas de casa ya tienen un tamaño suficiente como para que no se eche tanto de menos el patio de butacas.

Cuestión de dinero

Otra historia es cómo afecte este seísmo en las ventanas de exhibición al reparto del dinero. Las negociaciones salariales de “Wonder Woman, 1984”, por ejemplo, han sido a cara de perro, con los agentes exigiendo para Gal Gadot y Patty Jenkins una cifra similar a la que hubiese correspondido a un estreno en cines por comisión de la venta en taquilla, una vez Warner hubiese recuperado lo invertido. Al final, el NYT dice que se van a llevar alrededor de 10 millones de dólares cada una por la película.

Además, la oferta de la cartelera cada vez es más y más conservadora, así que no compro el argumento de que se arruina la obra de los creadores. Los artistas del cine se han ido ya al streaming, muchos de ellos. El último David Fincher, que ha estrenado directamente “Mank” con Netflix. Las salas de cine acogen únicamente estrenos palomiteros destinados al público de masas. Que está muy bien. Yo también voy. Pero que no me vendan que se pierde el arte.

Ese segundo pago se perdería, en principio, con el desembarco de los superestrenos en las plataformas y mucho tiene que ver con el cabreo generalizado, barrunto.

También ha rajado del tema Dennis Villeneuve, uno de mis directores favoritos y que está pendiente de estrenar Dune, cuyo coste ha sido en parte financiado por Legendary Entertainment, nada contenta asimismo. No les compro tampoco a ellos el tema del artisteo y la pantalla grande.

El contenido no es el rey, tampoco en Warner

Al final, manda quien manda en esto, que es AT&T, propietaria de Warner y, por ende, también de HBO Max. El conglomerado de telecomunicaciones no está especialmente interesado en las opiniones del artisteo y sí en fidelizar clientes de líneas telefónicas. La industria del entretenimiento está en plena disrupción y, lo mismo, el futuro de los cines es convertirse en una especie de parques temáticos para grandes estrenos, como apunta Emilio Doménech en un hilo enorme de Twitter:

https://twitter.com/Nanisimo/status/1337380030842859523

Y, Christopher, querido… Decir que HBO es la peor plataforma… Tápate Nolan, tápate. La peor app sí, eso también os lo digo.

Las mejores series de 2020 (y las películas)

Ha llegado diciembre y, con él, las listas de lo mejor del año. Uno de mis pasatiempos favoritos.

El New York Times ya ha compartido la lista de las mejores series de 2020. “What we do in the shadows” es lo único de aquí que he visto, y me flipa. Es muy divertida. Echo de menos comedias que de verdad te hagan reír y, en este caso, no me han defraudado las dos temporadas que se pueden ver en HBO.

En el apartado de shows de fuera de Estados Unidos, el NYT mete la española “Patria” (también en HBO), que me gustó mucho.. En las que terminaron ya este año, le tengo manía a BoJack y “The Good Place” se me atragantó en la tercera temporada. Una pena, porque las otras dos me engancharon muchísimo y me las vi del tirón hace un par de años.

Las mejores series del 2020, para mí, han sido:

Gambito de dama (Netflix)

– Patria (HBO)

-Lo que hacemos en las sombras (HBO). En Filmaffinity dice que es de 2019 pero yo la he descubierto a fondo en la segunda temporada y me vale.

-La maldición de Bly Manor (Netflix)

-Devs (HBO)

-El Visitante (HBO)

-El Gran Imperio Otomano (Netflix)

Muy repartido, como veis. Con año de producción 2020 no he visto nada más que merezca la pena, aunque quizá podría entrar en la lista “El espía” (Netflix), la miniserie de Sacha Baron sobre un infiltrado israelí en Siria, que está muy emocionante. También podría añadir igual “The Mandalorian” (Disney Plus). Y ya.

Por otra parte, Cahiers du Cinema también ha seleccionado las mejores películas de 2020. Sólo he visto “Uncut gems” (Netflix), que me desasosegó profundamente y me desalineó los chakras. Pero está bien.

He visto muy pocas películas de este año, verdaderamente. Mi lista igual podría incluir “Vampiros del Bronx“, que es una simpática comedia de terror en Netflix. Me interesó más o menos “La caza“, una producción de Blumhouse con guión de Damon Lindelof que daba para más pero no llegó a tanto. Me divertí moderadamente con “Encurtido en el tiempo“, la última de Seth Rogen estrenada en HBO. Poco más en este 2020 en el que aún no he sacado tiempo para ver lo último de Aaron Sorkin.

Wonder Woman marca la nueva normalidad del streaming

Hace unos días, Warner anunció que “Wonder Woman 1984” se va a estrenar directamente en HBO Max en Estados Unidos, a la par que en algunos cines. Un campanazo en el mundo audiovisual.

Aunque ya tenemos algún precedente (hola, Mulán), el hecho de que un estreno estelar de esta categoría se produzca en una plataforma digital, -sin coste adicional para los suscriptores, además- nos da aún más pistas sobre hacia donde va a ir el futuro del cine en los próximos años. En Universal también ha cantado la gallina, con un acuerdo con Cinemark que va a recortar sustancialmente el tiempo que pasa desde que las películas llegan a la cartelera hasta que están disponibles en VOD.

El coronavirus no ha dado tregua a los estudios, aunque es muy posible que la pandemia, como con tantas otras cosas, únicamente haya acelerado la evolución natural del negocio. Warner ingresará menos en taquilla por Wonder Woman, pero probablemente engrosará la cuenta de suscriptores de HBO Max. Hace nada, la estrategia aún se apegaba a la gran pantalla, cuando llegó a las salas “Tenet”, la última película de Christopher Nolan.

Los tiempos han cambiado en el audiovisual.

El streaming se ha vuelto fundamental en el negocio de la producción y distribución de películas. Estas Navidades tan atípicas pueden suponer el espaldarazo definitivo a unas plataformas ya muy consolidadas -especialmente Netflix, pero también las otras- y que se aprestan a configurar ya los cánones de la nueva normalidad audiovisual. Wonder Woman no será el único blockbuster que verá la luz en las pantallas de casa durante las fiestas.

No hay que olvidar que los grandes estudios también quieren parar esa nueva dinámica de producir directamente con Netflix y compañía, o licenciarles las películas recién realizadas. Una tendencia de la que ya han salido varios éxitos y premios gordos y a la que cada vez más directores de renombre se suman. Scorsese, Lynch, Cuarón… La lista se amplifica cada vez más y por ello también va en interés de los grandes de toda la vida el acortar la exclusividad de las ventanas de exhibición tradicionales. Otra cuestión será ver si continúa siendo rentable realizar producciones de chorrocientos millones de presupuesto.

Pintan bastos para las cadenas de cine, aunque quizá llegue un tiempo en que añoremos el elegir la película mirando directamente los carteles en el frontal de la sala de cine, en lugar de recurrir al algoritmo de turno.

Bola extra, hablando de plataformas…

Me he enganchado a “Industry”, en HBO. He visto dos episodios y hoy veré el tercero, porque nos los van regalando con cuentagotas, aunque eso podría cambiar y obtendríamos el merecido atracón

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Café de dragones en Malasia

Toxel.com

Esté café con dibujo de dragón en la crema incluido está disponible por tiempo limitado en los locales de The Coffee Bean & Tea Leaf en Malasia, según cuentan en Toxel.

Visto el devenir de la serie, dan ganas de pedirlo gritando un “Dracarys” bien alto. Sufriendo a tope estoy, tras ver el 8×04. No me puedo creer que ahora tengamos que esperar una semana para ver qué cariz toman los acontecimientos en Desembarco del Rey, aunque entiendo bien que a HBO le guste más generar hype y conversación semana tras semana que lanzar todo de golpe. Me pregunto si las plataformas volverán en algún momento a ese tipo de estrategia con sus series estrella. Es cómodo tener la temporada del tirón, pero es indudable que la permanencia del interés es mucho mayor si tienes que esperar para ver lo siguiente. La de conversaciones que he tenido estas semanas sobre cada capítulo difícilmente podría darse si todos hubiésemos visto ya el final de la serie del tirón.

Mientras esperamos, podemos contentarnos con un breve avance del 8×05 que ya se ha lanzado a las redes.