La Liga de la Justicia y sus locos seguidores

Zack Snyder tendrá la visión que quiera de “La Liga de la Justicia”, faltaría más, pero cuatro horas de metraje a mi me parece que ya casi da para estrenar dos temporadas, no una película. No soy un fan de Snyder, y casi todo lo que viene de DC me parecen decepciones. Incluida la película “original” que terminó Josh Whedon.

Esperaré a que la película llegue a HBO para verla en un par de noches de desesperación y pizza Margherita, que es una pizzería que hay por estos lares y que está muy bien. De momento lo que he oído es que hay mucha cámara lenta, así que ojalá fuese en Netflix, para reproducir en 1.5x.

No le arriendo la ganancia a los ejecutivos de Warner, que se han dejado una millonada en eso que ahora llaman fan service: hacer las cosas para gusto de los más acérrimos seguidores. Esos que te hacen arder las redes a la mínima de cambio. Mucha pasta para complacer a tanto plasta digital.

Ojo, que estamos ante una versión de una película que ya está hecha. Mejor o peor, pero filmada, montada y estrenada. No hemos terminado de digerir la aventura y ya te están metiendo el remake para que te lo engullas. Así está Hollywood.

Y la Liga de la Justicia es como la Liga española, que está llena de viejas glorias, pero poca savia nueva, ni en fichajes ni en sistema de juego. 4-4-2 en 4:3, con Batman, Wonder Woman, Aquaman, Flash y Superman de líbero. Por no haber, no hay ni escenas post-crédito. Ni una concesión a la modernidad marvelita.

Tampoco soy yo un detractor de Snyder, no creáis. No sé qué tal habrá envejecido “300”, y “Watchmen” no me disgustó. Soy de esa poca gente que cree que “El hombre de acero” está bien y luego está “Sucker Punch” que, mira Zack, por ahí no paso.

Bien mirado, igual me ahorro las cuatro horas, que ahora los súper eventos se juegan sin público, como la Copa del Rey.

Mi dieta audiovisual de febrero 2021

Ahora que tengo tiempo, vengo con la entrega de aquellas películas y series que vi el mes pasado. La lista de enero, la podéis leer aquí.

Películas que vi en febrero

Yo, dragón: Una leyenda rusa de princesa y dragón que se convierte en una historia de amor bastante previsible y anodina. Bastante influencia de la saga “Crepúsculo”, veo yo aquí. Flojérrima. (3/10).

Felicidad: un estreno de Amazon Prime Video con Owen Wilson y Salma Hayek que podría haber llegado a bastante más, pero que se queda a medias. El tramo final languidece cuando las contradicciones de la historia se van acentuando, pero los actores están bien y no es, desde luego, tan mala como algunos la ponen por ahí. Entretenida y menos sesuda de lo que le gustaría. (6/10).

I care a lot: Estupendo estreno de Netflix. Rosamund Pike, como de costumbre, se sale de la pantalla interpretando a una auténtica tipeja amoral que se ve envuelta en un follón de narices por querer morder más de lo que puede tragar. El final es bastante cuestionable, pero el resto de la película engancha mucho. (8/10).

Nación salvaje: Esperaba más de esta película de la que se habló mucho en su estreno, hace ya un par de años y que es un poco “too bloody for my taste”. Va de menos a bastante más y cuanto menos se toma en serio, mejor funciona la historia. El tramo medio es tedioso y, aunque entiendo el mensaje que quiere transmitir, no me llega completamente. La banda sonora es excelente. (6/10).

Tucker & Dale contra el mal: Comedia de terror con algunos gags verdaderamente divertidos. Si veis el tráiler os estropeará parte de ellos. Una pandilla de chavales que van de acampada confunden a un par de paletos con asesinos en serie. Consiguió que me riera a gusto, y eso es algo que normalmente no encuentro en las comedias actuales con facilidad. (7/10).

Series que vi en febrero

Wandavision (Disney+): Aunque ha terminado en marzo, como ya la he visto entera, me permito opinar. Una apuesta narratviva diferente que se agradece en el Universo Marvel. Elizabeth Olsen se carga el peso de todo sobre los hombros con mucho éxito. Homenajes televisivos, villanos decentes y buen ritmo narrativo. Bonica del tó. (8/10).

The Flight Attendant (HBO): Me la vi casi del tirón. Ligera, divertida y además, engancha con su historia de crimen misterioso. Alguna trama secundaria, en cambio, no pinta mucho. Kaley Cuoco demuestra que puede hacer un papel protagonista más allá del rol de comparsa que le daban en The Big Bang Theory. (7/10).

Westworld – Temporada 3 (HBO): Las dos primeras temporadas de Westworld me fliparon bastante. Esta tercera, ya fuera de los parques temáticos, me ha interesado bastante menos. La historia, aunque acumula algunos momentos de emoción, pierde cuando se enmarca en el “mundo real” y estoy un poco aburrido de algunos de los personajes. Empacho de Dolores. (7/10).

Channel Zero – Temporadas 1 y 2 (HBO): Es una serie de terror británica en la que cada temporada de seis episodios se relata una historia. Hay cuatro y he visto la mitad, aunque no creo que continúe. La primera, “Candle Cove” (6/10) logra mantener la intriga inicial y se ve de un tirón. La segunda, “La casa sin fin” (4/10), se me atragantó muchísimo y la terminé casi a saltos.

Monólogos

“Odio”, de Dani Rovira (Netflix): aunque últimamente no me siento muy cercano a los monólogos cómicos, vi esta novedad porque Rovira me parece en general muy gracioso y por darle una oportunidad a la oferta de este tipo en castellano, que no es tanta en las plataformas. En general, es un show irregular -un poco chabacano en algún momento-, aunque tiene momentos de buena risa. El final, con ese ejercicio de comparación entre Hugh Jackman y el propio Rovira, es lo que más me gustó. (7/10).

Estos son los contenidos más populares en las plataformas de streaming… y no he visto casi ninguno

Nielsen 2020 list

Pues estos son los shows que dice Nielsen que son los más populares entre los suscriptores de las diferentes plataformas de streaming en Estados Unidos (Netflix, HBO, Prime Video, Hulu…).

No he visto nada de las dos primeras columnas a excepción de la primera temporada de “The Mandalorian” y unos capítulos sueltos de “Lucifer”.

En el apartado de películas, alguna cosa más. “Moana” y “Zootopia” son estupendas. “Frozen II” y “Aladdin Live Action”, en cambio, no me dicen nada. Soy contrario totalmente a la moda esta de recauchutar los clásicos Disney en carne y hueso. Empecé a ver “Hamilton”, pero tampoco la terminé. Se me hacen bola los musicales, si no son en directo.

Mi gusto es muy poco mainstream se conoce.

Vía TechCrunch.

Warner, HBO: la que hay liada en el streaming

El anuncio de Warner de que en 2021 va a lanzar sus mejores estrenos simultáneamente en cines y en la plataforma de streaming HBO Max ha provocado un terremoto en el sector, con Christopher Nolan en cabeza de quienes están cabreados como una mona con el tema.

Diecisiete películas, por lo menos, van a ver la luz bajo este sistema de exhibición y a Nolan, que lleva colaborando con Warner desde Batman Begins (2005), le ha faltado tiempo para criticarlo a lo loco: “algunos de los mayores cineastas de nuestra industria y de las estrellas más importantes se fueron a la cama pensando que trabajaban para el mejor estudio de cine y descubrieron al despertarse que estaban trabajando para el peor servicio de streaming”. El director de “Interstellar” no le ve el sentido económico a la decisión y, por supuesto, tampoco el artístico.

Mulán abrió la veda

Los ejecutivos, en cambio, sí le encuentran significado a estrenar directamente en HBO Max, que acaba de alcanzar los12,6 millones de suscriptores este diciembre. En las cumbres de Warner creen que los tiros del público van por ahí, y también parecen opinar lo mismo las otras majors, que poco a poco van enseñando la patita a este respecto, una vez que Disney se tiró a la piscina con el Acceso Prémium para ver “Mulán Live Action” hace unos meses en Disney+.

Particularmente, hace mucho que me alejé de eso que llaman algunos “la experiencia cine”. Quitando algunos estrenos de relumbrón, ir al cine hoy en día supone pagar una entrada para compartir habitáculo con gente que hace ruido y que está pendiente del móvil. A veces he disfrutado de ir a la última sesión del lunes en Guadalajara, que tienes la sala para ti solo, casi. Pero lo cierto es que las pantallas de casa ya tienen un tamaño suficiente como para que no se eche tanto de menos el patio de butacas.

Cuestión de dinero

Otra historia es cómo afecte este seísmo en las ventanas de exhibición al reparto del dinero. Las negociaciones salariales de “Wonder Woman, 1984”, por ejemplo, han sido a cara de perro, con los agentes exigiendo para Gal Gadot y Patty Jenkins una cifra similar a la que hubiese correspondido a un estreno en cines por comisión de la venta en taquilla, una vez Warner hubiese recuperado lo invertido. Al final, el NYT dice que se van a llevar alrededor de 10 millones de dólares cada una por la película.

Además, la oferta de la cartelera cada vez es más y más conservadora, así que no compro el argumento de que se arruina la obra de los creadores. Los artistas del cine se han ido ya al streaming, muchos de ellos. El último David Fincher, que ha estrenado directamente “Mank” con Netflix. Las salas de cine acogen únicamente estrenos palomiteros destinados al público de masas. Que está muy bien. Yo también voy. Pero que no me vendan que se pierde el arte.

Ese segundo pago se perdería, en principio, con el desembarco de los superestrenos en las plataformas y mucho tiene que ver con el cabreo generalizado, barrunto.

También ha rajado del tema Dennis Villeneuve, uno de mis directores favoritos y que está pendiente de estrenar Dune, cuyo coste ha sido en parte financiado por Legendary Entertainment, nada contenta asimismo. No les compro tampoco a ellos el tema del artisteo y la pantalla grande.

El contenido no es el rey, tampoco en Warner

Al final, manda quien manda en esto, que es AT&T, propietaria de Warner y, por ende, también de HBO Max. El conglomerado de telecomunicaciones no está especialmente interesado en las opiniones del artisteo y sí en fidelizar clientes de líneas telefónicas. La industria del entretenimiento está en plena disrupción y, lo mismo, el futuro de los cines es convertirse en una especie de parques temáticos para grandes estrenos, como apunta Emilio Doménech en un hilo enorme de Twitter:

https://twitter.com/Nanisimo/status/1337380030842859523

Y, Christopher, querido… Decir que HBO es la peor plataforma… Tápate Nolan, tápate. La peor app sí, eso también os lo digo.

Las mejores series de 2020 (y las películas)

Ha llegado diciembre y, con él, las listas de lo mejor del año. Uno de mis pasatiempos favoritos.

El New York Times ya ha compartido la lista de las mejores series de 2020. “What we do in the shadows” es lo único de aquí que he visto, y me flipa. Es muy divertida. Echo de menos comedias que de verdad te hagan reír y, en este caso, no me han defraudado las dos temporadas que se pueden ver en HBO.

En el apartado de shows de fuera de Estados Unidos, el NYT mete la española “Patria” (también en HBO), que me gustó mucho.. En las que terminaron ya este año, le tengo manía a BoJack y “The Good Place” se me atragantó en la tercera temporada. Una pena, porque las otras dos me engancharon muchísimo y me las vi del tirón hace un par de años.

Las mejores series del 2020, para mí, han sido:

Gambito de dama (Netflix)

– Patria (HBO)

-Lo que hacemos en las sombras (HBO). En Filmaffinity dice que es de 2019 pero yo la he descubierto a fondo en la segunda temporada y me vale.

-La maldición de Bly Manor (Netflix)

-Devs (HBO)

-El Visitante (HBO)

-El Gran Imperio Otomano (Netflix)

Muy repartido, como veis. Con año de producción 2020 no he visto nada más que merezca la pena, aunque quizá podría entrar en la lista “El espía” (Netflix), la miniserie de Sacha Baron sobre un infiltrado israelí en Siria, que está muy emocionante. También podría añadir igual “The Mandalorian” (Disney Plus). Y ya.

Por otra parte, Cahiers du Cinema también ha seleccionado las mejores películas de 2020. Sólo he visto “Uncut gems” (Netflix), que me desasosegó profundamente y me desalineó los chakras. Pero está bien.

He visto muy pocas películas de este año, verdaderamente. Mi lista igual podría incluir “Vampiros del Bronx“, que es una simpática comedia de terror en Netflix. Me interesó más o menos “La caza“, una producción de Blumhouse con guión de Damon Lindelof que daba para más pero no llegó a tanto. Me divertí moderadamente con “Encurtido en el tiempo“, la última de Seth Rogen estrenada en HBO. Poco más en este 2020 en el que aún no he sacado tiempo para ver lo último de Aaron Sorkin.

Wonder Woman marca la nueva normalidad del streaming

Hace unos días, Warner anunció que “Wonder Woman 1984” se va a estrenar directamente en HBO Max en Estados Unidos, a la par que en algunos cines. Un campanazo en el mundo audiovisual.

Aunque ya tenemos algún precedente (hola, Mulán), el hecho de que un estreno estelar de esta categoría se produzca en una plataforma digital, -sin coste adicional para los suscriptores, además- nos da aún más pistas sobre hacia donde va a ir el futuro del cine en los próximos años. En Universal también ha cantado la gallina, con un acuerdo con Cinemark que va a recortar sustancialmente el tiempo que pasa desde que las películas llegan a la cartelera hasta que están disponibles en VOD.

El coronavirus no ha dado tregua a los estudios, aunque es muy posible que la pandemia, como con tantas otras cosas, únicamente haya acelerado la evolución natural del negocio. Warner ingresará menos en taquilla por Wonder Woman, pero probablemente engrosará la cuenta de suscriptores de HBO Max. Hace nada, la estrategia aún se apegaba a la gran pantalla, cuando llegó a las salas “Tenet”, la última película de Christopher Nolan.

Los tiempos han cambiado en el audiovisual.

El streaming se ha vuelto fundamental en el negocio de la producción y distribución de películas. Estas Navidades tan atípicas pueden suponer el espaldarazo definitivo a unas plataformas ya muy consolidadas -especialmente Netflix, pero también las otras- y que se aprestan a configurar ya los cánones de la nueva normalidad audiovisual. Wonder Woman no será el único blockbuster que verá la luz en las pantallas de casa durante las fiestas.

No hay que olvidar que los grandes estudios también quieren parar esa nueva dinámica de producir directamente con Netflix y compañía, o licenciarles las películas recién realizadas. Una tendencia de la que ya han salido varios éxitos y premios gordos y a la que cada vez más directores de renombre se suman. Scorsese, Lynch, Cuarón… La lista se amplifica cada vez más y por ello también va en interés de los grandes de toda la vida el acortar la exclusividad de las ventanas de exhibición tradicionales. Otra cuestión será ver si continúa siendo rentable realizar producciones de chorrocientos millones de presupuesto.

Pintan bastos para las cadenas de cine, aunque quizá llegue un tiempo en que añoremos el elegir la película mirando directamente los carteles en el frontal de la sala de cine, en lugar de recurrir al algoritmo de turno.

Bola extra, hablando de plataformas…

Me he enganchado a “Industry”, en HBO. He visto dos episodios y hoy veré el tercero, porque nos los van regalando con cuentagotas, aunque eso podría cambiar y obtendríamos el merecido atracón

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Café de dragones en Malasia

Toxel.com

Esté café con dibujo de dragón en la crema incluido está disponible por tiempo limitado en los locales de The Coffee Bean & Tea Leaf en Malasia, según cuentan en Toxel.

Visto el devenir de la serie, dan ganas de pedirlo gritando un “Dracarys” bien alto. Sufriendo a tope estoy, tras ver el 8×04. No me puedo creer que ahora tengamos que esperar una semana para ver qué cariz toman los acontecimientos en Desembarco del Rey, aunque entiendo bien que a HBO le guste más generar hype y conversación semana tras semana que lanzar todo de golpe. Me pregunto si las plataformas volverán en algún momento a ese tipo de estrategia con sus series estrella. Es cómodo tener la temporada del tirón, pero es indudable que la permanencia del interés es mucho mayor si tienes que esperar para ver lo siguiente. La de conversaciones que he tenido estas semanas sobre cada capítulo difícilmente podría darse si todos hubiésemos visto ya el final de la serie del tirón.

Mientras esperamos, podemos contentarnos con un breve avance del 8×05 que ya se ha lanzado a las redes.

Hay montones de referencias al cine de terror en “La larga noche” de Juego de Tronos

Click en el tuit para ver todo el hilo.

El reto de HBO es retener a los fans de Juego de Tronos

Me suscribí a HBO hace unas semanas para disfrutar de la octava temporada de Juego de Tronos. La verdad que no lo había hecho antes porque, pese al tirón de algunas de las producciones de la plataforma, ya tengo Netflix y Amazon Prime, aunque esta última apenas la utilizo.

El caso es que probablemente me quede como suscriptor, pero no es la tendencia general. Los fans de la serie surgida de la imaginación de George R.R. Martin suelen suscribirse a HBO cuando hay nueva temporada y desactivan su cuenta después para no seguir pagando. Lo cuentan en Second Measure con pelos y señales e incluso lo comparan con los adictos a Star Trek (En CBS All Access) que, por lo visto, son más leales.

Así es la tendencia general:

Gráfico: Second Measure

Dice Kathryn Gessner, la autora del artículo que:


Solo el 26% de los espectadores que hicieron su primer pago a HBO Now durante la séptima temporada de Juego de Tronos continuaron como suscriptores seis meses después, mientras que ese número fue del 40% entre los registros en HBO Now en otros meses del año. El precio podría ser una razón por las que los espectadores dejan HBO Now más rápido. CBS All Access ofrece una suscripción con publicidad limitada por sólo 5,99$ al mes, mientras que el acceso a HBO Now cuesta 14,99$.

Aunque en España no hay CBS All Access y el precio de Netflix y HBO es el mismo en nuestro país – no cuento a Prime Video porque está dentro de un servicio que incluye otras cosas y en el que no es el atractivo principal- el interés es ver cómo en esa guerra de precios influye el desembarco próximo de Disney+ con su tarifa irrisoria y su abrumador catálogo de franquicias exitosas.

Sea por precio o por saturación del mercado de suscripción, en algún momento yo pienso que comenzaremos a ver fusiones y adquisiciones o cambios de modelo. Más que nada porque en esto de la economía de la atención cada vez es más difícil que te de la vida para tanto entretenimiento. Sobre todo con tan poco tiempo libre y tanta dificultad para gestionarlo. Por no hablar de que la exagerada oferta de contenidos a todos los niveles resulta ya casi agobiante. La parte buena, para mí, es que estoy aprendiendo a ser cada vez más selectivo con lo que veo. Pero de esto ya hablaremos más adelante.

Sobre los hypes del mes (Avengers: Endgame y la batalla de Invernalia)

La cultura audiovisual de este mes de abril -y la de todo 2019- va a estar marcada por la octava temporada de Juego de Tronos y por el estreno de Avengers: Endgame, que fue el pasado jueves 25 y que pude disfrutar ayer. También ayer llegó el decisivo momento de ver la batalla de Invernalia contra los caminantes blancos. Me encantó, aunque en las redes hay algunas críticas fundamentadas a la fotografía escogida para mostrar la refriega.

https://twitter.com/polispol/status/1122929886677618689

Luces aparte, también ha habido comentarios sobre la estrategia utilizada por los defensores de Invernalia. Ya saben que en Internet encuentra uno pseudoexpertos para todo y yo, personalmente, prefiero batallas espectaculares que rigurosas. Por aquello de la molonidad y de que estamos ante una obra de ficción y de que hay dragones, pero vaya. En Wired, aún así, se han molestado en hacer un análisis táctico del combate (que incluye espóileres a punta pala, obviamente). Robert Farley, sin embargo, realiza en Slate una defensa de la estrategia militar de los vivos que tiene bastante base.

En The Ringer, por otro lado, se hacen 10 preguntas sobre lo que está por venir a partir de ahora en Juego de Tronos. Nos quedan tres capítulos para saber quien se sienta definitivamente en la gran silla de Desembarco del Rey.

Por lo que al final de los Vengadores se refiere, me gusto la película aunque probablemente el hype me hacía esperar algo más. No sé si hacían falta tres horas para contar lo que se nos cuenta en Endgame. Y eso que no se me hizo larga. En cualquier caso, me quedo con dos piezas: esta charla con los guionistas en el NYT y los 55 detalles que podrías haber pasado por alto tras ver la película, en Insider.