Mis libros favoritos en 2020

Hoy han salido dos listas de libros recomendables. Una es la de Maria Popova. Extensa y variada, como de costumbre.

La otra es la de The Paris Review. Y con estas ya tenemos lectura para lo que nos queda de vida.

No he leído demasiado este año y tampoco muchas cosas relevantes. Ha sido un 2020 raro, también en la cosa lectora. Entre mis libros favoritos, disfruté mucho la biografía de Phillip K. Dick que escribió Carrere.

También leí a Sally Rooney para no ser el único en el mundo que no lee a Sally Rooney. Me gustó «Conversaciones con amigos», así que buscaré la forma de hacerme con «Gente normal». Echo de menos la maravillosa biblioteca de Guadalajara.

Aprovecho para recordaros que la biblioteca de Guada tiene una mesa de novedades que deberíais visitar con extrema religiosidad.

En Thessaloniki, aún no he podido visitar la biblioteca con tanta pandemia. Espero que tengan una buena colección en inglés. En Public, que ya os he contado alguna vez que es como la FNAC de aquí, tienen bastante oferta, pero me gustaría evitar comprar libros físicos por el momento.

Además de esos dos, también puedo recomendaros la biografía de Leonardo da Vinci que publicó Walter Isaacson. Muy amena y bien explicada. Y, para terminar ,»How to do nothing«, de Jenny Odell, aunque el último tramo del libro me interesó menos.

Otros libros que he leído en este año

  • «De cero a uno», de Peter Thiel. Qué ego de dimensiones cósmicas tiene este señor, la verdad.
  • «El cielo según Google», de Marta Carnicero.
  • «No tengo tiempo», de Jorge Moruno».
  • «Vida 3.0», de Max Tegmark.
  • «Mis viajes con Epicuro», de Daniel Klein. Bastante entrañable, aunque me dijo poco más.
  • «The fine art of confident conversation». Esperaba otro desarrollo.
  • «Me cago en Godard», de Pedro Vallín. Se lee bastante rápido y me llamó la atención el punto de vista. Coincido bastante en que hay mucha pose y divismo en el cine de autor.
  • «El sutil arte de que (casi) todo te importe una mierda», de Mark Manson. Suelo leer el blog de Manson y compré el libro para Kindle. Me entretuvo y, con él, pague mi cuota anual de libros de desarrollo personal.
  • «The age of the infovore», de Tyler Cowen. Aunque venía yo buscando otra cosa aquí, suelo leer Marginal Revolution, el blog de Cowen y me interesó parte de esta visión diferente sobre el autismo.
  • «Notas desde mi cabaña de monje», de Kamo No Chomei. De este ya he hablado alguna vez en el blog. Ayer, sin ir más lejos.
  • «El amor dura tres años», de Frederic Beigbeder. Me gustó más «13,99 euros». Pero igual es porque estoy en un momento de menor cinismo en mi concepción del amor.

Ahora estoy leyendo «Sin filtro: la historia secreta de Instagram«, de Sarah Frier. Estoy bastante sumergido en la movida que cuenta, desde el principio de los tiempos de la red social. Pero no os digo nada más hasta que no lo termine.

Mejores libros de cocina de 2020 (y yo que me alegro)

El otro día hablábamos de listas de series y películas y hoy toca comentar algunas de las selecciones que han aparecido ya para mejores libros de cocina de 2020. En concreto, de momento me he fijado en las de Wired, Forbes y The Guardian. En España, si han llegado, aún no las he visto.

Los libros de cocina son uno de esos géneros que de verdad me gustan en papel mucho más que en digital. No solo porque el nivel de las ediciones en los últimos años es muy alto y predominan los volúmenes magníficamente diseñados y bonicos del tó, sino porque el formato facilita la consulta rápida frente a, por ejemplo, el Kindle.

Digo esto con pinzas, porque a veces es un rollo conseguir los libros americanos físicamente y hay que recurrir al formato electrónico para algunas consultas, aunque la experiencia no sea la misma.

Recetarios del mundo y viejos conocidos

Sigue habiendo mucho libro de cocina étnica, con sus platos tailandeses, indios, cubanos, etc. Cualquier país que se precie, tiene un libro editado en tapa dura por Phaidon. Si me tuviese que decantar por cocinar o comprar ahora recetarios de algún continente, iría por Asia, pero si fuera un país, en cambio, me gustaría más México. Cosas de las contradicciones humanas.

The Guardian apunta este año más hacia Oriente Medio (tanto Palestina como Israel) e Indonesia, aunque no falta, por supuesto, Yotam Ottolenghi, el Zizek de las cocinas, porque produce una cantidad de libros que ni en tres vidas te da para leerlos todos. Aún así, en algún momento me tendré que introducir en su universo culinario, porque he oído buenas referencias de gente en la que confío.

También está Nigella Lawson, que es otra referencia habitual en las listas. Cook, eat, repeat, se llama el último invento, que mezcla recetas y ensayos sobre comida.

En Forbes han decidido presentar una lista categorizada de los mejores libros de cocina de 2020 (con bien de links de referidos a Amazon). México y Corea tienen sus propias categorías, pero lo que más me ha gustado es que hay una específica pandemic-friendly que premia a un libro de recetas con legumbres de Joe Yonan, periodista gastronómico del Washington Post. Por supuesto, también hay una categoría para vegetarianos/veganos, en estos tiempos donde el consumo de carne está en entredicho.

El título de Yonan también está en la selección de seis títulos de Wired, que ha elegido asimismo un recetario de la India, un libro back to basics (que siempre vienen bien) y un ejemplar para niños, que también tienen derecho a cocinar.

Separado de mis libros: el musical

Cuando me vine a Grecia tuve que dejar en España mi colección de libros cocineriles. Los echo de menos sin medida, la verdad. Y aquí no compro ninguno porque luego hay que cargar con ellos, que esa es otra. La vida del emigrante tiene que ser ligera, porque si no acabas transportando tu síndrome de Diógenes por toda Europa.

Aún así, creo que estas Navidades me voy a dar un homenaje en este aspecto. En Public -una especia de FNAC que tenemos aquí- tienen una buena selección de títulos en inglés. Mal se tiene que dar para que no acabe un colorido tocho en mi piso. Igual este año es el de darle una oportunidad a Ottolenghi. Total, con esto de la pandemia, ya no está de moda lo de ser minimalista.