17 cosas nuevas que aprendí/experimenté esta semana

  1. Comí los primeros κουραμπιέδες (kurabiédes) del año. Son mis dulces navideños preferidos en Grecia. Se parecen a los nevaditos españoles y en realidad la receta es muy sencilla. No va más allá de mantequilla, cognac, azúcar glass, esencia de vainilla, etc. Pero están riquísimos. Esta ocasión los compré en una panadería cafetería muy chiquita de mi barrio, para acompañar el doble americano de los paseos.

2. Me hice un sandwich delicioso para desayunar. Bueno, bonito y barato.

3. Encontré esta pintada sobre los 100 años del Partido Comunista Griego (KKE). «Escribimos la historia, continuamos, venceremos».

4. Ya tengo el primer décimo de la Lotería de Navidad. El que compro cada año con mis amigos de toda la vida, los de Guadalajara. Acaba en 4 y esta vez yo creo que sí, que el Gordo cae en casa (Spoiler: No).

5. Leí un fragmento largo de «Cómo ser anticapitalista en el siglo XXI» y discurrí que, pese a sus beneficios, el capitalismo genera brutal desigualdad entre los seres humanos y perjuicio para el medio ambiente. Es, además un generador de pobreza en la riqueza y, por tanto, el anticapitalismo no es una postura moral, sino activa. Una por la que hay que tomar partido, una estrategia a desarrollar para mejorar el futuro de todos.

6. Se me ocurrió que «Life without you is just allright» sería un buen título para una novela.

7. Estoy alternando el café griego y la moka con la prensa francesa. Me compré una pequeña en IKEA y he llegado a una proporción de 192g de agua y 13g de café como buena medida para mi. Sale rico.

8. Leí este reportaje sobre cómo se rodó la pelea entre Zazie Beetz y Regina King en «The Harder they Fall», el nuevo western de Netflix. Después vi la película, que no me emocionó tanto como a los críticos que la ponían tan bien estos días. (5/10).

9. Soñé despierto con hacer este viaje en tren (amo viajar en tren). Y probablemente lo haga en 2022. Bulgaria es un país que nunca me había atraído mucho, pero ahora lo tengo muy cerquita y mi perspectiva ha cambiado bastante en los últimos meses.

https://twitter.com/fuenareva/status/1457437769073139718

10. La COP26 de Glasgow tiene pinta de acabar en timo, una vez más. Pocos compromisos serios o urgentes para hacer frente al cambio climático. Al menos podríamos hablar de una vez de lo de prohibir los jet privados

11. Me reí muchísimo con este artículo de El Mundo Today.

12. El secreto para que una ensalada verde esté de verdad rica. Experimento al canto para la semana que viene.

13. Jaime Altozano puede decir lo que quiera, pero la versión ska rusa de «It’s my life» es insuperable.

14. Le recordé a una señorita influencer recruiter en TikTok que preguntar por salario y condiciones en la entrevista de trabajo, no solo no da bajona sino que es más que procedente. Mucha otra gente estuvo de acuerdo conmigo.

15. Estoy viendo 7 series al tiempo: Peaky Blinders (S2), El Tiempo entre Costuras (S1), What We Do In The Shadows (S3), Narcos: México (S3), Colony (S3), El juego del Calamar (S1) y Dear White Men (Vol.4). A razón de capítulo por semana. Me gusta más así, en pequeñas dosis. Salvo que me enganche mortalmente; pero no suele ocurrir.

16. También vi el segundo capítulo especial de Euphoria que a estas alturas aún tenía pendiente. Qué maravilla de banda sonora.

17. Mi comunicación en griego moderno mejora. En el capítulo de esta semana, entenderme con la vecina de arriba por una gotera que tengo en el techo de la cocina. No va mal la cosa, aunque el arreglo tiene pinta de ir pa rato.

Navidad fuera de España y nieves de enero

Ha sido una Navidad atípica. La primera que no paso con mi familia, también. En otra ocasión, que también estuve fuera, sí que volví; como el de El almendro. Esta vez, no. Los aviones, las restricciones, las PCR’s… Los contagios… Navidad fuera de España.

Al menos he pasado todas las fechas importantes con gente estupenda. No me quejo, no han sido unas fiestas solitarias. Y comimos y bebimos hasta hartarnos, que es lo bonito de las celebraciones.

https://twitter.com/jm_guada/status/1342029119102455810

Thessaloniki es bonita en Navidad. Las calles del centro estaban llenas de luces y en mi barrio, en general, hay esfuerzo en adecentar las fachadas para la ocasión. Seguimos en lockdown, eso sí. Va ya para tres meses la cosa. Ni tiendas, ni bares, ni Cristo que lo fundó en fechas tan señaladas.

Mientras en España nieva como si no hubiese un mañana, en Macedonia Central disfrutamos anoche de unos dadivosos 17 grados. Diciembre y enero están siendo soleados y no excesivamente fríos. Guadalajara, mientras, espera diez grados bajo cero para este lunes. Lo nunca visto.

Así da gusto el invierno

Ahora todo el mundo se acuerda de 2009, que también nevó bastante. Yo estaba en el pueblo y vinieron a «rescatarme» con un todoterreno para poder ir a Guadalajara a salir de fiesta. Porque entonces, doce años ha, salir de fiesta era una religión. Ahora, como en las iglesias, da la impresión de que hay menos gente o de que se sale distinto. Aunque esto último igual es sólo que voy a cumplir 38.

En casa, en la de Grecia, acabamos de quitar unas luces que compramos en el mercado de Aristotelous, a deshoras ya casi. Las pusimos para Nochevieja, circundando la puerta acristalada que da al balcón. Un espectáculo de colorines tintineantes por cinco euros. Instalé más o menos otras blancas, que duraron un suspiro antes de dejar de funcionar.

Mi primera intentona por emular aquella película de Chevy Chase en la que iluminaba a tope la fachada de la casa, ha sido fallida. El año que viene pongo hasta renos.

Al menos pudimos comprar las luces, porque para esta Navidad han podido abrir las peluquerías -ahora,de nuevo chapadas- pero también las tiendas especializadas. En la nueva normalidad te puedes comprar un Santa Claus de peluche, pero no una sartén para la cocina.

Lo mejor de esta Navidad es que en Grecia acabamos 2020 una hora antes, si nos regimos por el huso horario de España. Luego, a la media hora, se fue la luz en todo mi barrio. A la una nos tomamos las uvas con las Anas – o las Annes- a la luz de las velas y mirando la pantalla del móvil. Bienvenido, 2021.

El 1 de enero, en cambio, sí fue bastante tradicional. Encargamos unos churros y una bugatsa. La bugatsa bien, porque es lo de aquí. Los churros, reguleros. Eché de menos los de La Giralda, en Guada. Y descubrí una cosa muy fuerte en el NYT: que hay galletas Oreo con sabor a churros. Apropiación hipertensorial.

Aunque lo tradicional en Grecia es comerse la basilopita – el bollo de San Basilio- el primer día del año, yo ya me hice con esa experiencia a mitad de diciembre. Me tocó la sorpresa y todo.

Compre la basilopita en el Sklavenitis y os puedo decir fehacientemente que sabe exactamente igual que el roscón del Lidl. Hay por ahí un Papá Noel de las masas que reparte la misma para hacer repostería en todo el mundo.

Y como último apunte, he estado viendo estas Navidades una serie bastante mamarracha de bailarinas y bailarines, en Netflix. «Delicadas y crueles» se llama la cosa. Pero de esto ya hablaremos en el «últimamente he visto» de enero, porque aún no la he terminado. Voy a paso de tortuga con ella.

De la Lotería de Navidad tampoco hablo. Otro año que nos toca salud, y casi ni eso.

Que tengáis un 2021 legendario.