Mi dieta audiovisual de abril de 2021

Casi al final de mayo, un repaso a lo que vi en abril. Bastantes más películas que series:

Películas que vi en abril

Moxie: Comedia de instituto con trasfondo feminista. Bastante mejor de lo que esperaba. ¿Qué coño? Es buena. Moxie!(7/10)

El pueblo de los malditos: No es precisamente una película nueva, esta de John Carpenter. Para mi gusto, ha envejecido mal, aunque sigue siendo una buena opción para una tarde de pelimanta. (6/10).

Un mal viaje: Una gamberrada con cámara oculta guionizada como si fuese una película. En ocasiones, muy divertida; en otras, en exceso escatológica. (6/10)

Viva L’Italia: Una comedia de enredo italiana sin mucha trascendencia. Una movida bastante vista ya, la verdad. Para echarse la siesta. (5/10)

Patrulla Trueno: Melissa McCarthy es una de las actrices más divertidas del momento, aunque el guion de sus últimos estrenos no acompañe sus capacidades para la comedia. Flojita, flojita, esta de superhéroes femeninas cuya idea daba para un desarrollo mucho más inteligente. (4/10)

Juerga hasta el fin: No faltará quien crea que es irreverente y demoledora. Yo no me cuento entre ellos. El tercio inicial muy bien y luego se desmorona poco a poco. Graciosilla, sin más. (5/10)

Una joven prometedora: espectacular Carey Mulligan en una de las mejores películas que dio el 2020. El acto final desmerece un poco el conjunto. (8/10).

La invitación: Había oído mucho bueno de ella. Tarda mucho -muchísimo- en entrar en faena. El desarrollo de personajes es bastante llamativo. Para mi, se queda a medias en lo que propone.(6/10)

De amor y monstruos: Historia fantástica, rollo young adult, con unos efecto digitales bastante más que dignos y una historia muy llevadera, Netflix acierta a medias con este título que podría haber dado más de sí y que estoy convencido de que tendrá secuela. Es una pena, porque con un poco más de chicha podría haber llegado mucho más alto. (6/10)

Pokemon: detective Pikachu: Si. Es una peli de Pokemon. Si, la he visto. Si, me entretuvo. Y ya. (5/10)

El juicio de los siete de Chicago: Aaron Sorkin hace trampa con su habitual potencia de fuego para construir diálogos. La historia tiene bastante menos fondo del que parece, pero el ritmo y las conversaciones elevan mucho el guion. (8/10)

Fake Famous: Documental de HBO sobre la creación de influencers. Bastante menos interesante de lo que parecía en un principio. Aún no he encontrado un docu con esta premisa que no se desinfle desde el principio. Tedioso. (4/10)

La deuda: Faena de aliño de John Madden sobre la persecución de un criminal nazi por parte de un trío de espías israelíes. Reparto de lujo e historia emocionante, aunque te queda esa interpretción de best seller donde todo pasa como tenía que pasar. Los protas lo pasan mal y el espectador bien. (7/10)

Series que vi en abril

The Wilds (Prime Video): Una llamativa mezcla entre “Lost” y Gran Hermano femenino. Al principio tenía dudas, pero luego me enganché bastante. Veré la segunda temporada, cuando llegue, seguramente. (7/10)

Por H o por B (HBO): La primera serie española -si mal no recuerdo- de HBO es una comedieta malasañera con momentos de inspiración aunque el tono general sea regulero. Con todo, me la he acabado, así que algún punto a su favor tendrá. Interpretaciones desiguales. Podría tener más mala leche. (5/10)

La Serpiente (Netflix): Aunque pierde algo de fuerza hacia el final, los primeros compases de esta tremenda historia basada en hechos reales son casi hipnóticos. Me lo he pasado muy bien con ella. (8/10)

Mi dieta audiovisual de marzo 2021

Con un poco de retraso sobre lo habitual, este repaso a lo que vi el mes anterior. Bastante, la verdad.

Películas que vi en marzo

Padre no hay más que uno: había oído hablar de ella, porque le fue bastante bien en España y, también, porque Prime Video no dejaba de promocionármela siempre que tenía la ocasión. Una comedia familiar, entrañable y simpática. Con mejores gags de lo que esperaba, la verdad. Me lo pasé bien. (6/10).

Raya y el último dragón: Para mí, lo mejor que ha hecho Disney en mucho tiempo. Raya es una película divertida, imaginativa, llena de acción y visualmente muy bonita. Tanto si la veis con niños como sin ellos, la disfrutaréis. (9/10).

El rey de Zamunda: Cuando era un chaval, Eddie Murphy era mucho Eddie Murphy. Me encanta “El príncipe de Zamunda” y me temía lo peor cuando vi que Prime Video estrenaba la segunda parte. Sin embargo, la película mantiene el espíritu de la primera entrega y es una comedia digna, aunque tampoco os va a volar la cabeza. Me ha gustado volver a ver al elenco de la primera parte tantos años después. La pega, como siempre en este tipo de películas, es que adivinas por dónde van a ir los tiros desde el minuto uno. (5/10).

Greenland, el último refugio: Aquí también me esperaba una catástrofe, y no porque sea cine de desastres naturales. Contrariamente a mis expectativas, es una digna cinta de aventuras sostenida por la presencia de Gerald Butler y Morena Baccarin. La premisa es un poco lóquer, pero me interesó -y puso de los nervios- el viaje de esta familia que intenta escapar al fin del mundo.

Snowden: Rodada con el pulso de Oliver Stone, hacía ya que quería saber más de esta historia a la que no me había acercado mucho hasta ahora. Emocionante e intrigante a partes iguales. En el filo del panfleto, también. Mola. (7/10).

La otra Missy: La han puesto a caer de una burra, pero a mi esta película me da lo que espero de una comedia idiota de estas características: entretenimiento puro y duro y algunas carcajadas ruidosas. Qué graciosa es Lauren Lapkus. (6/10).

Guerra de likes: Está en Prime Video. Comedia mejicana con trasfondo de crítica al mundo influencer y a las redes sociales. Bastante superficial, anodina y, sobre todo, extremadamente convencional. Nada nuevo. (4/10).

Una historia real: basada en un caso real, Jonah Hill y James Franco sostienen con soltura este drama que conecta a un periodista despedido del New York Times y a un asesino que se hacía pasar por él. Me gustó. (7/10).

Cementerio de animales: Es el remake de 2019. No recuerdo haber visto la anterior. Basada en una novela de Stephen King, se deja ver y entretiene. Poco más. No me dio mucho miedo, y eso que soy muy cagao para el cine de terror. La banda sonora está bien.

Nomadland: Pongo las películas en el orden en el que las he visto, más o menos. Si no fuese así, “Nomadland” estaría la primera. Una historia que destila verdad, con una Frances McDormand brutal. Las alegrías y miserias de una clase trabajadora obligada a vivir en la precariedad, desplazándose en una casa rodante de un curro temporal a otro. También habla mucho de la libertad pero, sobre todo, es una película sobre una mujer que intenta superar una pérdida. O así lo veo yo. Bella en todos los aspectos. (9/10).

Monster Hunter: Yo intento que me guste algo de Paul W.S. Anderson, pero no se deja. Acción a lo loco de unos marines que se ven atrapados en un mundo paralelo. Todo a mayor gloria de Milla Jovovich, que hace muchas posturitas, y de unos efectos especiales no tan buenos como querrían hacernos creer. El tramo medio de la película está bien pese a un inicio tedioso. Luego ya se descompone todo. (3/10).

La llorona: Pensaba que me iba a cagar y tener pesadillas por las noches, pero no da para tanto esta historia de miedo con leyenda mejicana de por medio. Tiene algún momento inquietante, pero no es mucho lo mío. Daba para más. (4/10).

Series que vi en marzo

El pionero (HBO): es una docuserie de cuatro episodios sobre Jesús Gil y Gil, un personaje archiconocido para cualquiera que viviese en la España de los 90 y primeros 2000. Aunque la cantidad de testimonios de familiares y amigos hace que bordee la hagiografía en algunos momentos, el retrato tiene valor documental y, además, está muy, muy bien montado y contado. (8/10)

Nevenka (Netflix): Ha dado mucho que hablar esta otra miniserie documental, sobre un caso que fue muy sonado en España. Hace ya veinte años y Nevenka vuelve a la actualidad para contar su historia. La verdad, me ha impresionado la falta de perspectiva que tenía sobre este caso (me pilló con 18 años en su momento) y no recordaba que hubiese suscitado reacciones y actuaciones tan vergonzantes. Merece la pena verla entera. (8/10).

Ataque a los titanes (Prime Video): No me va demasiado el anime, aunque de cuando en cuando le hago algún acercamiento. Está bien, pero los dibujos son muy feos y la historia pierde fuerza al rato. No es mi rollo, como decía. (6/10).

Raised by Wolves (HBO): Ridley Scott y ciencia ficción. Con estos reclamos, no me la podía perder. Me alegro de haberla visto. Va de menos a más. Es una historia rara de narices, pero le coges cariño a los personajes, aunque los principales sean androides. (7/10).

Tribus de Europa (Netflix): De los creadores de “Dark”, que tuvo una temporada muy buena, una pasable y otra infumable. Los germanos repiten en Netflix con una especie de remedo de “Los 100” y, para mi, fracasan. No pasé del tercer episodio. (3/10).

Sky rojo (Netflix): No es que nos prometiesen que iba a ser la nueva “casa de papel”, pero sí. Iban a eso. No llega. Se agradece que sean sólo seis capítulos de media hora. Todo muy trepidante y lleno de adrenalina y todo muy difícil de creer. Entre tanto exceso, un cliffhanger final bastante tramposo. Aún así, mal se tiene que dar para que no vea la segunda temporada. (6/10).

Mi dieta audiovisual de febrero 2021

Ahora que tengo tiempo, vengo con la entrega de aquellas películas y series que vi el mes pasado. La lista de enero, la podéis leer aquí.

Películas que vi en febrero

Yo, dragón: Una leyenda rusa de princesa y dragón que se convierte en una historia de amor bastante previsible y anodina. Bastante influencia de la saga “Crepúsculo”, veo yo aquí. Flojérrima. (3/10).

Felicidad: un estreno de Amazon Prime Video con Owen Wilson y Salma Hayek que podría haber llegado a bastante más, pero que se queda a medias. El tramo final languidece cuando las contradicciones de la historia se van acentuando, pero los actores están bien y no es, desde luego, tan mala como algunos la ponen por ahí. Entretenida y menos sesuda de lo que le gustaría. (6/10).

I care a lot: Estupendo estreno de Netflix. Rosamund Pike, como de costumbre, se sale de la pantalla interpretando a una auténtica tipeja amoral que se ve envuelta en un follón de narices por querer morder más de lo que puede tragar. El final es bastante cuestionable, pero el resto de la película engancha mucho. (8/10).

Nación salvaje: Esperaba más de esta película de la que se habló mucho en su estreno, hace ya un par de años y que es un poco “too bloody for my taste”. Va de menos a bastante más y cuanto menos se toma en serio, mejor funciona la historia. El tramo medio es tedioso y, aunque entiendo el mensaje que quiere transmitir, no me llega completamente. La banda sonora es excelente. (6/10).

Tucker & Dale contra el mal: Comedia de terror con algunos gags verdaderamente divertidos. Si veis el tráiler os estropeará parte de ellos. Una pandilla de chavales que van de acampada confunden a un par de paletos con asesinos en serie. Consiguió que me riera a gusto, y eso es algo que normalmente no encuentro en las comedias actuales con facilidad. (7/10).

Series que vi en febrero

Wandavision (Disney+): Aunque ha terminado en marzo, como ya la he visto entera, me permito opinar. Una apuesta narratviva diferente que se agradece en el Universo Marvel. Elizabeth Olsen se carga el peso de todo sobre los hombros con mucho éxito. Homenajes televisivos, villanos decentes y buen ritmo narrativo. Bonica del tó. (8/10).

The Flight Attendant (HBO): Me la vi casi del tirón. Ligera, divertida y además, engancha con su historia de crimen misterioso. Alguna trama secundaria, en cambio, no pinta mucho. Kaley Cuoco demuestra que puede hacer un papel protagonista más allá del rol de comparsa que le daban en The Big Bang Theory. (7/10).

Westworld – Temporada 3 (HBO): Las dos primeras temporadas de Westworld me fliparon bastante. Esta tercera, ya fuera de los parques temáticos, me ha interesado bastante menos. La historia, aunque acumula algunos momentos de emoción, pierde cuando se enmarca en el “mundo real” y estoy un poco aburrido de algunos de los personajes. Empacho de Dolores. (7/10).

Channel Zero – Temporadas 1 y 2 (HBO): Es una serie de terror británica en la que cada temporada de seis episodios se relata una historia. Hay cuatro y he visto la mitad, aunque no creo que continúe. La primera, “Candle Cove” (6/10) logra mantener la intriga inicial y se ve de un tirón. La segunda, “La casa sin fin” (4/10), se me atragantó muchísimo y la terminé casi a saltos.

Monólogos

“Odio”, de Dani Rovira (Netflix): aunque últimamente no me siento muy cercano a los monólogos cómicos, vi esta novedad porque Rovira me parece en general muy gracioso y por darle una oportunidad a la oferta de este tipo en castellano, que no es tanta en las plataformas. En general, es un show irregular -un poco chabacano en algún momento-, aunque tiene momentos de buena risa. El final, con ese ejercicio de comparación entre Hugh Jackman y el propio Rovira, es lo que más me gustó. (7/10).

No te leas todo el contenido. Sáltate lo que quieras.

Quizá esto os ayude a lidiar con la economía de la atención, la ansiedad, el FOMO y todas esas cosas. Os han mentido toda la vida: las obras culturales, eso que ahora llamamos “contenidos”, no se consumen de forma lineal.

Con la excepción de algunas novelas de ficción (nah, qué va… También esas), el resto de trabajos que forman parte de esa brutal avalancha de canciones, películas, libros, etc. que sufrimos hoy en día, se pueden consumir total y absolutamente como os dé la gana. Estáis en vuestro derecho.

Ten claro lo que quieres

Habrá quién os diga que es el creador quien dicta cómo ha de consumirse su producto o de qué forma escuchar tal o cual conferencia. No es cierto. Sois vosotros quienes tenéis que hacer el esfuerzo necesario de no hacer esfuerzos innecesarios, ni para trabajar, ni para divertiros.

¿Alguna vez os han recomendado una serie añadiendo que “lo bueno” empieza, por ejemplo en la segunda temporada? Bien, pues saltaos lo malo. Pasad de la primera tanda de episodios. Haced lo mismo con canciones que os gusten. Escuchad sólo los fragmentos que os interesen. Y con los vídeos de Youtube, igual.

Si tenéis necesidad de resolver una duda, escoged el libro o el documental que puede ayudaros a resolverla e id directamente a la parte que os interesa. El índice es vuestro amigo. Si lo que queréis es divertiros, escoged en función de la sipnosis y, bueno, saltaos las partes que os aburran.

Ahora, Netflix permite reproducir a 1.25x o a 1.5x. Hay a quien no le gusta. Bueno, yo me he dormido muchas veces viendo una serie o una película durante unos minutos y, no he sentido necesidad de volver atrás. Me he puesto al día enseguida. Tampoco tengáis miedo de abandonar a la mitad o de ir directamente al final.

Móntate tú la película

Este artículo de @theseamedpencil señala que los nuevos ensayos están llenos de “ejemplos repetitivos, historias relacionadas (y no del todo necesarias) y cuestiones personales excesivamente detalladas.” Muchos son, simplemente, extensiones exageradas de artículos de prensa.

Lo mismo ocurre con las películas. Decenas de blockbusters de dos horas y media en los que al menos una hora es puro relleno para contentar a quienes sólo ven justificado el precio que pagan en función de la extensión del documento. Sáltate sin piedad escenas. Sé el editor de tu película favorita.

¿Sabéis aquello de “muévete rápido y rompe cosas”? Aplicadlo a vuestro consumo cultural. Cuando algo os guste mucho, disfrutadlo entero. Si únicamente estáis de paso, que no os dé vergüenza ver/leer/escuchar cinco minutos y a otra cosa. El tiempo es limitado, el contenido, no.

Lo mismo con las noticias. Cuando no te queda más remedio que leer la prensa, escanea sin miedo. Si encuentras una pieza deliciosa, disfrútala. Si es una información que únicamente te interesa superficialmente, busca los datos relevantes. El periódico también está lleno de paja.

Es posible que oigas una voz dentro de ti: es tu conciencia. Está programada para hacerte sentir culpable por saltarte parte del contenido. Pasa de ella.

Igual podría llamar a esto “movimiento flash forward” y hacer tazas existencialistas.

Por cierto ¿Has leído este post de principio a fin? Espero que lo hayas disfrutado. Si no, haber empezado por el final o haberte quedado en el título: no consumas contenido linealmente.

Estos son los contenidos más populares en las plataformas de streaming… y no he visto casi ninguno

Nielsen 2020 list

Pues estos son los shows que dice Nielsen que son los más populares entre los suscriptores de las diferentes plataformas de streaming en Estados Unidos (Netflix, HBO, Prime Video, Hulu…).

No he visto nada de las dos primeras columnas a excepción de la primera temporada de “The Mandalorian” y unos capítulos sueltos de “Lucifer”.

En el apartado de películas, alguna cosa más. “Moana” y “Zootopia” son estupendas. “Frozen II” y “Aladdin Live Action”, en cambio, no me dicen nada. Soy contrario totalmente a la moda esta de recauchutar los clásicos Disney en carne y hueso. Empecé a ver “Hamilton”, pero tampoco la terminé. Se me hacen bola los musicales, si no son en directo.

Mi gusto es muy poco mainstream se conoce.

Vía TechCrunch.

Navidad fuera de España y nieves de enero

Ha sido una Navidad atípica. La primera que no paso con mi familia, también. En otra ocasión, que también estuve fuera, sí que volví; como el de El almendro. Esta vez, no. Los aviones, las restricciones, las PCR’s… Los contagios… Navidad fuera de España.

Al menos he pasado todas las fechas importantes con gente estupenda. No me quejo, no han sido unas fiestas solitarias. Y comimos y bebimos hasta hartarnos, que es lo bonito de las celebraciones.

https://twitter.com/jm_guada/status/1342029119102455810

Thessaloniki es bonita en Navidad. Las calles del centro estaban llenas de luces y en mi barrio, en general, hay esfuerzo en adecentar las fachadas para la ocasión. Seguimos en lockdown, eso sí. Va ya para tres meses la cosa. Ni tiendas, ni bares, ni Cristo que lo fundó en fechas tan señaladas.

Mientras en España nieva como si no hubiese un mañana, en Macedonia Central disfrutamos anoche de unos dadivosos 17 grados. Diciembre y enero están siendo soleados y no excesivamente fríos. Guadalajara, mientras, espera diez grados bajo cero para este lunes. Lo nunca visto.

Así da gusto el invierno

Ahora todo el mundo se acuerda de 2009, que también nevó bastante. Yo estaba en el pueblo y vinieron a “rescatarme” con un todoterreno para poder ir a Guadalajara a salir de fiesta. Porque entonces, doce años ha, salir de fiesta era una religión. Ahora, como en las iglesias, da la impresión de que hay menos gente o de que se sale distinto. Aunque esto último igual es sólo que voy a cumplir 38.

En casa, en la de Grecia, acabamos de quitar unas luces que compramos en el mercado de Aristotelous, a deshoras ya casi. Las pusimos para Nochevieja, circundando la puerta acristalada que da al balcón. Un espectáculo de colorines tintineantes por cinco euros. Instalé más o menos otras blancas, que duraron un suspiro antes de dejar de funcionar.

Mi primera intentona por emular aquella película de Chevy Chase en la que iluminaba a tope la fachada de la casa, ha sido fallida. El año que viene pongo hasta renos.

Al menos pudimos comprar las luces, porque para esta Navidad han podido abrir las peluquerías -ahora,de nuevo chapadas- pero también las tiendas especializadas. En la nueva normalidad te puedes comprar un Santa Claus de peluche, pero no una sartén para la cocina.

Lo mejor de esta Navidad es que en Grecia acabamos 2020 una hora antes, si nos regimos por el huso horario de España. Luego, a la media hora, se fue la luz en todo mi barrio. A la una nos tomamos las uvas con las Anas – o las Annes- a la luz de las velas y mirando la pantalla del móvil. Bienvenido, 2021.

El 1 de enero, en cambio, sí fue bastante tradicional. Encargamos unos churros y una bugatsa. La bugatsa bien, porque es lo de aquí. Los churros, reguleros. Eché de menos los de La Giralda, en Guada. Y descubrí una cosa muy fuerte en el NYT: que hay galletas Oreo con sabor a churros. Apropiación hipertensorial.

Aunque lo tradicional en Grecia es comerse la basilopita – el bollo de San Basilio- el primer día del año, yo ya me hice con esa experiencia a mitad de diciembre. Me tocó la sorpresa y todo.

Compre la basilopita en el Sklavenitis y os puedo decir fehacientemente que sabe exactamente igual que el roscón del Lidl. Hay por ahí un Papá Noel de las masas que reparte la misma para hacer repostería en todo el mundo.

Y como último apunte, he estado viendo estas Navidades una serie bastante mamarracha de bailarinas y bailarines, en Netflix. “Delicadas y crueles” se llama la cosa. Pero de esto ya hablaremos en el “últimamente he visto” de enero, porque aún no la he terminado. Voy a paso de tortuga con ella.

De la Lotería de Navidad tampoco hablo. Otro año que nos toca salud, y casi ni eso.

Que tengáis un 2021 legendario.

Las mejores series de 2020 (y las películas)

Ha llegado diciembre y, con él, las listas de lo mejor del año. Uno de mis pasatiempos favoritos.

El New York Times ya ha compartido la lista de las mejores series de 2020. “What we do in the shadows” es lo único de aquí que he visto, y me flipa. Es muy divertida. Echo de menos comedias que de verdad te hagan reír y, en este caso, no me han defraudado las dos temporadas que se pueden ver en HBO.

En el apartado de shows de fuera de Estados Unidos, el NYT mete la española “Patria” (también en HBO), que me gustó mucho.. En las que terminaron ya este año, le tengo manía a BoJack y “The Good Place” se me atragantó en la tercera temporada. Una pena, porque las otras dos me engancharon muchísimo y me las vi del tirón hace un par de años.

Las mejores series del 2020, para mí, han sido:

Gambito de dama (Netflix)

– Patria (HBO)

-Lo que hacemos en las sombras (HBO). En Filmaffinity dice que es de 2019 pero yo la he descubierto a fondo en la segunda temporada y me vale.

-La maldición de Bly Manor (Netflix)

-Devs (HBO)

-El Visitante (HBO)

-El Gran Imperio Otomano (Netflix)

Muy repartido, como veis. Con año de producción 2020 no he visto nada más que merezca la pena, aunque quizá podría entrar en la lista “El espía” (Netflix), la miniserie de Sacha Baron sobre un infiltrado israelí en Siria, que está muy emocionante. También podría añadir igual “The Mandalorian” (Disney Plus). Y ya.

Por otra parte, Cahiers du Cinema también ha seleccionado las mejores películas de 2020. Sólo he visto “Uncut gems” (Netflix), que me desasosegó profundamente y me desalineó los chakras. Pero está bien.

He visto muy pocas películas de este año, verdaderamente. Mi lista igual podría incluir “Vampiros del Bronx“, que es una simpática comedia de terror en Netflix. Me interesó más o menos “La caza“, una producción de Blumhouse con guión de Damon Lindelof que daba para más pero no llegó a tanto. Me divertí moderadamente con “Encurtido en el tiempo“, la última de Seth Rogen estrenada en HBO. Poco más en este 2020 en el que aún no he sacado tiempo para ver lo último de Aaron Sorkin.

Wonder Woman marca la nueva normalidad del streaming

Hace unos días, Warner anunció que “Wonder Woman 1984” se va a estrenar directamente en HBO Max en Estados Unidos, a la par que en algunos cines. Un campanazo en el mundo audiovisual.

Aunque ya tenemos algún precedente (hola, Mulán), el hecho de que un estreno estelar de esta categoría se produzca en una plataforma digital, -sin coste adicional para los suscriptores, además- nos da aún más pistas sobre hacia donde va a ir el futuro del cine en los próximos años. En Universal también ha cantado la gallina, con un acuerdo con Cinemark que va a recortar sustancialmente el tiempo que pasa desde que las películas llegan a la cartelera hasta que están disponibles en VOD.

El coronavirus no ha dado tregua a los estudios, aunque es muy posible que la pandemia, como con tantas otras cosas, únicamente haya acelerado la evolución natural del negocio. Warner ingresará menos en taquilla por Wonder Woman, pero probablemente engrosará la cuenta de suscriptores de HBO Max. Hace nada, la estrategia aún se apegaba a la gran pantalla, cuando llegó a las salas “Tenet”, la última película de Christopher Nolan.

Los tiempos han cambiado en el audiovisual.

El streaming se ha vuelto fundamental en el negocio de la producción y distribución de películas. Estas Navidades tan atípicas pueden suponer el espaldarazo definitivo a unas plataformas ya muy consolidadas -especialmente Netflix, pero también las otras- y que se aprestan a configurar ya los cánones de la nueva normalidad audiovisual. Wonder Woman no será el único blockbuster que verá la luz en las pantallas de casa durante las fiestas.

No hay que olvidar que los grandes estudios también quieren parar esa nueva dinámica de producir directamente con Netflix y compañía, o licenciarles las películas recién realizadas. Una tendencia de la que ya han salido varios éxitos y premios gordos y a la que cada vez más directores de renombre se suman. Scorsese, Lynch, Cuarón… La lista se amplifica cada vez más y por ello también va en interés de los grandes de toda la vida el acortar la exclusividad de las ventanas de exhibición tradicionales. Otra cuestión será ver si continúa siendo rentable realizar producciones de chorrocientos millones de presupuesto.

Pintan bastos para las cadenas de cine, aunque quizá llegue un tiempo en que añoremos el elegir la película mirando directamente los carteles en el frontal de la sala de cine, en lugar de recurrir al algoritmo de turno.

Bola extra, hablando de plataformas…

Me he enganchado a “Industry”, en HBO. He visto dos episodios y hoy veré el tercero, porque nos los van regalando con cuentagotas, aunque eso podría cambiar y obtendríamos el merecido atracón

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Gambito de dama: algunos apuntes

Una escena de “Gambito de dama” en Netflix.

Me quedan dos capítulos para terminar de ver “Gambito de dama” en Netflix. Es una miniserie de siete episodios acerca de una muchacha huérfana que se convierte en una estrella del ajedrez en la Norteamérica de los 60. Estoy bastante enganchado y me he tomado la libertad de anotar aquí algunas curiosidades. Consuman el texto bajo su propia responsabilidad, por si se escapa algún espoiler:

¿Qué son las pastillas verdes de Xanzolam que toma Beth?

Aunque no existe el Xanzolam, que es el nombre que le dan en la serie al medicamento, en Marie Claire subrayan que las famosas píldoras a las que está enganchadísima la protagonista desde su más tierna infancia -y que le hacen ver la disposición de las piezas de ajedrez en un tablero imaginario en el techo- son probablemente un remedo ficticio del clordiazepóxido, que se comercializó como Librium, entre otros nombres.

Este compuesto, que venía distribuido en esas pastillas verdes, es un derivado de las benzodiazepinas que se utilizaba como tranquilizante y cura para la ansiedad de las amas de casa estadounidenses hasta que en los 70 se empezó a cuestionar si era lógico prescribirlas de forma tan alegre como se venía haciendo. Aún así, la Wikipedia resalta que, en casos de ansiedad aguda, aún se sigue recetando y considerándose como un tratamiento eficaz.

¿Se drogaba a los niños en los orfanatos?

Pues sí, desafortunadamente. En este reportaje de Buzzfeed cuentan más sobre el tema.

Curiosidades

La disposición de fichas en los tableros de “Gambito de dama”, incluidos los imaginarios, es de lo más realista, al contrario que en otras producciones. La miniserie ha contado con el asesoramiento de dos Grandes Maestros: Bruce Pandolfini y Garry Kasparov. A Pandolfini lo interpretó Ben Kingsley en la película “En busca de Bobby Fischer (1993)“.

Anya Taylor-Joy, la actriz que interpreta a la protagonista, Beth Harmon, ha contado en alguna entrevista que, antes de rodar la serie, no tenía ni idea de ajedrez. Lo que viene siendo cero patatero.

La producción está basada en una novela del mismo título (The Queen’s Gambit), escrita por Walter Tevis. En 1983, el New York Times hizo una muy buena crítica del libro. Lo define como la mejor novela de ajedrez desde “La defensa”, de Nabokov, y la historia es descrita como “un thriller psicológico, un conflicto entre la racionalidad humana y el impulso inconsciente del yo de quebrar el pensamiento”.

“Gambito de dama” no habla sólo de ajedrez, sino también de la soledad, y de la búsqueda de una respuesta a lo que significa verdaderamente el éxito. Me está gustando mucho.

Acabar los libros

Comenta un usuario de Reddit que cuando dejas de disfrutar un libro, lo mejor es dejarlo en ese punto, porque la vida es demasiado corta para leer libros que te aburren. Hay bastante de cierto en esto, aunque poco de nuevo. Es un tema recurrente entre los frikis de la productividad y, también, entre los bulímicos de contenidos.

Yo empecé en esas, guiado por las recomendaciones de Tyler Cowen y lo aplico desde entonces, aunque con algún matiz. La técnica funciona especialmente bien para libros de no-ficción, porque puedes ir saltando de un capítulo a otro en función de tus intereses y, también, porque muchos ensayos repiten una y otra vez las mismas ideas. En ficción es más complicado, porque el desarrollo del texto es lineal, y saltarte un capítulo implica que te pierdes parte de la trama.

En términos generales soy un lector bastante infiel. Ojeo varios títulos al tiempo, me salto lo que no me interesa –en los de no ficción, como decía- y ahora ya no me duelen prendas en dejar a medias un volumen que me aburre o no me llega. El Kindle es bastante útil en este sentido, porque generalmente te puedes descargar un fragmento de muestra que facilita al menos la labor de saber si el estilo de escritura del autor te satisface o si apunta maneras de rollo repollo. Eso sí, cuando un libro me gusta o me interesa, me pego a él como si no hubiese un mañana.

Con todo, me gusta ya un poco menos la tendencia que observo últimamente a engullir contenidos más que a disfrutarlos. De hecho también se han puesto de moda esas webs y canales de Youtube que te resumen las ideas principales en un momentillo y a otra cosa. En vez de tomarte la molestia de leer, subrayar y volver a lo que has resaltado tú mismo tras reposar y asimilar la lectura, hay quien recurre a encargar ese proceso a otro y quedarse con el bolo alimenticio ya masticado y todo. No sé si realmente funciona ese proceso a la hora de comprender las ideas que nos expone el escritor, pero se pierde buena parte de la gracia ¿no?

Pasa también con el audiovisual. Ahora Netflix nos va a dejar ver las series a toda pastilla. Para que podamos ver más, supongo. Porque cómo si no va a meterse uno entre pecho y espalda “las 60 series que no te puedes perder este verano”. Al final nos va a hacer falta un Almax después de la tercera temporada de Dark.