Toque de queda

Nueva York va a aprovechar San Valentín para volver a abrir el interior de sus restaurantes, aunque solo a un 25% de su capacidad. Un respiro para muchos negocios que llevan cerrados desde mediados de diciembre.

De hecho, parece ser que hay bastantes reservas ya para ese 14 de febrero, día de los enamorados de comprar bombones a lo loco. En estos momentos, cualquier oportunidad para llevar a la gente a los restaurantes es buena, imagino.

Mientras, en Grecia, el Gobierno da marcha atrás parcialmente a la apertura de tiendas en Atenas. Los comercios vuelven al sistema “click away” (que es un rollo repollo, ya os comento) en la región de Attica, que concentra el renovado aumento de casos, y en algunas otras zonas del país que también están de lo suyo.

En Thessaloniki, de momento, nos dejan las tiendas abiertas y nos mantienen el toque de queda a las 9 de la noche. También se queda así en las áreas que pasan a rojo, como Atenas. Había debate sobre si adelantarlo a las 6 de la tarde, pero se ha desechado esa idea. La salud mental de todos lo agradecerá.

Así queda pues el mapa de Grecia, dividida en zonas amarillas y rojas. Creo que en algunas zonas rojas sí se ha aplicado el toque de queda desde las 18 horas, pero en Atenas, seguro que no.

Imagen: Makthes.gr

El toque de queda es, de todas las restricciones a las que nos enfrentamos desde ya hace un año casi, la que más interfiere con mi vida diaria. El hecho de salir a dar un paseo con el reloj en mente es terriblemente desmotivador. Sobre todo cuando estás disfrutando de la conversación o del simple hecho de estar en la calle un rato. Si me das a elegir entre tú, la gloria o quitar el toque de queda, tengo clara mi opción.

Criaturas del tiempo

“El tiempo”, dice Jorge Luís Borges, “es la sustancia de la que
estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy
el río.” Nuestros movimientos, nuestros actos, se prolongan
en el tiempo, al igual que nuestras percepciones, nuestros
pensamientos, el contenido de la conciencia.
Vivimos en el tiempo, organizamos el tiempo, somos criaturas del
tiempo de pies a cabeza. Pero el tiempo en que vivimos o mediante
el que vivimos, ¿Es continuo, como el río de Borges? ¿O es más comparable
a una sucesión de momentos discretos, como las cuentas de un collar?

“El río de la conciencia”. Oliver Sacks. Ed. Anagrama.

El río de la conciencia” es una colección de breves ensayos que Oliver Sacks dejó preparados para su publicación antes de morir. Había oído mucho hablar de este neurólogo y autor británico, que ejerció e investigó durante buena parte de su vida en Nueva York, y me hice con el volumen el pasado 23 de abril, día del libro. Aunque a veces sus disquisiciones científicas se me escapan por su complejidad, varios de los artículos han llegado a atraparme intensamente, como el primero -en el que habla de Darwin y su interés por la botánica- o este otro que cito al inicio del post y que da título al libro, precisamente.