InstaShop: una historia griega de éxito no disponible en Grecia

A finales del mes pasado se dio a conocer que Delivery Hero había comprado InstaShop, la app-supermercado-online que lo peta en Oriente Medio, por nada menos que 305 millones de euros. Instashop es una startup griega y la operación ha tenido mucha repercusión en la prensa de aquí, donde, curiosamente, no podemos utilizarla.

Instashop, de momento, no está disponible en Grecia y, de hecho, la sede de la compañía está en Dubai, según este reportaje en el periódico de Macedonia. Lo que sí permanece aquí, justamente en Thessaloniki, además, es el centro tecnológico y de desarrollo, que da empleo a desarrolladores e ingenieros helenos, pese a que no sea un mercado ahora mismo que interese mucho porque, según los fundadores de la empresa -Giannis Tsioris e Ioanna Angelidaki-, los hábitos de consumo griegos igual no casan con la app.

No me extrañaría. En Grecia los supermercados son caros, los mercadillos callejeros aún son algo que puedes encontrar fácilmente -y con buenos precios para el producto fresco- y la gente gusta de hacer vida en la calle. Con todo, las principales cadenas -Massoutis, Sklavenitis…- si que envían la compra a domicilio, a través de la omnipresente aplicación Efood, por ejemplo.

Estaría muy bien que ahora parte de esos beneficios de la compra-venta de InstaShop, cuyos responsables permanecerán al frente de proyecto, redundaran en mayor inversión en Grecia, que falta hace.

Cocinas fantasma


[…] se junta el hecho de que cada vez se tienen menos hijos y de que las casas son cada vez más caras, por lo tanto parece lógico pensar que en algún momento se empezarán a sacrificar espacios dentro de las mismas: la teoría de Keatz es que la cocina será uno de los espacios más afectados.

Pablo Ventura

Me parece muy interesante el modelo de negocio de Keatz, basado en los restaurantes fantasma, esto es, una cocina central que prepara y envía directamente a los clientes -a través de empresas de reparto a domicilio- la comida que estos han solicitado a una de las múltiples marcas de restauración que mantienen a un coste mucho menor, y con mayor capacidad para rotar o cambiar las que no funcionen.

Aquí lo cuenta muy bien Pablo Ventura, de K Fund. Y también lo hacen en este podcast Carlos Maribona y Joaquín Mencía.

Particularmente, a mí me encanta preparar mi propia comida en casa, pero entiendo las razones de quienes no tienen tiempo ni ganas. La tendencia parece ser que favorece al delivery, aunque me cuesta creer que vayamos a una frecuencia de pedidos como la que ambicionan las empresas del sector. Se habla incluso de cuatro o cinco veces por semana ¿Mucha tela, no? Culturalmente me choca muchísimo perder el ritual de hacer la comida o la cena, aunque también disfrute de encargar esta alguna que otra vez.

Mi parte favorita, eso sí, es la diversidad de producto que aportan al panorama del “para llevar”, puesto que van más allá de las manidas hamburguesas y kebabs -o de la clasicorrísima comida cantonesa- para proponer el poke, los burritos o las ensaladas, entre otras cosas. En Guadalajara todavía no nos llegan estas modernidades pero, mira, hasta hace no tanto tampoco nos traían sushi a domicilio, que era un problema del primer mundo que nos acuciaba entre derrumbe y derrumbe en el casco histórico. Sin ironías lo digo ¿Eh? Enserio.

Marcas de Keatz en España

Yo siempre he dicho que a Guada le hace falta un restaurante mexicano y otro griego. A ver si en Keatz se fijan en este rincón perdido de Hispanistán y nos traen algo de eso. Ahora, una cosa os digo, mi cocina ni se toca. Me aferro a cada metro cuadrado como Charlton Heston al fusil.